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Laserterapia /¿Cómo se aplica el laser terapéutico en fisioterapia?

¿Cómo se aplica el laser terapéutico en fisioterapia?

Menos de 1 minuto Minutos
Laserterapia /¿Cómo se aplica el laser terapéutico en fisioterapia?

La terapia con láser se ha convertido en una herramienta popular en fisioterapia gracias a sus efectos beneficiosos en la recuperación de lesiones. A continuación, abordamos las dudas más frecuentes sobre el láser terapéutico, incluyendo qué es, cómo funciona, cuándo utilizarlo, sus protocolos básicos y cómo aplicarlo correctamente en la práctica clínica.

¿Qué es el láser terapéutico?

El láser terapéutico es una modalidad de tratamiento físico que utiliza un haz de luz amplificada (láser) para estimular procesos biológicos en los tejidos y así acelerar su recuperación. A diferencia de los láseres quirúrgicos de alta potencia, los láser utilizados en fisioterapia suelen ser de baja intensidad, por lo que no causan daño ni un calentamiento significativo de los tejidos tratados. Esto permite aprovechar sus efectos biomoduladores de forma segura y no invasiva.

En esencia, la luz láser aplicada penetra en las células y aumenta la actividad metabólica a nivel de la membrana y las mitocondrias. Esto desencadena un efecto fotoquímico en el organismo que promueve la regeneración tisular, alivia el dolor y reduce la inflamación. Por ello, la laserterapia se considera parte de la electroterapia en fisioterapia, empleando energía electromagnética para facilitar los procesos de curación naturales del cuerpo. Sus principales resultados terapéuticos son analgésicos, antiinflamatorios y antiedema, lo que significa que ayuda a controlar el dolor, la inflamación y la hinchazón en la zona lesionada.

¿Cómo funciona el láser terapéutico y qué efectos produce?

El láser terapéutico actúa mediante un proceso llamado fotobiomodulación. Cuando la luz láser de la longitud de onda adecuada penetra en los tejidos, estimula a nivel celular sin provocar daño térmico. Este estímulo desencadena varios efectos beneficiosos:

  • Aumento de la producción de ATP (energía celular): la luz láser estimula las mitocondrias, elevando la síntesis de ATP (adenosín trifosfato), la molécula energética de las células. Esto mejora el metabolismo y favorece la reparación tisular.
  • Disminución de la inflamación: el láser modula la liberación de mediadores inflamatorios y mejora la microcirculación local, lo que reduce la respuesta inflamatoria y el edema en la zona tratada.
  • Alivio del dolor: la estimulación láser promueve la liberación de endorfinas (analgésicos naturales) y puede bloquear la transmisión de las señales de dolor a nivel nervioso, logrando un efecto analgésico significativo.
  • Aceleración de la regeneración: al mejorar la circulación y activar los procesos celulares, la laserterapia acelera la cicatrización de tejidos. Favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos y la síntesis de colágeno, ayudando en la reparación de lesiones musculares, tendinosas, cutáneas, etc.
sonda diodo en cara con laser terapeutico globus

¿Cuáles son las indicaciones de la terapia láser?

Debido a sus efectos analgésicos y antiinflamatorios, la laserterapia tiene un amplio rango de indicaciones en fisioterapia. Se utiliza tanto en lesiones agudas (para controlar el dolor e inflamación inicial) como en patologías crónicas (para modular procesos degenerativos y favorecer la recuperación). Algunas indicaciones comunes del láser terapéutico incluyen:

