La láserterapia se ha convertido en una herramienta terapéutica importante en fisioterapia moderna, gracias a su capacidad de estimular la curación de tejidos y aliviar el dolor de forma no invasiva.
¿Qué es la láserterapia?
La láserterapia (terapia con láser) es un tratamiento médico que utiliza luz láser concentrada con fines terapéuticos. “Láser” es el acrónimo de Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation, que en español significa amplificación de luz por emisión estimulada de radiación. En fisioterapia, consiste en la aplicación indolora de un haz de luz láser sobre zonas lesionadas para desencadenar efectos biológicos beneficiosos en los tejidos. Esta luz es monocromática (de una sola longitud de onda), coherente (sus ondas están en fase) y unidireccional, lo que permite entregar energía lumínica de gran pureza de forma precisa sobre el tejido objetivo.
Investigada desde la década de 1970 y aprobada por la FDA en EE.UU., la láserterapia se utiliza en la práctica clínica desde hace décadas con resultados validados científicamente. Cuando el láser terapéutico se aplica sobre el cuerpo, sus fotones son absorbidos por las células y convertidos en energía, activando una cascada de procesos bioquímicos. En particular, la luz láser penetra en los tejidos y es absorbida por las mitocondrias celulares, aumentando la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina) que potencia la reparación celular, reduce la inflamación y alivia el dolor. En otras palabras, la láserterapia estimula la capacidad natural de curación del organismo a nivel celular, sin efectos térmicos lesivos cuando se emplea correctamente. Es un método no invasivo y seguro, completamente indoloro para el paciente.
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¿Qué beneficios ofrece un laser terapéutico en fisioterapia?
En fisioterapia, un aparato de laserterapia aporta múltiples beneficios terapéuticos respaldados por evidencia científica. Sus principales efectos fisiológicos y clínicos incluyen:
- Disminución del dolor (efecto analgésico): Produce analgesia local al normalizar la función neuronal (modula el potencial de membrana) y estimular la liberación de endorfinas, ayudando a aliviar tanto dolores agudos como crónicos. Los pacientes suelen experimentar reducción del dolor desde las primeras sesiones gracias a este efecto.
- Acción antiinflamatoria: El láser ejerce un potente efecto antiinflamatorio al mejorar la microcirculación y normalizar mediadores bioquímicos de la inflamación. Esto se traduce en una disminución más rápida de la hinchazón y el edema en tejidos lesionados.
- Estimulación de la reparación tisular (bioestimulante): Acelera los procesos de regeneración de tejidos. La energía lumínica incrementa la producción de ATP, ADN y proteínas, favoreciendo la síntesis de colágeno y la proliferación celular. Como resultado, cicatriza más rápido heridas, úlceras y lesiones musculares, y mejora la calidad de los tejidos reparados.
- Efecto decontracturante y mejora funcional: La láserterapia ayuda a relajar la musculatura reduciendo contracturas y espasmos musculares. Asimismo, al disminuir dolor e inflamación, contribuye a mejorar la movilidad articular y la función del área tratada.
- Otros beneficios: Promueve la reabsorción de edemas (líquidos acumulados) y mejora la circulación local, lo que puede acelerar la recuperación postquirúrgica. También tiene un efecto trófico sobre nervios y vasos sanguíneos, facilitando la regeneración de fibras nerviosas lesionadas y la formación de nuevos capilares en tejidos dañados.

¿Cuáles son las principales indicaciones clínicas de la laserterapia?
La láserterapia en fisioterapia tiene un amplio rango de indicaciones clínicas, abarcando múltiples patologías musculoesqueléticas y condiciones de dolor. Se utiliza, entre otros, en los siguientes casos frecuentes:
- Lesiones musculares y tendinosas agudas: Como esguinces, desgarros fibrilares, tendinitis y contusiones. El láser acelera la regeneración de fibras musculares y tendones dañados, reduce la inflamación local y alivia el dolor agudo asociado a estas lesiones.
- Dolor crónico y trastornos musculoesqueléticos degenerativos: Es eficaz en lumbalgias, cervicalgias y otras dorsalgias crónicas, así como en patologías como la artrosis y la artritis reumatoide. En estas condiciones, la terapia láser ayuda a controlar el dolor persistente y modular la inflamación de las articulaciones. También se emplea en síndrome de dolor miofascial y fibromialgia para aliviar puntos gatillo dolorosos.
