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Diatermia /¿Qué es y Para qué Sirve la Diatermia en Fisioterapia?

¿Qué es y Para qué Sirve la Diatermia en Fisioterapia?

Menos de 1 minuto Minutos
Diatermia /¿Qué es y Para qué Sirve la Diatermia en Fisioterapia?

La fisioterapia moderna incorpora tecnologías avanzadas para optimizar la recuperación de lesiones. Una de estas técnicas destacadas es la diatermia, conocida también como tecarterapia (Transferencia Eléctrica Capacitiva y Resistiva). Se trata de un tratamiento de electroterapia que aplica corrientes de alta frecuencia en el cuerpo, generando calor desde el interior de los tejidos. Gracias a sus efectos profundos, la diatermia se ha vuelto muy popular en clínicas de fisioterapia, sobre todo en el ámbito deportivo y rehabilitador. ¿En qué consiste exactamente la diatermia, para qué sirve y cuáles son sus beneficios? En este extenso artículo lo explicamos de forma clara y rigurosa, abordando sus fundamentos fisiológicos, tipos (capacitiva y resistiva), aplicaciones clínicas, indicaciones, contraindicaciones y la tecnología de equipos Globus utilizados en esta terapia. El objetivo es brindar información útil tanto para fisioterapeutas como para cualquier persona interesada en entender cómo la diatermia contribuye a la rehabilitación moderna.

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¿Qué es la diatermia?

La diatermia es una técnica terapéutica que consiste en la transferencia de corrientes eléctricas de alta frecuencia al interior del cuerpo del paciente. Esta corriente penetra en los tejidos provocando el desplazamiento y fricción de las cargas iónicas, lo cual genera un calentamiento profundo en la zona tratada. A diferencia de la termoterapia superficial (como compresas o infrarrojos), la diatermia logra un efecto endotérmico dentro de los tejidos, elevando su temperatura desde el interior de manera controlada.

En términos simples, podemos decir que la diatermia “calienta por dentro” la zona lesionada o dolorida, alcanzando estructuras que serían difíciles de tratar con calor externo convencional. Este aumento interno de temperatura acelera la actividad celular y el metabolismo tisular, estimulando los procesos naturales de reparación del organismo. Por ello, se considera una tecnología que induce y acelera la auto-curación de los tejidos lesionados a través del aporte de energía profunda. Todo esto se consigue sin provocar molestias significativas; de hecho, el paciente suele notar una disminución inmediata del dolor y una sensación de calor agradable durante el tratamiento.

En fisioterapia, la diatermia se engloba dentro de las terapias de termoterapia profunda, utilizando corrientes de radiofrecuencia generalmente en el rango de 300 kHz a 1 MHz (kilohertzios). Dentro de este rango, se obtiene el efecto térmico deseado en profundidad sin causar daño en la superficie. Cabe mencionar que si la frecuencia es demasiado baja (por debajo de ~300 kHz) y con alta intensidad, podría generarse una contracción muscular (efecto excitomotor), y si es demasiado alta (por encima de ~1,2 MHz) existe riesgo de quemaduras superficiales. Por ello, los equipos de diatermia modernos trabajan en ese intervalo seguro, permitiendo seleccionar la frecuencia óptima según la profundidad que se quiera alcanzar. En resumen, la diatermia es una forma de termoterapia endógena: consigue elevar la temperatura interna de los tejidos diana de forma precisa, algo que no se logra con otras modalidades de calor terapéutico.

¿Para qué sirve la diatermia en fisioterapia?

