La magnetoterapia es una técnica terapéutica que emplea campos magnéticos pulsados de baja frecuencia para obtener efectos beneficiosos en el cuerpo. Forma parte del campo de la fisioterapia y la rehabilitación, utilizándose desde hace décadas para tratar dolores, lesiones óseas y articulares, inflamaciones y otros trastornos musculoesqueléticos. A través de dispositivos especiales, la magnetoterapia genera un campo electromagnético que penetra en los tejidos del cuerpo y actúa a nivel celular, favoreciendo la recuperación natural.
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¿Qué es la magnetoterapia y cómo actúa?
La magnetoterapia es un tratamiento físico no invasivo e indoloro que consiste en la aplicación de campos electromagnéticos controlados sobre el organismo. Para ello se utilizan aparatos de magnetoterapia equipados con bobinas (llamadas solenoides) que, al pasar la corriente eléctrica, generan un campo magnético pulsátil. Este campo magnético atraviesa los tejidos del cuerpo sin causar molestia alguna al paciente. A nivel celular, dichas ondas electromagnéticas producen diversos efectos biológicos: inducen corrientes eléctricas débiles en los tejidos, estimulan la membrana de las células y promueven el intercambio de iones. En términos sencillos, la magnetoterapia “recarga” las células que han perdido parte de su energía por alguna lesión o enfermedad, ayudándolas a recuperar su potencial eléctrico normal.
¿Qué consigue esto en el cuerpo?
Principalmente una combinación de efectos antiinflamatorios, analgésicos y regeneradores. El campo magnético pulsado mejora la circulación sanguínea en la zona tratada (vasodilatación capilar), aumentando el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos. Esto favorece la reparación de tejidos dañados y la formación de colágeno, acelerando la cicatrización y la regeneración ósea. A la vez, la magnetoterapia modula la actividad del sistema nervioso y de las células inflamatorias, logrando disminuir la inflamación local y aliviar el dolor. Por estos motivos, suele recomendarse en cualquier dolencia donde estén implicados huesos, articulaciones o músculos. De hecho, la magnetoterapia se ha convertido en una herramienta habitual en fisioterapia: en países como España es común encontrarla en centros de rehabilitación para tratar desde lumbalgias hasta fracturas, gracias a sus propiedades terapéuticas.
Es importante destacar que la magnetoterapia no tiene nada que ver con llevar simples imanes adhesivos o pulseras magnéticas. Aquí hablamos de campos electromagnéticos pulsados de cierta intensidad y frecuencia, generados por un equipo médico certificado, que producen cambios fisiológicos medibles. El tratamiento es totalmente seguro, no duele ni produce sensaciones desagradables (la persona no siente calor ni corrientes, solo debe permanecer quieta mientras actúan los solenoides). En resumen, la magnetoterapia actúa “desde dentro”, estimulando los procesos naturales de curación del cuerpo mediante energía electromagnética.
¿Cómo es una bobina de magnetoterapia?

¿Para qué sirve la magnetoterapia? principales usos y beneficios
a magnetoterapia tiene numerosos beneficios terapéuticos en el ámbito musculoesquelético, por lo que sus usos principales se centran en tratar el dolor, la inflamación y en ayudar a la recuperación de lesiones óseas o articulares. A continuación detallamos las aplicaciones más habituales de esta terapia y las patologías en las que se ha demostrado eficaz:
Alivio del dolor e inflamación en músculos y articulaciones
Uno de los usos estrella de la magnetoterapia es el tratamiento del dolor, tanto agudo como crónico. Sus efectos analgésicos se aprovechan en problemas muy diversos: dolores de espalda (lumbalgias, ciáticas), dolor cervical, artrosis y artritis en rodillas, manos u otras articulaciones, lesiones deportivas musculares, e incluso en síndromes de dolor crónico como la fibromialgia. Al aplicar campos magnéticos pulsados sobre la zona afectada, se reduce la respuesta inflamatoria de los tejidos y se liberan endorfinas de forma local, lo que disminuye la sensación de dolor. Además, la magnetoterapia tiene un efecto relajante muscular, útil en contracturas o espasmos asociados al dolor lumbar o cervical.