- Tendinopatías y lesiones articulares: Indicada en epicondilitis (codo de tenista), fascitis plantar, bursitis, capsulitis y otras lesiones de tejidos periarticulares. La láserterapia disminuye la inflamación en tendones y bolsas sinoviales, facilitando la recuperación de estas afecciones. Por ejemplo, en tendinopatías crónicas puede estimular la reparación del colágeno tendinoso y reducir el dolor con resultados positivos.
- Traumatismos, edema y lesiones de partes blandas: Útil tras traumatismos con edema, hematomas o derrames articulares, ya que acelera la reabsorción de líquidos y la resolución de moratones. También indicada en periostitis (inflamación del periostio óseo) y en contracturas musculares postraumáticas.
- Cicatrización de heridas, úlceras y quemaduras: La luz láser de baja potencia favorece la cicatrización de úlceras cutáneas, heridas quirúrgicas de lenta curación y quemaduras al estimular la regeneración celular en la piel. Se ha comprobado mejora en la calidad y rapidez de la cicatriz tras aplicaciones repetidas de láser en úlceras por presión, por ejemplo.
- Otras indicaciones: Neuropatías y radiculopatías (como lumbociatalgia), aliviando el dolor neurálgico; cefaleas de origen cervical (p. ej., cefalea tensional) con efecto analgésico; y incluso en el campo de la rehabilitación deportiva para acelerar la recuperación general del tejido tras sobrecargas.
¿Qué contraindicaciones existen en laserterapia?
A pesar de sus beneficios, existen algunas contraindicaciones y precauciones importantes a tener en cuenta antes de aplicar láserterapia. En general, se deben evitar las siguientes situaciones o áreas de tratamiento:
- Zona ocular: Nunca se debe dirigir el haz láser hacia los ojos ni aplicar cerca de los globos oculares. El láser puede dañar gravemente la retina, por lo que esta es una contraindicación absoluta. Es obligatorio el uso de gafas de protección especial para el paciente y el fisioterapeuta durante el tratamiento.
- Procesos neoplásicos (cáncer): Está contraindicado aplicar láser sobre tumores malignos o en zonas de cáncer activo, ya que podría estimular la vascularización o proliferación celular no deseada.
- Embarazo: Por precaución, se evita la láserterapia en mujeres embarazadas sobre el área abdominal o lumbo-pélvica. Aunque no hay evidencia de daño directo, se recomienda prudencia especialmente en el primer trimestre.
- Fotosensibilidad: Personas con antecedentes de fotosensibilidad o que estén en tratamiento con fármacos fotosensibilizantes (ciertos antibióticos, isotretinoína, etc.) no deben recibir láserterapia, ya que pueden sufrir reacciones cutáneas adversas.
- Infecciones activas: No se debe aplicar láser sobre infecciones agudas o abscesos porque el calor y estimulación podrían diseminar la infección. Es preferible tratar la infección primero.
- Glándula tiroides: Se recomienda no aplicar directamente el láser sobre la región del cuello donde se ubica la tiroides, debido a la sensibilidad de este tejido endocrino a la luz.
- Otras contraindicaciones relativas: Precaución en pacientes con marcapasos (evitando apuntar el láser sobre el dispositivo), en casos de epilepsia (algunos equipos emiten pulsos de luz visibles que podrían llegar a desencadenar una crisis en personas fotosensibles) y en hemorragias o hematomas muy recientes (esperar 24-48 horas, ya que la vasodilatación podría aumentar el sangrado). También en cardiopatías graves descompensadas o hipertensión no controlada se actuará con cuidado.
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¿Cómo se aplica correctamente la laserterapia en consulta?
La correcta aplicación de la láserterapia en consulta requiere seguir protocolos de seguridad y técnica precisos. El fisioterapeuta debe ajustar cuidadosamente los parámetros del láser y tomar medidas de protección antes y durante el tratamiento. Los aspectos clave de una aplicación adecuada son:
- Protección ocular: Antes de iniciar, tanto el paciente como el fisioterapeuta deben colocarse gafas de protección específicas para el rango de longitud de onda del láser utilizado. Esta es una regla obligatoria de seguridad para prevenir lesiones oculares accidentales. Nunca se dirige el cabezal del láser hacia la cara o los ojos, y cuando el equipo no está en uso se mantiene apagado o con el haz bloqueado.
- Preparación del área a tratar: Se expone la zona lesionada retirando ropa o joyas que puedan interferir. Si la piel tiene cremas o sudor, conviene limpiarla y secarla, ya que la presencia de suciedad puede alterar la penetración de la luz. Algunos terapeutas rasuran vello excesivo en el área para asegurar un contacto óptimo del cabezal con la piel.
