La diatermia es una terapia física no invasiva muy utilizada en fisioterapia y medicina deportiva por sus beneficios en la recuperación de lesiones. Consiste en la aplicación de corrientes de alta frecuencia (radiofrecuencia) para generar calor en los tejidos profundos, lo que produce efectos terapéuticos como el aumento de la circulación, la reducción del dolor y la aceleración de la cicatrización. Este tratamiento es conocido también como tecarterapia, nombre popularizado por algunos equipos comerciales de diatermia.

¿Qué es la diatermia y cómo funciona?
La diatermia es una forma de termoterapia endógena: genera calor dentro del cuerpo mediante un equipo de radiofrecuencia. Se emplea un aparato especializado con electrodos (uno activo y otro pasivo o placa de retorno) que se colocan sobre la piel del paciente, generalmente con gel conductor. Al activar el equipo, se emiten ondas electromagnéticas de alta frecuencia que penetran en los tejidos profundos. Esto provoca un calentamiento interno en la zona tratada, alcanzando temperaturas de hasta ~45°C y profundidades de 4 a 6 cm bajo la piel. A diferencia de otros métodos de calor terapéutico, la máquina de diatermia logra efectos más profundos, llegando incluso a tejido muscular profundo e incluso óseo.
La frecuencia de emisión suele estar en el rango de cientos de kilohercios; por ejemplo, muchos equipos permiten ajustar la radiofrecuencia hasta unos 448 kHz. Mediante el control de la potencia y la frecuencia, el fisioterapeuta puede adaptar el tratamiento al tipo de tejido y a la tolerancia del paciente. El paciente suele percibir un agradable calor interno en la zona tratada, sin molestias en condiciones normales.
Existen dos modalidades principales de diatermia según el tipo de electrodo utilizado: la diatermia capacitiva y la diatermia resistiva. En la técnica capacitiva el electrodo activo tiene un recubrimiento aislante (ej. cerámica o teflón) que concentra la energía en los tejidos ricos en agua (músculo, piel, tejido subcutáneo), generando un calentamiento más superficial. En cambio, la modalidad resistiva emplea un electrodo metálico (sin aislamiento) que permite que la corriente penetre directamente, siendo más eficaz para calentar tejidos de mayor resistencia como hueso, tendones, ligamentos o fascia. Por lo general, en fisioterapia se combinan ambas técnicas durante una sesión: primero la capacitiva para calentar y vascularizar los tejidos superficiales, y luego la resistiva para alcanzar estructuras más profundas. De este modo se logra un efecto terapéutico integral.
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Indicaciones de la diatermia: ¿para qué sirve?
La diatermia tiene una amplia gama de indicaciones terapéuticas en el campo de la fisioterapia y la rehabilitación. Su capacidad de generar un calor profundo y localizado la hace especialmente útil para acelerar la recuperación de lesiones musculoesqueléticas y aliviar dolor e inflamación.
Lesiones musculares
Contracturas, sobrecargas, roturas fibrilares (desgarros musculares) y hematomas. La diatermia reduce el dolor muscular y mejora la circulación, facilitando la reabsorción de hematomas y acelerando la regeneración de las fibras dañadas. En deportistas con lesiones agudas, esta terapia puede acortar significativamente el tiempo de recuperación.
Lesiones articulares
Esguinces, artritis, artrosis, bursitis, sinovitis y lesiones de la articulación temporomandibular (ATM). Al aumentar la temperatura y el flujo sanguíneo en la articulación, se logra un efecto analgésico y antiinflamatorio, mejorando la movilidad. Patologías degenerativas como la artrosis y la artritis responden muy bien, observándose disminución del dolor y mayor rango de movimiento.
Tendinopatías y lesiones de ligamentos
Tendinitis (en hombro, codo –epicondilitis–, rodilla, tendón de Aquiles, etc.), tendinosis, fascitis plantar, lesiones de ligamentos (ej. rotura parcial de ligamento) y fibrosis cicatriciales. La diatermia ayuda a desinflamar los tendones y acelera la cicatrización de microtears, a la vez que mantiene la elasticidad del tejido. Por ejemplo, en una tendinitis rotuliana puede disminuir el dolor y facilitar la recuperación del tendón.
