La láserterapia utiliza luz coherente de baja o media intensidad (láser de baja potencia) para estimular procesos celulares sin producir calor apreciable. La luz roja y cercana al infrarrojo (aprox. 600–1100 nm) puede penetrar la piel y ser absorbida por cromóforos intracelulares clave, principalmente el citocromo c oxidasa de la cadena respiratoria mitocondrial. La absorción de fotones en esta enzima provoca la liberación de óxido nítrico inhibidor y aumenta el potencial de membrana mitocondrial, elevando la síntesis de ATP. A continuación se genera una cascada bioquímica: un pico transitorio de especies reactivas de oxígeno (ROS) y de Ca²⁺ en el citosol que activa factores de transcripción génica responsables de reparación, antiinflamación y supervivencia celular. En conjunto, estos efectos mejoran la respiración celular dañada y modulan las vías bioquímicas del tejido, favoreciendo la cicatrización y reduciendo la inflamación local.

La elección de la longitud de onda es crucial: se emplean longitudes en la “ventana óptica” de 600–1000 nm para atravesar agua, hemoglobina y otros cromóforos sin ser bloqueadas en la superficie. Bajo estas condiciones, los fotones llegan a profundidades de varios centímetros y desencadenan efectos fotoquímicos y fotoeléctricos en células musculares, tendinosas y nerviosas. La fotodisociación del NO unida a citocromo c restablece el flujo de electrones, aumenta el gradiente protónico y la producción de ATP. Los eventos subsiguientes incluyen vasodilatación local, mejoría en la microcirculación y expresión de genes reparadores. Así, la láserterapia actúa fundamentalmente como un modulador metabólico: amplifica la producción de energía celular, induce señalización reparativa y atenúa procesos patológicos a nivel molecular
Beneficios específicos para el alivio del dolor
El efecto analgésico de la láserterapia es uno de sus principales atractivos en fisioterapia. La disminución del dolor obedece a varios mecanismos fisiológicos complementarios. En primer lugar, la fototerapia reduce la inflamación local: al mejorar el metabolismo celular se eliminan desechos y mediadores algógenos, normalizando las concentraciones de sustancias irritativas en el tejido. Esto contribuye a atenuar el foco inflamatorio que sostiene el dolor. Paralelamente, el estímulo láser aumenta los depósitos de ATP y repolariza las membranas neuronales despolarizadas, elevando el umbral de excitación de las fibras sensitivas. En la práctica, esto equivale a un “bloqueo” parcial del mensaje doloroso antes de que alcance la médula espinal. Estos cambios iónicos y metabólicos incrementan la resistencia del nervio al estímulo nociceptivo, con el resultado de una analgesia local sostenida.
Además, la láserterapia favorece la liberación de endorfinas endógenas y otros neuromoduladores opioides. Se ha documentado que la aplicación de luz láser puede incrementar la producción de β-endorfina a nivel central, lo que potencia el efecto analgésico sistémico. Clínicamente, esto se traduce en alivios rápidos y duraderos del dolor crónico. Por ejemplo, en neuralgia post-herpética la aplicación de láser diodo GaAlAs (830 nm) reportó reducciones de dolor de entre el 74% y el 97% tras varias semanas de tratamiento, lo que ilustra el potencial analgésico de la técnica. En conjunto, la estimulación mitocondrial y la modulación bioquímica inducida por la fototerapia elevan el umbral del dolor y ofrecen un alivio significativo sin los efectos secundarios de fármacos.
Aparatos de Laserterapia Recomendados
Funciones terapéuticas e integración en la fisioterapia
Más allá del alivio del dolor, un aparato de laserterapia ejerce un potente efecto bioestimulante y regenerativo. La energía lumínica estimula a los fibroblastos y otras células reparadoras, acelerando la síntesis de colágeno y la regeneración de tejidos blandos. También promueve la angiogénesis local: la formación de nuevos capilares incrementa el flujo sanguíneo regional, lo que potencia la oxigenación tisular y facilita la eliminación de metabolitos tóxicos. Este efecto circulatorio refuerza la acción antiinflamatoria natural del láser, ya que el mejor drenaje linfático y venoso ayuda a reducir el edema y el proceso inflamatorio crónico. En conjunto, la láserterapia contribuye a restaurar la arquitectura del tejido dañado, actuando como coadyuvante reparador en tendones, ligamentos, músculos y nervios.