En casos de inflamación (tanto aguda post-traumática como crónica), esta terapia contribuye a controlarla. Por ejemplo, tras un esguince, una contusión o una cirugía ortopédica, la aplicación de magnetoterapia ayuda a que baje la hinchazón más rápido y a que el hematoma o edema se reabsorba antes. Igualmente, en tendinitis crónicas (como epicondilitis o “codo de tenista”, tendinitis rotuliana, tendinopatía de hombro, etc.), su efecto antiinflamatorio apoya la recuperación y puede limitar la necesidad de tomar antiinflamatorios por vía oral. Muchos pacientes con artritis reumatoide u osteoartritis (artrosis) encuentran alivio en la magnetoterapia, ya que tras varias sesiones se suele notar menos rigidez y dolor articular, lo que se traduce en mayor movilidad en las actividades cotidianas.
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Fracturas, osteoporosis y otros problemas óseos
Otra gran área de aplicación de la magnetoterapia son las lesiones óseas. Está clínicamente comprobado que los campos electromagnéticos pulsados estimulan la osteogénesis (formación de hueso nuevo) al activar los osteoblastos y movilizar el calcio, por lo que resultan muy útiles para favorecer la consolidación de fracturas. Tras una fractura ósea, especialmente si hay riesgo de retardo en la unión del hueso, se suele indicar magnetoterapia diaria para acelerar la curación. Los estudios han mostrado que, con magnetoterapia, los callos óseos se forman antes y disminuye la probabilidad de complicaciones como pseudoartrosis (falta de unión) o necrosis avascular. Además, se consigue un efecto analgésico: el paciente nota menos dolor mientras el hueso fracturado va soldando. Un punto práctico es que la magnetoterapia puede aplicarse incluso con yeso o férulas puestas, ya que el campo magnético atraviesa estos materiales sin problema. De este modo, aunque la extremidad esté escayolada, es posible tratarla para acelerar su recuperación.
En relación con lo anterior, la magnetoterapia es eficaz tratando los edemas óseos (lesiones del hueso donde se acumula líquido, típicas tras golpes fuertes o en ciertas patologías articulares). La terapia magnética favorece la reabsorción de estos edemas intraóseos, aliviando el dolor que provocan y permitiendo que el hueso recupere su función. También en el post-operatorio de cirugías ortopédicas (por ejemplo, tras colocar una prótesis de cadera o rodilla), se recomienda la magnetoterapia: no solo no está contraindicada, sino que ayuda a la integración del implante y a la recuperación ósea alrededor de la prótesis, reduciendo la inflamación postquirúrgica.
Por otra parte, en enfermedades metabólicas óseas como la osteoporosis, la magnetoterapia puede ser un aliado para mejorar la salud del hueso. Si bien no es un tratamiento único para la osteoporosis, diversos programas de campos magnéticos han mostrado beneficios en aumentar la densidad mineral ósea o frenar su pérdida, especialmente en combinación con ejercicio y dieta adecuada en calcio. Así, en personas mayores con osteoporosis, usar magnetoterapia regularmente podría contribuir a reducir el riesgo de fracturas al tener huesos algo más fuertes. Igualmente, en pacientes con osteonecrosis (muerte del tejido óseo por falta de riego) se ha empleado para estimular la regeneración en la zona afectada.