La diatermia tiene un propósito fundamental: acelerar y facilitar la recuperación de lesiones músculo-esqueléticas. Al generar calor profundo y estimular las células, ¿para qué sirve exactamente esta técnica en fisioterapia? Principalmente, se utiliza para:

  • Aliviar el dolor y la inflamación: El aumento de temperatura provoca vasodilatación y liberación de endorfinas, lo que eleva el umbral del dolor y brinda un efecto analgésico desde la primera sesión. Además, la mayor circulación sanguínea facilita la reabsorción de edemas y reduce la inflamación en tejidos dañados. En consecuencia, el paciente percibe menos dolor y rigidez en la zona tratada.
  • Acelerar la cicatrización y regeneración de tejidos: La diatermia estimula el metabolismo celular, incrementa los intercambios iónicos y mejora la oxigenación de los tejidos lesionados. Esto se traduce en una recuperación más rápida de músculos, tendones, ligamentos e incluso huesos fracturados. Estudios publicados indican que esta terapia puede acortar notablemente los tiempos de rehabilitación, logrando una recuperación funcional más temprana.
  • Mejorar la movilidad y función articular: Al reducir el dolor y relajar la musculatura, permite que el paciente recupere rango de movimiento en la articulación afectada. Además, el calor profundo aumenta la extensibilidad de las fibras colágenas, contribuyendo a disminuir la rigidez articular.
  • Reactivar la circulación y el drenaje: La vasodilatación local provoca un mayor flujo sanguíneo que nutre los tejidos y arrastra productos de desecho. Asimismo, se estimula el drenaje linfático, útil para eliminar edemas y hematomas postraumáticos. Esto es especialmente beneficioso en lesiones agudas con inflamación o en etapas de recuperación entre entrenamientos deportivos para eliminar ácido láctico.
  • Efecto relajante muscular: El calor endógeno ayuda a relajar contracturas y espasmos musculares profundos. Por ello, la diatermia sirve para disminuir la tensión en músculos sobrecargados, favoreciendo su elasticidad y reduciendo la fatiga muscular.

En síntesis, la diatermia en fisioterapia sirve para tratar una amplia variedad de lesiones y dolencias musculoesqueléticas, aliviando síntomas (dolor, inflamación, edema) y potenciando los mecanismos de reparación del propio cuerpo. Su efectividad la ha convertido en un pilar de la fisioterapia deportiva y de rehabilitación, utilizada tanto para acelerar la recuperación tras lesiones agudas (ej. esguinces, roturas musculares) como para manejar patologías crónicas (tendinopatías, artrosis, contracturas persistentes) con muy buenos resultados. Incluso se emplea con fines preventivos en deportistas, preparando músculos y tendones para el esfuerzo, y en el ámbito de la fisioterapia estética (dermatofuncional) para mejorar la calidad de la piel y tejidos subcutáneos.

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Beneficios fisiológicos y terapéuticos de la diatermia

Los beneficios fisiológicos de la diatermia explican su valor terapéutico. Al aplicar diatermia en fisioterapia, obtenemos una serie de efectos positivos en el organismo:

  • Efecto analgésico: Eleva el umbral del dolor y produce alivio desde las primeras aplicaciones. La calentamiento profundo bloquea señales dolorosas y promueve la liberación de sustancias endógenas que reducen la percepción de dolor.
  • Efecto antiinflamatorio: La mejora de la circulación conlleva un mayor aporte de oxígeno y nutrientes a la zona y una eliminación más rápida de sustancias proinflamatorias. Esto ayuda a disminuir la inflamación tanto en tejidos blandos como en articulaciones
  • Aumento de la circulación sanguínea y linfática: La vasodilatación capilar incrementa el flujo sanguíneo local, facilitando la reabsorción de edemas y hematomas, y promoviendo la cicatrización de fibras musculares y tendinosas lesionadas. A su vez, el drenaje linfático acelerado contribuye a reducir hinchazón.
  • Estimulación metabólica y regenerativa: El calor endógeno activa el metabolismo celular. Las células trabajan más deprisa, se incrementa la producción de colágeno y elastina, y se acelera la regeneración tisular (muscular, tendinosa, ósea). Esto acorta los tiempos de recuperación funcional.
  • Relajación muscular y mejor tono: La diatermia provoca una relajación de la musculatura estriada, reduciendo contracturas y espasmos. También se ha observado que ayuda a normalizar el tono muscular y reducir la hiperactividad refleja, lo que resulta en músculos más flexibles y con menor riesgo de lesiones
  • Mejora de la movilidad articular: Al calentar en profundidad tejidos periarticulares (cápsulas, ligamentos) se incrementa su elasticidad, permitiendo mayor rango de movimiento tras el tratamiento. Esto es muy útil en rehabilitación de rigideces articulares y adherencias.
  • Efecto de bioestimulación sin calor excesivo: En modos especiales (p. ej. modo atérmico o pulsado de algunos equipos) es posible lograr estimulación celular sin elevar demasiado la temperatura, lo cual es beneficioso en fases agudas donde solo se busca activar la reparación sin generar hiperemia significativa. Así, incluso con aumento leve de temperatura se promueve la recuperación (efecto bioestimulativo).
  • Estimulación del sistema inmunitario: Algunos estudios sugieren que la hipertermia localizada puede activar procesos inmunológicos y favorecer la llegada de células defensivas al área tratada, contribuyendo a la recuperación en lesiones e incluso en procesos infecciosos controlados