En la práctica clínica, la laserterapia completa el arsenal terapéutico de la fisioterapia. No se emplea como técnica única, sino que potencia las demás modalidades. La evidencia disponible indica que los pacientes obtienen los mejores resultados cuando la láserterapia se aplica junto con otras técnicas rehabilitadoras tradicionales. Por ejemplo, suele combinarse con terapia manual, ejercicio terapéutico, ultrasonido o electroestimulación para generar un efecto sinérgico. Los equipos de láserterapia profesionales permiten ajustar parámetros (intensidad, modo pulsado o continuo) según la patología, integrándose en el tratamiento estándar. Además, como procedimiento no invasivo y poco molesto, se tolera bien incluso en casos severos.
Un dispositivo de láserterapia clínica (Clase IV) comúnmente usado en fisioterapia profesional. Estos equipos trabajan en longitudes de onda entre 600–1000 nm y potencias de hasta 1000 mW, lo que asegura suficiente penetración en tejidos profundos. Por ejemplo, las sesiones suelen durar entre 10 y 20 minutos por zona a tratar. Durante cada sesión el cabezal se mantiene en contacto suave con la piel, cubriendo lentamente el área lesionada para activar la fotobiomodulación tisular.
En la aplicación directa, el fisioterapeuta dirige el haz láser (imagen) sobre la región dolorosa o lesionada del paciente. El tratamiento es indoloro y su intensidad puede adaptarse a la sensibilidad individual. La luz láser actúa como un potente analgésico y antiinflamatorio: genera un “bloqueo” de la señal de dolor al normalizar el potencial de membrana y simultáneamente induce la liberación de endorfinas. Así, poco a poco mejora la movilidad articular y se aceleran los procesos de reparación celular en el área tratada.
La elección de un equipo adecuado es clave para la eficacia y seguridad del tratamiento. Recomendamos revisar nuestra categoría de productos de láserterapia, donde podrá encontrar dispositivos profesionales homologados con certificaciones internacionales. Equipos médicos avanzados suelen incorporar sistemas de enfriamiento, modos pulsados y protocolos clínicos predefinidos para optimizar cada aplicación.
Usos clínicos más frecuentes
La laserterapia tiene un amplio rango de indicaciones en el ámbito musculoesquelético. Se utiliza con éxito en lesiones deportivas agudas (esguinces, distensiones, contracturas) y en procesos subagudos o crónicos como tendinitis de hombro, epicondilitis (codo de tenista) o fascitis plantar. También es útil en dolor lumbar y cervical, artritis y artrosis de rodilla, y en la rehabilitación posquirúrgica de articulaciones y tejidos blandos. Otras aplicaciones incluyen el tratamiento de neuropatías periféricas (neuropatías compresivas o inflamatorias), quemaduras superficiales, úlceras crónicas y cicatrices hipertróficas, donde su acción regenerativa acelera la curación. Por ejemplo, la terapia láser ha demostrado regenerar fibras musculares dañadas y activar células satélite, lo que favorece la recuperación en desgarros musculares o en lesiones de ligamentos.
Aparatos de Laserterapia Recomendados
Preguntas Frecuentes sobre como funciona la laserterapia
¿La laserterapia es efectiva para aliviar el dolor?
Sí. La evidencia científica respalda su eficacia en la reducción del dolor agudo y crónico, especialmente con equipos de alta potencia. Mejora la función y supera al placebo en diversas patologías musculoesqueléticas.
¿Cuánto dura cada sesión y cuántas se necesitan?
Entre 5 y 20 minutos por zona, según el equipo y el área tratada. Se recomiendan 2–4 sesiones semanales durante 2 a 6 semanas, ajustando frecuencia y dosis al caso clínico.
¿Existen contraindicaciones?
Sí. Está contraindicada en tumores malignos, zonas irradiadas, ojos, tiroides, infecciones activas y epilepsia fotosensible. Precaución en embarazo. Siempre debe aplicarse con equipos certificados y protección ocular.
¿En qué se diferencia la laserterapia de otros tratamientos físicos?
A diferencia del ultrasonido (vibración mecánica) o TENS (corriente eléctrica), la láserterapia usa fotones que estimulan procesos celulares. No los reemplaza, los complementa aportando un efecto bioestimulante único.
¿Necesita gel o contacto directo?
Debe aplicarse sin gel. El cabezal suele usarse en contacto directo con la piel, aunque algunos equipos permiten aplicación sin contacto, manteniendo la eficacia.