Otros beneficios asociados
Además de las aplicaciones anteriores, la magnetoterapia aporta beneficios generales en los tejidos que pueden ser útiles en distintas situaciones. Por ejemplo, al mejorar la microcirculación y la oxigenación de los tejidos, también podría favorecer la cicatrización de heridas crónicas o úlceras (se han realizado experiencias con campos magnéticos para ayudar a curar úlceras por presión y heridas de difícil cicatrización, con resultados prometedores en estimulación de tejido de granulación). Asimismo, algunos pacientes refieren una mejoría del sueño y reducción de la fatiga cuando realizan sesiones prolongadas de magnetoterapia, lo cual podría relacionarse con la relajación muscular profunda y la mejora en la circulación sanguínea.
En el ámbito deportivo, tras una lesión o sobrecarga, muchos fisioterapeutas emplean magnetoterapia para acelerar la recuperación muscular y reducir inflamaciones articulares en deportistas, permitiendo un retorno más rápido a la actividad. Incluso se ha explorado su efecto en problemas como la migraña o la incontinencia (aunque en estos campos la evidencia es limitada y suele requerir aparatos específicos). No obstante, el campo de acción principal de la magnetoterapia es el aparato locomotor (huesos, articulaciones, músculos y tendones), donde sí se respaldan sus efectos con numerosos estudios y la experiencia clínica diaria.

¿Cuanto tiempo y cuantas sesiones hacen falta para ver resultados?
Uno de los aspectos clave de la magnetoterapia es que requiere constancia y tiempo para que sus efectos se hagan patentes. No es una terapia de resultados inmediatos en la mayoría de los casos, sino más bien un tratamiento de fondo que va actuando gradualmente sobre los tejidos. Por lo general, para notar una mejoría apreciable se necesitan varias semanas de sesiones continuas. En centros de fisioterapia, suele aplicarse magnetoterapia en ciclos de 10 a 20 sesiones (por ejemplo, dos o tres veces por semana durante un par de meses). Sin embargo, en patologías crónicas o en la recuperación de fracturas y problemas óseos, la recomendación suele ser realizar sesiones diarias durante periodos largos, de 1 a 3 meses.
De hecho, muchos especialistas aconsejan ciclos de 45 a 90 días seguidos de magnetoterapia para obtener un beneficio completo, especialmente en casos de artrosis, artritis crónica, osteoporosis u otras enfermedades de lenta evolución. Esto se debe a que la magnetoterapia es muy segura y se puede aplicar durante largos periodos sin efectos adversos significativos, por lo que prolongar el tratamiento tiende a mejorar los resultados. No hay problema en dividir el tratamiento en varios ciclos al año si la condición lo requiere. Por ejemplo, un paciente con artrosis de rodilla podría realizar 2 ciclos al año de 2 meses cada uno de magnetoterapia diaria para mantener controlados el dolor y la inflamación de la articulación.
En cuanto a la duración de cada sesión, suele oscilar entre 20 minutos y 1 hora por zona tratada. En aplicaciones domiciliarias, es común usar intensidades bajas a moderadas durante períodos más largos (incluso de 2 horas o más al día, dependiendo del programa). Para algunas condiciones como la osteoporosis o la fibromialgia, se llega a recomendar la magnetoterapia nocturna: es decir, dormir varias horas con una esterilla de magnetoterapia emitiendo campos magnéticos de baja frecuencia, para acumular suficiente tiempo de exposición. Esto es viable gracias a que la terapia no molesta y el paciente puede descansar mientras el aparato actúa.
Es importante seguir las indicaciones del profesional de salud o del fabricante del equipo en cuanto a tiempos y parámetros. Interrumpir el tratamiento demasiado pronto es una de las razones por las que algunas personas piensan que “la magnetoterapia no me funcionó”. Si no se alcanza el número suficiente de sesiones, quizás los tejidos no hayan tenido tiempo de regenerarse o desinflamarse completamente. Por eso, la paciencia y la constancia son fundamentales: aunque no veas resultados en los primeros días, continúa con las sesiones tal como se te haya prescrito. Lo habitual es empezar a notar mejoras a las pocas semanas, primero una disminución del dolor o una mayor movilidad, y gradualmente cambios más notables (por ejemplo, en una fractura, tal vez al mes de magnetoterapia se ve radiológicamente más callo óseo formado que lo esperable sin tratamiento).