Lesiones óseas y rehabilitación postquirúrgica
Fracturas (en fases de consolidación), fisuras óseas, edema de hueso, periostitis, así como tras cirugías ortopédicas (prótesis de rodilla, operaciones de ligamentos, etc.). En estos casos, la diatermia favorece la formación de callo óseo y reduce la inflamación postquirúrgica. Se ha comprobado que aplicarla tras una operación puede acelerar la cicatrización de tejidos y disminuir el edema postoperatorio, ayudando a recuperar la función más rápidamente.
Dolor crónico y afecciones nerviosas
Pacientes con dolor lumbar crónico, ciatalgias (dolor de ciático), síndrome del túnel carpiano, neuropatías periféricas e incluso fibromialgia se benefician del efecto analgésico de la diatermiatherapyglobalsolutions.com. Al actuar como un calor profundo, relaja la musculatura paravertebral en lumbalgias y mejora la oxigenación nerviosa, reduciendo la sensación dolorosa. También contribuye a aliviar contracturas musculares reflejas asociadas al dolor crónico.
Problemas circulatorios leves
En casos de insuficiencia venosa crónica moderada (piernas cansadas, varices no severas) la diatermia puede emplearse con ajustes suaves para mejorar el retorno venoso y linfático. El aumento local de la temperatura induce vasodilatación y microcirculación, lo que alivia la pesadez en las piernas y ayuda a drenar edematherapyglobalsolutions.com. (No obstante, en alteraciones vasculares graves, como veremos, la diatermia está contraindicada).
Patologías de la piel y tejido subcutáneo
Favorece la curación de úlceras por presión y úlceras diabéticas, mejora la calidad de las cicatrices quirúrgicas, y se utiliza en fisioterapia dermatofuncional (estética) para tratar celulitis, estrías y arrugas. El calor profundo estimula la producción de colágeno en la piel, mejorando su elasticidad. Así, en el ámbito estético se emplea para reducir la celulitis y flacidez cutánea, complementando otros tratamientos.
Rehabilitación del suelo pélvico y uroginecología
La diatermia ha demostrado utilidad en tratamiento de dolor pélvico crónico (por ejemplo en mujeres con cicatrices postparto o episiotomías), para mejorar la circulación en casos de prostatitis crónica, incontinencia urinaria leve, e incluso hemorroides o fisuras anales bajo supervisión médica. Aplicada con electrodos especiales o de forma externa en la zona lumbopélvica, contribuye a reducir la inflamación y dolor en estos tejidos profundos tan sensibles.

Contraindicaciones de la diatermia
A pesar de sus beneficios, existen situaciones en las que la diatermia no debe aplicarse debido a riesgos potenciales. Las principales contraindicaciones de la diatermia son:
Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados
Está totalmente contraindicado aplicar diatermia en pacientes portadores de marcapasos cardíacos, neuroestimuladores u otro implante electrónico activo, debido al riesgo de interferencia con el dispositivo. La energía de radiofrecuencia podría alterar el funcionamiento del marcapasos, por lo que se evita por seguridad.
Tumores malignos activos
No se debe usar diatermia sobre áreas donde exista un cáncer activo o sospecha de tumor, ya que el aumento de temperatura y flujo podría favorecer la proliferación o diseminación de células tumorales. Solo se consideraría en pacientes oncológicos que hayan sido dados de alta oncológicamente (cáncer resuelto), y aun así con precaución y consentimiento médico.
Embarazo
La diatermia está contraindicada en mujeres embarazadas. Por precaución no se aplica en ninguna etapa de la gestación, dado que los efectos del calentamiento profundo en el feto no están determinados y se evitan posibles riesgos.