  • Lesiones musculoesqueléticas agudas: distensiones musculares, esguinces ligamentarios, contusiones y desgarros fibrilares, donde el láser ayuda a reducir el edema y dolor tras el traumatismo.
  • Tendinopatías y lesiones articulares: tendinitis, bursitis, capsulitis (hombro congelado), epicondilitis, síndrome subacromial y artrosis. El láser actúa disminuyendo la inflamación en tendones y articulaciones, aliviando el dolor y facilitando la movilidad.
  • Dolor de espalda y cuello: lumbalgias (dolor lumbar), cervicalgias, hernias discales y radiculopatías. La terapia láser puede disminuir la irritación nerviosa y la inflamación en estas regiones, aportando alivio en ciáticas u otros pinzamientos nerviosos.
  • Lesiones neurológicas periféricas: neuralgias y neuropatías (por ejemplo, síndrome del túnel carpiano, neuropatía diabética). El láser puede mejorar la conducción nerviosa y aliviar dolor neuropático moderando la respuesta inflamatoria en los nervios afectados.
  • Rehabilitación postquirúrgica: tras cirugías ortopédicas (p. ej. reconstrucción de ligamentos, reparación de manguito rotador, prótesis de rodilla), la laserterapia se emplea para acelerar la cicatrización de tejidos, reducir el dolor postoperatorio y disminuir la inflamación, contribuyendo a una recuperación más rápida.
  • Lesiones óseas y reparación de tejidos: se ha usado para estimular la formación de callo óseo en fracturas, mejorar el trofismo en zonas de osteoporosis localizada y fomentar la regeneración de fibras nerviosas lesionadas. Asimismo, es útil en problemas cutáneos como úlceras por presión, heridas crónicas, quemaduras e injertos de piel, ya que promueve la cicatrización y granulación de la zona lesionada.

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¿Qué contraindicaciones tiene el láser terapéutico?

Aunque la laserterapia es muy segura cuando se utiliza correctamente, existen contraindicaciones absolutas y relativas que el fisioterapeuta debe considerar antes de aplicarla:

  • Contraindicaciones absolutas: No debe aplicarse láser sobre áreas con tumores o procesos neoplásicos activos, ni en presencia de infecciones bacterianas locales (por riesgo de diseminar la infección). También está absolutamente contraindicado dirigir el haz de láser hacia los ojos o la retina, ya que la luz láser puede causar lesiones oculares graves – por ello es obligatorio el uso de gafas de protección durante el tratamiento.
  • Contraindicaciones relativas: Se desaconseja su uso (o debe usarse con precaución especial) en mujeres embarazadas – evitando aplicar el láser sobre el abdomen o la región lumbar/pélvica de la gestante – y en pacientes con epilepsia (al menos evitando modos pulsátiles visibles que pudieran detonar una crisis). Asimismo, se tiene precaución en zonas de disfunción tiroidea o sobre la glándula tiroides, y en pacientes que estén bajo medicación fotosensible, ya que podrían reaccionar de forma exagerada a la luz.

¿Qué protocolos de tratamiento con láser se utilizan en fisioterapia?

La dosificación de la laserterapia se planifica en base a “protocolos” que definen los parámetros de tratamiento. Estos protocolos especifican típicamente: la potencia del láser (en mW o W), la densidad de energía o dosis a aplicar (medida en Julios por centímetro cuadrado, J/cm²), el modo de emisión (continuo o pulsado, y en este último caso la frecuencia de pulso), el tiempo de aplicación por punto o por zona, y la frecuencia de las sesiones.

En términos generales, el margen terapéutico común de dosis está entre ~1 y 8 J/cm² entregados a la zona lesionada, pudiendo usar dosis menores para condiciones agudas y algo mayores para lesiones crónicas o para estimulación de tejidos más fibrosos. Por ejemplo, para lograr un efecto analgésico en un dolor muscular superficial se recomiendan a veces 2–4 J/cm², mientras que en un dolor articular más profundo pueden emplearse 4–8 J/cm². En procesos inflamatorios agudos bastaría una dosis moderada (4–6 J/cm²) y en patologías crónicas inflamatorias se pueden aplicar 6–8 J/cm². Si el objetivo es principalmente bioestimulación regenerativa (por ejemplo, mejorar la cicatrización), algunas guías sugieren dosis totales más altas, en torno a 8–12 J/cm². Estas cifras, en todo caso, son orientativas – los aparatos actuales suelen calcular automáticamente la dosis en función de los parámetros que ingresemos, y muchos traen protocolos preestablecidos para las patologías más comunes.