La buena noticia es que no hay riesgo de “sobredosis” con la magnetoterapia siempre que se usen aparatos homologados: puedes hacer sesiones largas o diarias sin miedo, ya que no daña los tejidos ni los sobreestimula más allá de sus capacidades naturales. Eso sí, si se trata de un uso domiciliario prolongado, es aconsejable mantener informado a tu médico o fisioterapeuta, especialmente en patologías complejas, para que supervise la evolución.
Con magnetoterapia más vale prolongar el tratamiento lo necesario antes que quedarse corto, pues la eficacia depende en gran medida de acumular suficientes horas de terapia.
¿Cómo elegir un buen dispositivo de magnetoterapia?
Si estás pensando en incorporar la magnetoterapia a tu práctica clínica o a tu cuidado personal en casa, es importante fijarse en ciertos criterios técnicos y funcionales para elegir el equipo más adecuado. Aquí te resumimos los puntos clave:
1. Certificación como dispositivo médico
Asegúrate de que el equipo tenga certificación CE médica (Clase IIa), ya que esto garantiza que ha sido fabricado bajo controles de calidad estrictos y que es apto para uso sanitario. Esto es especialmente relevante si el aparato se usará de forma intensiva o en un entorno profesional.
2. Potencia suficiente para tratamientos profundos
La intensidad del campo magnético (medida en gauss) es crucial. Para una terapia efectiva, es recomendable elegir un equipo que supere los 100 gauss por solenoide, lo que permite tratar zonas profundas como articulaciones grandes, columna o tejido óseo. Algunos equipos incluso permiten regular la intensidad para adaptar el tratamiento a distintas fases de lesión.
3. Amplio rango de frecuencias
Los mejores equipos ofrecen frecuencias variables, típicamente entre 1 y 100 Hz. Esto permite trabajar con distintos efectos terapéuticos:
- Baja frecuencia (1-25 Hz): efectos calmantes y antiinflamatorios
- Media frecuencia (25-50 Hz): estimulación de circulación
- Alta frecuencia (50-100 Hz): reparación ósea y regeneración celular
Algunos aparatos permiten seleccionar la frecuencia manualmente o elegir programas automáticos ya configurados.
4. Programas predefinidos + modo personalizado
Es muy útil que el aparato incluya programas listos para condiciones comunes como artrosis, fracturas, lumbalgias o edemas. Esto facilita el uso, sobre todo en casa. Además, contar con la opción de ajustar manualmente los parámetros permite personalizar los tratamientos según el caso clínico o la evolución del paciente.
5. Canales y tipos de aplicadores
- Número de canales: Un canal puede ser suficiente para uso básico, pero si se desea tratar dos zonas a la vez o con parámetros distintos (por ejemplo, ambas rodillas), conviene un equipo de 2 canales independientes.
- Tipo de aplicadores: Existen solenoides flexibles, esterillas pequeñas y colchones de cuerpo completo. Lo ideal es que el equipo incluya diferentes tipos de aplicadores, o al menos permita conectarlos como accesorios.
6. Soporte técnico y garantía
Al tratarse de un equipo médico, es fundamental que cuente con un buen servicio postventa. Busca que incluya al menos 3 años de garantía, repuestos disponibles y soporte técnico profesional que te ayude en caso de dudas o mantenimiento.
7. Relación calidad-precio
No se trata de elegir el equipo más caro, sino el que mejor se adapta a tus necesidades. Un aparato completo y bien equipado puede ser una inversión rentable si permite tratar eficazmente distintas patologías, tanto en ti como en otros miembros de tu familia o pacientes.

¿Es segura la magnetoterapia? ¿Tiene efectos secundarios?