Estos beneficios están respaldados por la experiencia clínica y por investigaciones. Por ejemplo, se ha documentado que la diatermia reduce el dolor y mejora la función muscular tras lesiones, así como acelera la resolución de procesos inflamatorios. También se observó un aumento de la relajación general del paciente gracias a la activación del sistema nervioso parasimpático (efecto de relajación profunda) al comparar la diatermia profunda con calor superficial convencional. En definitiva, los efectos fisiológicos de la diatermia se traducen en beneficios terapéuticos palpables: menos dolor, menos inflamación, mejor movilidad y una recuperación más rápida de la lesión.

Tipos de Diatermia: capacitiva y resistiva

En la práctica de la diatermia existen dos modalidades de aplicación diferenciadas por el tipo de electrodo y la forma en que la corriente interactúa con los tejidos: la diatermia capacitiva (CAP) y la diatermia resistiva (RES). Ambos tipos emplean radiofrecuencia, pero se dirigen a tejidos distintos según su composición y profundidad. Veamos en qué consiste cada una:

Diatermia capacitiva (modo capacitivo)

La diatermia capacitiva utiliza un electrodo recubierto por material aislante. Este electrodo actúa junto con una placa de retorno colocada en el cuerpo, formando un condensador con los tejidos entre ambos. Al aplicar la corriente alterna de alta frecuencia, las cargas se concentran cerca del electrodo activo (bajo el cabezal móvil), generando calor sobre todo en los tejidos superficiales y bien hidratados.

En otras palabras, el modo capacitivo transfiere la energía principalmente a tejidos con alto contenido en agua y buena vascularización, como músculos superficiales, piel, tejido subcutáneo (grasa) y sistema vascular. El efecto térmico en esta modalidad tiende a ser más superficial e intenso, ideal para tratar patologías musculares, edemas y problemas en tejidos blandos cercanos a la superficie. Por ejemplo, la diatermia capacitiva se emplea en lesiones musculares (desgarros, contracturas), inflamación local, drenaje de edemas e incluso tratamientos estéticos faciales donde se busca mejorar la circulación de la piel y la producción de colágeno.

Técnicamente, el aislamiento del electrodo capacitivo reduce la resistencia en la interfaz, permitiendo una oscilación rápida de las cargas en el tejido adyacente. Esto produce el aumento de temperatura por efecto de capacitancia: los tejidos actúan como dieléctrico en un campo eléctrico oscilante, absorbiendo la energía. En resumen, la diatermia capacitiva calienta “de forma más superficial” y está indicada para tejidos ricos en agua (músculo, dermis, tejido conectivo superficial, sistemas vasculares).