Infecciones agudas o fiebre
En presencia de un proceso infeccioso activo (por ejemplo, una celulitis infecciosa, absceso, o simplemente fiebre sistémica) no se debe aplicar diatermia, para no favorecer la diseminación de la infección ni sobrecargar al organismo que ya lucha contra el proceso infeccioso.
Hemorragias activas o recientes
Si el paciente presenta una hemorragia interna reciente (por ejemplo, un hematoma grande post-traumático, o sangrado en curso), hay que esperar a que cese el sangrado antes de usar diatermia en esa zona. El calor aumenta la vasodilatación y podría agravar una hemorragia no controlada. En lesiones agudas con hematoma (ej. rotura muscular con sangrado), se suele esperar 48-72 horas o hasta que el médico lo indique.
Trastornos vasculares severos
No aplicar en zonas con trombosis venosa profunda, flebitis aguda o arteriopatías graves, ya que el aumento de flujo podría generar complicaciones (desprendimiento de coágulos, etc.). Nota: En casos leves de insuficiencia venosa crónica, sí puede emplearse la diatermia con parámetros suaves para mejorar la circulación, tal como mencionamos en indicaciones, pero siempre bajo criterio médico-fisioterapéutico.
Alteraciones importantes de la sensibilidad
Si el paciente no siente adecuadamente el calor o el dolor en la zona (por daño neurológico, neuropatías periféricas, etc.), no es recomendable usar diatermia o solo hacerlo con intensidad muy baja. El motivo es que la retroalimentación del paciente sobre la sensación térmica es crucial para regular la intensidad; sin esa sensación, existe riesgo de sobrecalentamiento sin que el paciente lo perciba.
Implantes metálicos grandes (prótesis, placas, tornillos)
La presencia de metal en el cuerpo puede concentrar el calor. No se debe aplicar diatermia directamente sobre un implante metálico (por ejemplo, justo sobre una prótesis de cadera). Sin embargo, según el caso, se podría tratar zonas cercanas al implante utilizando la técnica capacitiva, en modo pulsado y con intensidades bajas, siempre evitando que la corriente pase a través del metal.
Niños en fase de crecimiento
Generalmente no se aplica diatermia en menores de ~14 años, ya que al acelerar el metabolismo y la regeneración tisular existe un riesgo teórico de alterar las placas de crecimiento óseo en niños. En caso de necesitar tratar a un adolescente por alguna lesión específica, se podría hacer con intensidades muy bajas y siempre bajo supervisión profesional, pero en niños pequeños se prefiere evitar esta modalidad.
Epilepsia
las personas epilépticas se consideran dentro de las contraindicaciones, porque la diatermia podría, en raros casos, actuar como desencadenante de una crisis. Aunque la evidencia no es clara, por precaución no se realiza diatermia en pacientes epilépticos no controlados.
Dispositivos intrauterinos hormonales y menstruación
En mujeres con DIU hormonal o anillos vaginales anticonceptivos, algunos especialistas recomiendan no aplicar diatermia directamente sobre la zona abdominal o pélvica, ya que el calor podría aumentar la liberación hormonal o causar molestia. En cambio, los DIU no hormonales no suponen riesgo. Asimismo, si la paciente está menstruando con un flujo abundante, se aconseja posponer la sesión hasta que termine la menstruación, pues la vasodilatación podría incrementar ligeramente el sangrado menstrual
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Efectos secundarios de la diatermia
Una de las grandes ventajas de la diatermia es que no presenta efectos secundarios significativos cuando se aplica correctamente. Se considera un tratamiento de bajo riesgo, siempre y cuando sea realizado por profesionales cualificados y siguiendo las indicaciones adecuadas. A diferencia de algunos medicamentos o técnicas invasivas, la diatermia no deja secuelas ni altera de forma negativa los tejidos.
En la mayoría de pacientes, los únicos efectos observables tras una sesión de diatermia son positivos: disminución del dolor, relajación muscular y mejor movilidad. Eventualmente pueden aparecer fenómenos normales y transitorios, como un leve enrojecimiento cutáneo en la zona tratada o una sensación de calor residual que puede persistir por unos minutos u horas, pero esto se considera una respuesta fisiológica esperable y no un efecto adverso.