- Selección de parámetros y dosificación: El fisioterapeuta configura el dispositivo determinando la longitud de onda apropiada (generalmente infrarroja o roja), la potencia de salida, el modo de emisión (continuo o pulsado) y el tiempo de aplicación en función de la patología. Estos parámetros definen la dosis de energía (Julios) entregada por cm², que es crucial para obtener el efecto terapéutico deseado. Cada protocolo clínico especifica una densidad de energía segura y eficaz para cada condición (por ejemplo, dosis mayores para lesiones crónicas profundas y dosis menores para zonas superficiales o agudas).
- Técnica de aplicación (puntual vs. barrido): Existen dos formas principales de aplicar el láser: de forma puntual o mediante escaneo. En la técnica puntual, se coloca el cabezal del láser directamente sobre puntos específicos (p. ej. puntos gatillo, inserciones tendinosas o puntos de dolor) y se irradia cada punto durante un tiempo determinado (entre 1 y 10 minutos según la patología). Se van tratando sucesivamente varios puntos para cubrir toda la zona lesionada. En la técnica de barrido o escáner, se utiliza un aplicador con haz móvil o se mueve manualmente el cabezal sobre la superficie de tratamiento, abarcando áreas más amplias de tejido de forma homogénea. Esta modalidad es útil en lesiones difusas o extensas (por ejemplo, una contractura en toda la musculatura paravertebral) y permite tratar de manera uniforme. Durante el barrido, se mantiene el cabezal a una pequeña distancia de la piel o con un ligero contacto, desplazándolo lentamente para garantizar una dosis uniforme.
- Ejecución y consideraciones durante la sesión: Mientras el láser emite, el paciente por lo general no siente ninguna molestia; a lo sumo puede percibir un leve calor en la zona si se usa un láser de alta potencia. El terapeuta debe evitar quedarse demasiado tiempo en un mismo punto con láseres potentes para no sobrecalentar el tejido, y al mismo tiempo asegurarse de cubrir toda el área objetivo. Es importante mantener el cabezal perpendicular a la piel para una penetración óptima de la energía. Si en algún momento el paciente refiere sensación de quemor intenso o incomodidad (lo cual es raro), se detiene la aplicación y se revisan los parámetros.
- Post-aplicación y registro: Al terminar, se retiran las gafas al unísono y se inspecciona la piel tratada (puede estar ligeramente enrojecida, lo cual es normal y temporario). No se requiere ningún cuidado especial tras la sesión, y el paciente puede continuar con sus actividades cotidianas inmediatamente. El fisioterapeuta anotará en la historia clínica los parámetros utilizados y la respuesta del paciente, para ajustar dosis en sesiones posteriores si es necesario.

¿Cuánto dura una sesión típica de laserterapia y cuántas suelen hacerse por protocolo?
Una sesión típica de láserterapia en fisioterapia es relativamente breve, aunque puede variar según la extensión de la zona a tratar y la potencia del equipo empleado. En general, cada sesión de aplicación de láser dura entre 5 y 20 minutos. Este tiempo suele ser suficiente para entregar la dosis de energía necesaria en el área lesionada. Por ejemplo, una pequeña tendinitis localizada podría tratarse en 5-10 minutos, mientras que una lumbalgia que requiera escanear una zona amplia de la espalda quizás demande 15-20 minutos de láser. Debido a su breve duración, la láserterapia suele combinarse dentro de la misma cita de fisioterapia con otras técnicas (masaje, ejercicio terapéutico, etc.), integrándose al plan de tratamiento global del paciente.
En cuanto al número de sesiones, la láserterapia suele aplicarse en forma seriada, ya que sus efectos son acumulativos. Los protocolos habituales recomiendan varias sesiones a lo largo de unas semanas. Para lesiones agudas, que responden más rápidamente, suelen bastar aproximadamente 6 a 8 sesiones en total. Estas pueden repartirse, por ejemplo, en 2-3 sesiones por semana durante 2 o 3 semanas. En cambio, en condiciones crónicas o de mayor gravedad (p. ej. tendinosis de larga evolución, artrosis avanzada), se suelen realizar entre 10 y 15 sesiones para lograr resultados óptimos, a razón de ~2 sesiones semanales durante 5-7 semanas. En patologías muy crónicas o complejas, incluso pueden requerirse algunas sesiones adicionales (más de 15) si el fisioterapeuta considera que seguirá habiendo mejoría con más aplicaciones.
¿Qué tipos de dispositivos existen?