Diatermia resistiva (modo resistivo)

La diatermia resistiva utiliza un electrodo metálico sin recubrimiento aislante. En este modo, la corriente encuentra más oposición al atravesar los tejidos, concentrándose en aquellas estructuras que ofrecen mayor resistencia eléctrica. ¿Qué tejidos son éstos? Principalmente los tejidos más densos, pobres en agua y profundos, como ligamentos, tendones, cápsulas articulares, cartílago e incluso hueso.

El efecto resistivo genera calor en profundidad, precisamente en zonas donde el modo capacitivo tendría menos alcance. Al atravesar tejidos con menor conductividad (más “resistivos”), la energía se disipa en ellos en forma de calor. Por tanto, la diatermia resistiva está especialmente indicada para tratar estructuras osteoarticulares y lesiones profundas: por ejemplo, en tendinopatías (tendinitis, tendinosis), lesiones ligamentosas, fascitis, periostitis, edemas óseos o patologías articulares crónicas como artrosis. También es muy útil en fibrosis y contracturas profundas.

En la práctica, el modo resistivo requiere igualmente una placa de retorno para cerrar el circuito, salvo en ciertos equipos con electrodos bipolares especiales. Al no haber aislamiento, la corriente pasa directamente al paciente y el calentamiento ocurre en los puntos de mayor impedancia en el trayecto hacia la placa. Esto logra un efecto térmico marcado en profundidad, aunque el efecto inmediato de calor superficial es menor que en la capacitiva. De hecho, suele percibirse menos calor en piel pero más en profundidad. En resumen, la diatermia resistiva calienta “de dentro a más profundo” y se orienta a tejidos poco vascularizados o con alta densidad (tendones, huesos, tejido conectivo denso).

¿Cómo elegir entre capacitiva o resistiva? Dependerá del tejido diana y la fase de la lesión. Por ejemplo, en una rotura muscular superficial con edema optaríamos por capacitiva (calor en músculos y para drenar líquido). En una tendinopatía crónica en el tendón rotuliano, la modalidad resistiva será más efectiva al incidir en tejido fibroso profundo con menor riego. Muchos tratamientos combinan ambas modalidades en la misma sesión: primero capacitiva para preparar tejidos superficiales y circulación, luego resistiva para incidir en estructuras profundas. Ambos modos, usados adecuadamente, son seguros y complementarios dentro de la terapia de diatermia.

Diatermia en Fisioterapia Tratamiento Resistivo en Rodilla

Aplicaciones clínicas más comunes de la diatermia

Gracias a su versatilidad, la diatermia se aplica con éxito en numerosas patologías musculoesqueléticas, tanto agudas como crónicas:

  • Lesiones musculares: contracturas, roturas fibrilares, puntos gatillo o sobrecargas. Mejora el dolor, favorece la eliminación de hematomas y acelera la reparación muscular, siendo habitual en medicina deportiva.
  • Tendinopatías: como tendinitis, tendinosis o epicondilitis. Mejora la regeneración de colágeno y reduce el dolor tendinoso, especialmente con aplicación resistiva.
  • Esguinces y lesiones ligamentosas: en tobillo, rodilla o muñeca. Acelera la recuperación articular, disminuye edemas y mejora la elasticidad en fases crónicas.
  • Artrosis y dolor articular: en rodilla, columna o manos. Disminuye la rigidez, mejora la movilidad y modula el dolor inflamatorio en casos de artrosis o artritis.
  • Dolor vertebral y radicular: útil en cervicalgias, lumbalgias o ciática. Relaja musculatura paravertebral y alivia la presión nerviosa.
  • Postoperatorios y traumatología: tras fracturas, edemas óseos o cirugías ortopédicas. Reduce adherencias, dolor y facilita la rehabilitación.
  • Edemas y circulación local: mejora la reabsorción de líquidos en hematomas, linfedemas o piernas cansadas (sin trombosis activa).
  • Suelo pélvico: en incontinencia, cicatrices postparto o disfunciones sexuales. El calor profundo relaja la musculatura y mejora la vascularización.
  • Fisioterapia deportiva: para prevenir lesiones o acelerar la recuperación entre entrenamientos, reduciendo rigidez muscular y ácido láctico.
  • Fisioestética: también se emplea para tratamientos faciales (flacidez, arrugas) y corporales (celulitis, estrías) gracias a su efecto reafirmante y regenerador.