No se conocen efectos secundarios nocivos a largo plazo asociados al uso de diatermia. Estudios y la experiencia clínica indican que es una terapia bien tolerada. Incluso así, es importante mencionar un par de consideraciones especiales:
- En casos de patologías muy crónicas o de larga evolución, algunos pacientes podrían experimentar una ligera exacerbación temporal del dolor después de la primera sesión. Esto sucede porque la diatermia moviliza sustancias inflamatorias acumuladas (como cininas, enzimas y radicales libres) en los tejidos crónicos, y el organismo puede interpretar ese cambio como una reagudización inicial. Si ocurre, suele ser pasajero: el dolor incrementado remite al poco tiempo y normalmente no aparece en sesiones posteriores, dando paso entonces sí a las mejorías evidentes. El fisioterapeuta suele advertir al paciente de esta posibilidad cuando se trata de lesiones muy cronificadas, para que no se alarme si siente un leve aumento de dolor tras la primera aplicación.
- Como ya se mencionó, una aplicación inadecuada de la técnica (por ejemplo, una intensidad demasiado alta o una mala colocación de los electrodos) podría provocar efectos indeseados, principalmente quemaduras superficiales o molestias por sobrecalentamiento. Sin embargo, esto es extremadamente raro cuando la diatermia la aplica un profesional entrenado. Los equipos de diatermia modernos cuentan con controles de intensidad muy precisos y el terapeuta va regulando la potencia según la tolerancia del paciente, por lo que el riesgo de quemadura es mínimo. Además, el paciente colabora informando si nota calor excesivo para poder ajustar el tratamiento en tiempo real
Preguntas frecuentes sobre la diatermia
¿Hay efectos secundarios al usar diatermia?
No, es una técnica muy segura cuando la aplica un profesional. En casos puntuales puede haber leve enrojecimiento o calor residual, pero desaparecen pronto y no tienen consecuencias.
¿Duele la diatermia durante la aplicación?
No, la diatermia es indolora y suele resultar agradable y relajante. Se percibe un calor profundo suave, que nunca debe molestar. Si ocurre, se ajusta la intensidad.
¿Cuánto dura una sesión de diatermia?
Una sesión suele durar entre 20 y 40 minutos, según la zona tratada y el protocolo terapéutico. Para áreas pequeñas bastan 15–20 min, mientras que zonas más amplias pueden requerir hasta 40 min.
¿Cuántas sesiones de diatermia se necesitan para ver resultados?
Depende de la lesión. En casos leves o agudos, pueden bastar 2–4 sesiones. Para problemas crónicos o complejos, se recomiendan entre 6 y 10 sesiones. La mejora suele notarse desde la primera o segunda sesión, pero el efecto es acumulativo.
¿Es lo mismo la diatermia y la tecarterapia?
Sí, ambos términos se refieren a la misma tecnología de radiofrecuencia terapéutica. Tecarterapia es un nombre comercial que destaca las modalidades capacitativa y resistiva, propias de la diatermia por alta frecuencia. En fisioterapia, son equivalentes.
¿Se puede usar la diatermia si tengo implantes metálicos o un marcapasos?
No debe usarse en personas con marcapasos u otros implantes electrónicos, ya que puede interferir con su funcionamiento. En cambio, si tienes implantes metálicos (como placas o prótesis), la diatermia puede aplicarse con precaución, evitando zonas directas y controlando la intensidad. Siempre debe evaluarlo un fisioterapeuta.
¿Cuándo está contraindicada la diatermia?
La diatermia no debe usarse en casos de embarazo, tumores malignos activos, infecciones agudas, fiebre, marcapasos u implantes electrónicos. También se evita en trombosis venosa profunda, problemas vasculares graves, epilepsia o en niños en crecimiento. En otros casos, es segura si se aplica con supervisión profesional.