La magnetoterapia es considerada una terapia muy segura, tanto para uso profesional como doméstico. Utiliza campos magnéticos de baja frecuencia no ionizantes, lo que significa que no dañan los tejidos ni el ADN, y no conlleva efectos sistémicos ni dolor durante su aplicación. Tampoco implica riesgo de infección al ser una técnica no invasiva.
Efectos secundarios leves
Algunas personas pueden notar un leve hormigueo o sensación de calor en la zona tratada, debido al aumento de circulación. En casos aislados, si hay una lesión muy inflamada o con mala circulación, podría haber un pequeño aumento del dolor en las primeras sesiones, que luego disminuye. También puede provocar una leve bajada de tensión o sensación de mareo al incorporarse tras sesiones largas; por eso se recomienda levantarse despacio.
Contraindicaciones importantes
Aunque es muy segura, existen algunas situaciones en las que no se debe aplicar:
- Embarazo.
- Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, por posible interferencia.
- Cáncer activo, por precaución ante el riesgo teórico de estimular el crecimiento celular.
- Infecciones agudas o fiebre, ya que podría aumentar la inflamación.
- Problemas cardiovasculares graves o trastornos hemorrágicos, donde la vasodilatación podría ser contraproducente.
Casos permitidos con precaución
En personas con prótesis metálicas no hay problema; de hecho, puede ser beneficiosa tras cirugías articulares. En niños o personas en tratamiento médico, siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de iniciar la terapia.
Opiniones de nuestros clientes
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«Positiva experiencia con Tienda Globus. Adquirí magnetoterapia Globus y sus resultados muyy impactantes en pocas sesiones. Recomiendo 100%»
Preguntas Frecuentes
¿Qué es exactamente la magnetoterapia y cómo actúa?
Es una técnica que utiliza campos magnéticos pulsados de baja frecuencia para estimular la curación. Aplicada con solenoides sobre el cuerpo, mejora la circulación, reduce la inflamación y favorece la regeneración de tejidos. No duele y no es invasiva.
¿Para qué patologías sirve la magnetoterapia?
Es útil para tratar artrosis, artritis, contracturas, fracturas, edemas óseos, osteoporosis, tendinitis, esguinces y más. Reduce dolor e inflamación y acelera la recuperación, siendo eficaz tanto en lesiones agudas como en dolencias crónicas.
¿Cuánto tarda en hacer efecto?
Los resultados son progresivos. Suele notarse mejoría tras varias sesiones, y en patologías crónicas puede tardar semanas. La clave está en la constancia: tratamientos diarios durante 3 a 6 semanas ofrecen mejores resultados.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende del caso. En lesiones leves, bastan 10-15 sesiones. En artrosis u osteoporosis, se recomiendan ciclos largos de 30-90 sesiones, a diario. En enfermedades crónicas puede hacerse mantenimiento mensual tras el tratamiento inicial.
¿Es mejor hacerla en casa o en clínica?
Ambas opciones son válidas. En clínica tienes supervisión profesional, pero en casa puedes hacer sesiones más frecuentes y largas. Usar un equipo propio es cómodo y eficaz si se siguen las indicaciones adecuadas.
¿Qué debo mirar al elegir un aparato?
Revisa potencia (gauss), frecuencia, número de programas, canales, tipo de aplicadores y si está certificado como equipo médico. También considera tamaño, facilidad de uso, batería y soporte técnico.
¿Se puede usar con ropa o yeso?
Sí. Los campos magnéticos atraviesan tejidos, ropa e incluso yeso. Puedes usarlo sobre vendas, férulas o prendas, siempre asegurando buena colocación del aplicador y sin objetos metálicos cerca.
¿Tiene efectos secundarios o contraindicaciones?
Es muy segura. A veces hay hormigueo o leve molestia al principio. No se recomienda en personas con marcapasos, embarazadas, cáncer activo o infecciones agudas. Consulta a tu médico si tienes dudas previas.