indicaciones y contraindicaciones de la diatermia en fisioterapia

La diatermia es una terapia indicada en una gran variedad de condiciones, especialmente dentro de la fisioterapia traumatológica, deportiva y reumatológica. Se recomienda su uso en casos de:

  • Lesiones musculares agudas (roturas fibrilares, contusiones) y crónicas (contracturas, sobrecargas, puntos gatillo).
  • Lesiones tendinosas y ligamentosas: tendinitis, tendinosis, esguinces, distensiones, roturas parciales de tendón o ligamento, fasciopatías (p. ej. fascitis plantar).
  • Patología articular degenerativa o inflamatoria: artrosis en distintas articulaciones, artritis en fases subagudas/crónicas, capsulitis adhesiva (hombro congelado).
  • Dolor lumbar y cervical crónico: lumbalgias, cervicalgias mecánicas, síndrome facetario, ciática, etc., donde se busque analgesia y relajación muscular profunda.
  • Lesiones óseas en recuperación: períodos de consolidación de fracturas, edema óseo post-contusión, periostitis, osteopatía de pubis, etc. (siempre que no haya complicaciones como infección activa).
  • Edemas locales y linfedemas leves: inflamaciones postraumáticas, edemas articulares tras inmovilización, hinchazón por insuficiencia venosa (sin trombosis).
  • Rehabilitación postquirúrgica: tras cirugías ortopédicas (prótesis, ligamentoplastias) o traumatológicas, una vez superada la fase inicial. Ayuda con el dolor, edema y cicatrización de tejidos.
  • Disfunciones del suelo pélvico: como las mencionadas (incontinencia urinaria de esfuerzo, dolor pélvico crónico, cicatrices postparto dolorosas, dispareunia).
  • Otros: neuralgias superficiales (ej. neuritis cubital, síndrome túnel carpiano), síndrome de dolor miofascial, e incluso se está explorando en lesiones deportivas para mejorar el rendimiento al acelerar la recuperación muscular.

La diatermia pese a ser una técnica segura y no invasiva, la diatermia está contraindicada en ciertos casos, al igual que ocurre con otras terapias de electrotermoterapia de alta frecuencia, como los siguientes:

  • Presencia de hemorragia activa o heridas abiertas en la zona a tratar (el calor podría agravar el sangrado).
  • Tumores malignos conocidos o sospecha de cáncer en la zona (el aumento circulatorio podría potencialmente favorecer la proliferación tumoral, por precaución se evita).
  • Flebitis, trombosis venosa o arteriosclerosis severa: en casos de trombos o problemas vasculares graves, el calentamiento y vasodilatación están contraindicados porque pueden desprender coágulos o sobrecargar un sistema vascular comprometido.
  • Alteraciones importantes de la sensibilidad: si el paciente no siente correctamente la temperatura o el dolor en la zona (por neuropatías, por ejemplo), existe riesgo de quemadura o sobretratamiento al no percibir el calor excesivo.
  • Implantes metálicos en la zona de tratamiento: elementos como prótesis, placas, tornillos o clavos metálicos pueden interferir con el campo de radiofrecuencia y calentarse localmente. Nota: No siempre es contraindicación absoluta; en algunos casos se puede tratar ajustando parámetros, pero requiere precaución y criterio médico.
  • Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados: por posible interferencia de la corriente de alta frecuencia con su funcionamiento. Igualmente, audífonos implantados o neuroestimuladores serían contraindicación.
  • Mujeres embarazadas: no se debe aplicar diatermia en abdomen, región lumbar o pelvis de una embarazada, dado que el efecto sobre el feto es desconocido y potencialmente peligroso. Por precaución se evita cualquier tratamiento de calor profundo durante el embarazo.
  • Estados febriles o infecciones sistémicas activas: con fiebre o infecciones generalizadas, no conviene añadir calor profundo. Tampoco sobre infecciones locales agudas (ej. abscesos) porque puede diseminar la infección.
  • Epilepsia no controlada: se evita en pacientes epilépticos por seguridad, aunque la relación no es directa, algunos protocolos así lo aconsejan.
  • Edad muy temprana: en niños pequeños (menores de ~14 años o peso < 15 kg, según distintos criterios) no se suele emplear, ya que su sistema termorregulador es inmaduro y pueden no tolerar bien el calor interno.