Los protocolos preprogramados son especialmente útiles: por ejemplo, la gama Globus de equipos de láser terapéutico incluye bibliotecas de tratamientos donde simplemente se selecciona la condición a tratar (pongamos “tendinitis rotuliana” o “lumbalgia aguda”) y el dispositivo ajusta parámetros óptimos basados en evidencia. Según el manual del fabricante, estos programas suelen indicar la potencia aplicada (en W), si usar modo continuo o pulsado (y su frecuencia en Hz, a menudo en rangos de  50–100 Hz para pulsos largos o hasta miles de Hz para pulsos cortos), la dosis total a entregar y el tiempo de aplicación recomendado. El fisioterapeuta puede usar estos valores de referencia y adaptarlos caso a caso según la evolución del paciente.

En cuanto a la frecuencia de tratamiento, lo habitual es aplicar el láser varias veces por semana. Muchos protocolos sugieren sesiones diarias o en días alternos inicialmente, sobre todo en lesiones agudas, y luego espaciarlas. La duración de cada sesión con láser suele ser breve: unos 1 a 5 minutos por punto o región, dependiendo del tamaño del área y la potencia del equipo. En una sesión se pueden tratar varios puntos sucesivos para cubrir toda la lesión. Por lo general en fisioterapia se pautan entre 6 y 10 sesiones de laserterapia para un tratamiento completo, aunque esto varía con la patología. En casos sencillos (p. ej. contractura muscular leve) pueden bastar 3–6 sesiones, mientras que en problemas crónicos complejos (tendinosis, úlceras) podría ampliarse a 10–15 sesiones según respuesta. Lo importante es alcanzar la dosis acumulada adecuada a lo largo del plan terapéutico, evaluando periódicamente la mejoría.

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¿Cómo se aplica el láser terapéutico durante una sesión?

La aplicación práctica del láser terapéutico requiere seguir una técnica adecuada para maximizar su eficacia y garantizar la seguridad. Los pasos típicos en una sesión de laserterapia son:

  1. Preparación de la zona y del paciente: Primero se identifica y descubre la zona a tratar (por ejemplo, el tendón afectado, la rodilla lesionada, etc.). Se procede a limpiar la piel en ese área – generalmente con una gasa y alcohol – para eliminar suciedad, cremas o sudor que puedan interferir con la luz. También se retira cualquier objeto metálico (anillos, relojes, pulseras) cercano a la zona, para evitar reflejos o calentamiento inadvertido. Tanto el paciente como el fisioterapeuta deben colocarse gafas de protección con lentes especiales para el láser, incluso si se trabaja con baja potencia, como medida de seguridad obligatoria. Una vez listo, se coloca al paciente en una posición cómoda y se delimitan los puntos o área que se van a irradiar con el láser.
  2. Ajuste de parámetros en el equipo: El fisioterapeuta configura el dispositivo de láser según el protocolo escogido. Esto incluye seleccionar la potencia de salida apropiada, la frecuencia de pulso (si se usa modo pulsado) o modo continuo, y la dosis (J/cm²) deseada. En equipos con programas predefinidos, basta elegir el programa correspondiente a la lesión a tratar (por ejemplo “lumbalgia crónica”) y el aparato ajusta automáticamente estos parámetros. Es importante también seleccionar la longitud de onda adecuada si el equipo cuenta con varias (muchos láser para fisioterapia operan en infrarrojo cercano ~808 nm o 905 nm para penetrar profundo, mientras que algunos combinan con luz roja ~632 nm para efectos más superficiales). Una vez configurado todo, se coloca el aplicador del láser perpendicular a la superficie de la piel, a contacto suave con esta o a pocos milímetros de distancia según el tipo de cabezal.
  3. Aplicación del láser sobre el tejido: Existen tres modos de aplicar el láser terapéutico sobre la zona de tratamiento:
    • Aplicación puntual fija: apoyar el cabezal del láser en un punto específico y mantenerlo ahí durante el tiempo necesario para entregar la dosis (por ejemplo, 30 segundos en un punto gatillo muscular). Esta técnica se usa especialmente con láseres de baja potencia o cuando se quieren tratar puntos muy localizados (acupuntos, puntos gatillo).
    • Barrido por puntos sucesivos: consiste en aplicar el láser en un punto, luego moverlo al siguiente punto adyacente tras cumplir el tiempo/dosis, cubriendo punto por punto toda la región lesionada. Es útil para tratar, por ejemplo, a lo largo de un músculo o de un ligamento, asegurando que cada zona recibe la energía necesaria.
    • Barrido continuo de la zona: mover el haz de láser (ya sea manualmente o mediante un sistema de espejos motorizados en el equipo) de forma lenta y constante, abarcando toda el área de tratamiento de manera homogénea. Esta modalidad de escaneo es la más utilizada con láseres de alta potencia, para evitar concentrar demasiada energía en un solo punto. Se “barre” repetidamente la zona (con movimientos circulares, lineales de vaivén, etc.) durante el tiempo indicado.
    Durante la aplicación, el fisioterapeuta y el paciente no perciben dolor alguno, solo eventualmente una sensación de ligera calidez en la piel a potencias altas. El profesional debe mantener el aplicador perpendicular para maximizar la absorción de la energía y evitar reflejos, y cuidar de no perder el contacto en la técnica puntual (si se separa, la dosis entregada varía). Muchos equipos emitirán una señal visual o sonora cuando han entregado la dosis programada en un punto, indicando que se puede pasar al siguiente. Así, se cubre toda la zona necesaria siguiendo el plan establecido.
  4. Post-tratamiento: Al terminar, se retira el equipo y las gafas de protección, y se verifica la reacción de la zona. Normalmente no queda ninguna marca, aunque en algunos casos puede aparecer un leve eritema (enrojecimiento) pasajero debido al aumento de microcirculación. El fisioterapeuta puede combinar inmediatamente el láser con otros tratamientos en la misma sesión (por ejemplo, movilizaciones, ejercicio terapéutico, vendaje) ya que no hay incompatibilidad. Se registran los parámetros utilizados y la evolución del paciente. El paciente puede reanudar sus actividades normalmente tras la sesión, siguiendo las recomendaciones generales de cuidado de su lesión.

En cuanto a la sensación durante la aplicación, cabe reiterar que no es dolorosa ni molesta. Los láser terapéuticos de baja potencia no generan calor perceptible, y los de alta potencia producen solo un calor suave que el terapeuta mantiene bajo control. Esto hace de la laserterapia un tratamiento muy bien tolerado por los pacientes. Cada sesión en sí es bastante breve, y tras completarla no se requiere ningún cuidado especial más allá de continuar con el plan de rehabilitación indicado.

Preguntas frecuentes sobre la aplicación del láser terapéutico en fisioterapia

¿El láser terapéutico duele o produce calor?

No, el tratamiento es indoloro. Algunos pacientes notan un leve calor en la zona tratada, especialmente con láser de alta potencia, pero no debe causar molestias si se aplica correctamente.

¿Cuánto dura una sesión y cuántas se necesitan?

Una sesión suele durar entre 5 y 15 minutos, dependiendo de la zona y patología. Se recomiendan entre 6 y 12 sesiones para lograr efectos terapéuticos consistentes.

¿Cuándo se notan los efectos y cuánto duran?

Muchas veces se nota mejoría desde la tercera o cuarta sesión. Si se completa el protocolo, los beneficios suelen mantenerse en el tiempo, especialmente si se combina con otras técnicas de fisioterapia.

¿Tiene efectos secundarios?

Son infrecuentes. En algunos casos puede aparecer un leve enrojecimiento local o sensación de calor residual, que desaparece rápidamente y no representa riesgo.

¿Se puede combinar con otros tratamientos?

Sí, es una práctica común. El láser se combina eficazmente con ejercicios terapéuticos, terapia manual o electroterapia, potenciando la recuperación del tejido.