En fisioterapia disponemos de diferentes tipos de láser terapéuticos, principalmente diferenciados por su potencia de salida y longitud de onda, lo cual influye en su profundidad de penetración y aplicaciones. De forma general, podemos clasificarlos en dos grandes grupos:
- Láseres de baja potencia (LLLT – Low Level Laser Therapy): Son conocidos también como de baja intensidad. Típicamente operan con potencias de 12 hasta 500 mW. Generan efectos bioestimulantes sin generar calor significativo en los tejidos. Se utilizan en lesiones superficiales y moderadas, para alivio de dolor crónico, reducción de inflamación leve y estimulación de la cicatrización. Por ejemplo, los antiguos láser He-Ne (helio-neón) de luz roja visible entran en esta categoría, ideales para tratamientos dermatológicos (heridas, úlceras) por su efecto regenerativo superficial. Los láseres de baja potencia son muy seguros y no provocan sensaciones térmicas en el paciente. Su desventaja es que su penetración es limitada y requieren tiempos de aplicación algo mayores para entregar la dosis necesaria.
- Láseres de alta potencia (HILT – High Intensity Laser Therapy): Son dispositivos más modernos que superan los 500 mW de potencia, llegando a equipos de 1–12 W o más de salida. Al emitir con mayor potencia, logran una penetración más profunda en los tejidos (varios centímetros) y pueden generar cierto efecto térmico controlado. Estos láseres de alta intensidad (a menudo de diodo en el espectro infrarrojo) están recomendados para lesiones musculares complejas, afecciones articulares profundas o rehabilitación postoperatoria de tejidos internos, donde se busca alcanzar estructuras situadas bajo capas musculares o óseas. Su alta potencia permite también sesiones más cortas, al entregar la dosis terapéutica en menos tiempo. Sin embargo, requieren mayor precaución en la aplicación para evitar sobrecalentamiento local. Muchos de estos equipos pertenecen a la Clase IV láser (según normativa de seguridad), lo que implica que pueden ser peligrosos para la vista si no se usan correctamente, de ahí la importancia de las gafas protectoras.

Preguntas Frecuentes
¿Qué es el láser terapéutico en fisioterapia?
Es una técnica de tratamiento físico que emplea luz láser de baja intensidad para estimular la reparación celular, reducir el dolor y la inflamación, de forma segura y sin invasión corporal. En otras palabras, consiste en aplicar un haz de luz concentrada sobre tejidos lesionados con objetivos terapéuticos.
¿Para qué sirve la láserterapia?
La láserterapia se utiliza para acelerar la recuperación de múltiples lesiones musculoesqueléticas. Sirve para aliviar dolores agudos y crónicos, tratar tendinitis, contracturas, artrosis, lesiones deportivas, fascitis plantar, promover la cicatrización de heridas y reducir la inflamación en general. Es una herramienta polivalente en fisioterapia para mejorar tejidos dañados y controlar el dolor.
¿La láserterapia duele?
No, la láserterapia es un tratamiento indoloro. El paciente no suele sentir más que un ligero calor o ninguna sensación durante la aplicación, ya que se usan dosis seguras de luz. Al ser no invasiva, no provoca dolor ni requiere anestesia; la mayoría de pacientes se sienten cómodos durante la sesión.
¿Cuánto dura una sesión de láserterapia?
Por lo general, cada sesión dura entre 5 y 20 minutos dependiendo del área y la gravedad de la lesión. Es un procedimiento rápido: lesiones pequeñas pueden tratarse en pocos minutos, mientras que zonas más extensas o profundas requieren cerca de 15-20 minutos de aplicación por sesión.
¿Cuántas sesiones de láserterapia se necesitan para ver resultados?
Depende de la condición, pero típicamente se recomiendan varias sesiones. En lesiones agudas suelen pautarse 6–8 sesiones, y en patologías crónicas entre 10–15 sesiones en total. Muchos pacientes notan mejoría del dolor y la inflamación desde las primeras aplicaciones, pero completar el ciclo de sesiones asegura un resultado óptimo y duradero.
¿La láserterapia tiene efectos secundarios o contraindicaciones?
Aplicada correctamente por un profesional, no produce efectos secundarios significativos. Es un método muy seguro e inocuo. Solo presenta contraindicaciones puntuales: no se debe aplicar sobre ojos, tumores, ni en embarazadas (zona abdominal), ni en personas con problemas de fotosensibilidad, entre otras precauciones. Fuera de esos casos, la terapia láser es bien tolerada y carece de riesgos mayores para el paciente.