Siempre es importante valorar cada caso individualmente. Por ejemplo, en pacientes con implantes metálicos o prótesis articulares, algunos fabricantes permiten usar la diatermia con parámetros reducidos, pero esto debe hacerse con plena conciencia y vigilancia. En caso de duda, la seguridad del paciente es lo primero: ante cualquiera de las contraindicaciones mencionadas, se optará por otras alternativas terapéuticas.

Diatermia en Fisioterapia con Tratamiento Capacitivo en Piernas

¿Que máquina de diatermia en fisioterapia elegir?

Cuando hablamos de máquina de diatermia para fisioterapia, es fundamental contar con un equipo versátil, seguro y clínicamente eficaz. En este sentido, la marca Globus se ha posicionado como una de las más fiables del mercado, ofreciendo soluciones profesionales con tecnología avanzada, tanto para clínicas como para fisioterapeutas autónomos.

Una de las principales ventajas de los aparatos de diatermia Globus es su capacidad multifrecuencia, trabajando en rangos que van de 300 kHz a 1,2 MHz, con frecuencias como 448, 470, 700 y 1000 kHz. Esta amplitud permite adaptar la profundidad del tratamiento: frecuencias bajas para alcanzar tejidos profundos y altas para tratamientos más superficiales. Además, algunos modelos incluyen un barrido automático de frecuencias, que optimiza la estimulación térmica en distintas capas del tejido durante la misma sesión.

Todos los dispositivos Globus incorporan modos capacitivo (CAP) y resistivo (RES) con electrodos intercambiables, lo que permite al fisioterapeuta actuar sobre distintos tipos de tejidos según la lesión. Además, algunos modelos ofrecen accesorios especiales como electrodos miofasciales para la movilización de tejidos blandos o electrodos neutros dinámicos para el tratamiento de la ATM, que mejoran la ergonomía y versatilidad.

En cuanto a potencia, los equipos Globus van desde 180 hasta más de 300 W, siendo regulables en incrementos finos para ajustar el tratamiento desde niveles sub-térmicos hasta hipertermia terapéutica. Esto permite trabajar con precisión tanto en fases agudas como en lesiones crónicas, sin renunciar a la seguridad.

Otro punto fuerte son sus programas preestablecidos, que permiten tratar patologías frecuentes como tendinitis, lumbalgia o esguinces con parámetros ya definidos. Además, los fisioterapeutas pueden crear y guardar programas personalizados, ideal para un uso clínico continuado. Además, algunos equipos destacan por su portabilidad, como el DiaCare 5000, ideal para terapias a domicilio o centros con varias salas.

Los modelos más avanzados incluyen funciones como:

  • Emisión pulsada atérmica, para fases agudas.
  • Vehiculización transdérmica, que potencia la absorción de principios activos.
  • Modo automático con electrodos adhesivos, liberando las manos del terapeuta.
  • Pantallas táctiles, medidores de impedancia y sistemas de seguridad activos.
 Globus Diacare 5000Globus Diacare 7000
Programas14 Programas establecidosMás de 50 programas establecidos
Frecuencias300kHz, 400kHz, 448kHz, 470kHz, 700kHz, 1000kHz300kHz, 400kHz, 448kHz, 470kHz, 700kHz, 1000kHz y 1200kHz
Potencia máxima180W350W
Accesorios extra incluidosElectrodo Bipolar y Kit Manos Libres
Peso1,1kg10kg

A modo general, si buscas una máquina de diatermia para fisioterapia, elegir un dispositivo Globus multifrecuencia y con tecnología completa te permitirá aplicar tratamientos personalizados, efectivos y seguros en un amplio abanico de patologías. Esta gama de equipos representa la vanguardia terapéutica, combinando innovación, precisión y resultados clínicos demostrados.

¿Qué es la diatermia por radiofrecuencia de 448 Khz?

En el ámbito de la diatermia, la frecuencia de 448 kHz ha ganado un papel protagonista por su equilibrio entre profundidad de acción y seguridad terapéutica. Se trata de una frecuencia dentro del rango de alta frecuencia utilizado en tecarterapia, considerada especialmente eficaz para tratamientos profundos en fisioterapia.

A diferencia de las diatermias clásicas por onda corta (que operaban a 27.12 MHz), la frecuencia de 448 kHz penetra mejor en estructuras internas como músculos, ligamentos o articulaciones, sin sobrecalentar la superficie. Por eso, muchos equipos profesionales la incluyen como base para tratar lesiones musculoesqueléticas profundas.

Estudios clínicos han confirmado que la terapia capacitiva-resistiva a 448 kHz permite elevar la temperatura interna de los tejidos de forma mantenida, incluso hasta 45 minutos tras la sesión. Esto favorece la circulación, reduce la inflamación, alivia el dolor y acelera la recuperación funcional. Además, el modo resistivo tiende a retener el calor más tiempo que el capacitivo, lo que permite modular el tratamiento según el tejido y la fase de la lesión.

Ahora bien, trabajar solo con 448 kHz puede resultar limitante. Y es que la frecuencia también determina la profundidad de penetración: a menor frecuencia, mayor profundidad; a mayor frecuencia, tratamiento más superficial y localizado. Por ejemplo, si queremos actuar sobre tejidos más externos como piel, fascia o estructuras superficiales, necesitaremos frecuencias más altas, alrededor de 700 o 1000 kHz, para evitar sobretratar planos profundos que no sean el objetivo terapéutico.

Por eso, los equipos de diatermia más avanzados no se limitan a una única frecuencia. Los dispositivos multifrecuencia, como los de la marca Globus, permiten seleccionar diferentes rangos (por ejemplo,448, 470, 700, 1000 kHz), ofreciendo al fisioterapeuta una mayor versatilidad y precisión clínica. Esta posibilidad de personalizar la frecuencia es clave para adaptar el tratamiento a cada patología, paciente y fase de evolución.

Sintetizando, la radiofrecuencia a 448 kHz es una base terapéutica excelente para tratamientos profundos, pero los equipos que permiten ajustar la frecuencia según la necesidad clínica representan una opción más completa, eficaz y profesional para el trabajo diario en consulta.

Preguntas Frecuentes

¿Cuántas sesiones de diatermia se necesitan?

Depende del tipo de lesión, pero suelen indicarse entre 4 y 10 sesiones, de 15 a 30 minutos cada una. En lesiones agudas, puede usarse incluso a diario. En casos crónicos 2 a 3 veces por semana.

¿Se puede combinar la diatermia con otros tratamientos?

Sí, de hecho es habitual combinarla con:

  • Ejercicio terapéutico
  • Terapia manual
  • Electroestimulación
  • Vendajes funcionales

Esto potencia sus efectos y acelera la recuperación.

¿Dónde puedo comprar una máquina de diatermia para fisioterapia?

En TiendaGlobus encontrarás una selección profesional de máquinas de diatermia para fisioterapia Globus, incluyendo modelos como el Diacare 5000 y Diacare 7000, adaptados a las necesidades de fisioterapeutas clínicos.