La magnetoterapia es una terapia física no invasiva que emplea campos magnéticos de baja frecuencia para estimular la regeneración de tejidos y aliviar el dolor. En rehabilitación musculoesquelética se utiliza para acelerar la recuperación tras fracturas, esguinces y otras lesiones al mejorar la circulación sanguínea, reducir la inflamación y activar los procesos de reparación celular. Por ejemplo, los equipos para rehab con magnetoterapia hacen que las células reciban más oxígeno y nutrientes, facilitando la eliminación de toxinas y favoreciendo la cicatrización de heridas.

¿Cómo funciona la magnetoterapia y qué efectos tiene?
Un aparato de magnetoterapia para fisioterapia funciona generando campos magnéticos pulsátiles o estáticos que penetran en los tejidos dañados. Al atravesar el cuerpo, estos campos inducen pequeñas corrientes eléctricas en las células, lo que activa reacciones bioquímicas beneficiosas. Entre los efectos más destacados se encuentran:
- Alivio del dolor (efecto analgésico): Al mejorar la oxigenación de las células y relajar la musculatura, eleva el umbral del dolor. Es especialmente útil para dolores crónicos (como artrosis o fibromialgia) reduciendo la sensación dolorosa.
- Reducción de la inflamación: El campo magnético dilata los vasos sanguíneos, incrementa el flujo circulatorio y elimina toxinas, lo que disminuye la hinchazón en la zona afectada (por ejemplo, en tendinitis o esguinces).
- Estimulación de la regeneración ósea y tisular: Promueve la actividad de los osteoblastos (células formadoras de hueso) y la producción de colágeno, acelerando la consolidación de fracturas y la curación de lesiones óseas. También activa la regeneración de otros tejidos blandos dañados.
- Mejora de la movilidad: Al combinar menos dolor e inflamación, los pacientes recuperan más rápido la amplitud de movimiento de las articulaciones tratadas. Esto permite avanzar más ágilmente en los programas de rehabilitación.
Beneficios y ventajas de la magnetoterapia
La magnetoterapia tiene varias ventajas en el ámbito de la rehabilitación:
- No invasiva y cómoda: Se realiza con electrodos o imanes colocados sobre la piel sin agujas ni cirugía, por lo que el tratamiento es indoloro. El paciente suele estar sentado o tumbado y apenas percibe molestias durante la sesión.
- Sin efectos secundarios importantes: A diferencia de muchos fármacos para el dolor, la magnetoterapia apenas provoca efectos adversos. Solo en casos concretos (ver Contraindicaciones) hay que tener precaución. En general es considerada muy segura.
- Complementaria a otros tratamientos: Se puede combinar con fisioterapia convencional (masajes, electroterapia, ejercicio) para potenciar los resultados. Muchos fisioterapeutas recomiendan usarla junto con rehabilitación activa para maximizar la recuperación.
- Versatilidad de aplicación: Existen equipos profesionales de diversa potencia y programas para distintas patologías. Por ejemplo, dispositivos como el Magnum 2500 están diseñados para recuperar traumas y fracturas y regenerar tejido óseo. El Magnum XL Pro es un equipo potente con programas predefinidos para tratar dolencias osteoarticulares como fracturas, síndrome del túnel carpiano u osteoporosis. También contamos con el Magnum 3000 Pro y el Magnum 2 Pro Drive, dispositivos profesionales avanzados de magnetoterapia que ofrecen múltiples programas médicos para uso clínico y domiciliario.
- Aplicación domiciliaria: De hecho, muchos pacientes optan por adquirir un equipo portátil para aplicar la magnetoterapia en casa de forma cómoda e indolora. Los aparatos portátiles con programas predefinidos permiten personalizar el tratamiento sin ser profesional, lo que evita desplazamientos frecuentes al centro médico.
Aparatos de Magnetoterapia para rehabilitación recomendados
¿Cuánto dura el tratamiento de magnetoterapia para rehabilitación y cuántas sesiones se recomiendan?
Por lo general, la magnetoterapia requiere un ciclo continuado de varias semanas para observar resultados. Lo más habitual es realizar sesiones diarias o casi diarias durante un periodo de tiempo sostenido. Cada sesión suele tener una duración de unos 30-40 minutos (algunos especialistas emplean hasta 45 minutos).
En la práctica clínica se recomiendan normalmente entre 10 y 20 sesiones continuas. Por ejemplo, muchos protocolos indican sesiones diarias durante 3 o 4 semanas (aprox. 20–30 días seguidos), tras lo cual se evalúa la evolución y se decide si continuar o ajustar parámetros. En lesiones agudas (por ejemplo, esguinces recientes) es común intensificar el tratamiento diario, incluso con más de una sesión al día, mientras que en afecciones crónicas se puede aplicar con menor frecuencia pero por periodos más largos.
Es importante que este plan sea establecido por un profesional sanitario, que ajuste la duración e intensidad del tratamiento según la gravedad de la lesión y la respuesta del paciente. Así, algunos estudios señalan que generalmente se necesitan ciclos medio-largos para notar mejorías significativas. En todo caso, la magnetoterapia permite repetir nuevos ciclos de tratamiento a lo largo del año si fuera necesario para mantener los efectos terapéuticos.
Patologías más comunes que trata la magnetoterapia
La magnetoterapia se aplica sobre todo en el sistema musculoesquelético. Entre las afecciones más frecuentes tratadas destacan:
- Lesiones musculares: desgarros, contracturas, sobrecargas y contusiones. La magnetoterapia ayuda a reducir el dolor muscular y acelera la recuperación del tejido lesionado.
- Problemas articulares: artrosis y artritis (reduciendo dolor e inflamación articular), tendinitis, bursitis u otras inflamaciones periarticulares. Por ejemplo, en caso de artrosis de rodilla o cadera la magnetoterapia contribuye a aliviar el dolor y mejorar la función.
- Fracturas óseas: favorece la consolidación de fracturas y acelera la regeneración ósea después de traumatismos. Estimula la formación de hueso nuevo en fracturas o pseudoartrosis.
- Dolor de espalda: lumbalgias, cervicalgias y problemas vertebrales. Al reducir la inflamación de discos y ligamentos, alivia la presión sobre los nervios y el dolor en la zona lumbar y cervical.
- Otras afecciones: úlceras y lesiones cutáneas (por su efecto regenerativo sobre la piel), edemas postraumáticos y problemas de cicatrización crónica. También se ha explorado su uso en migrañas y neuralgias, aunque con resultados más variables.

Contraindicaciones de la magnetoterapia
Aunque la magnetoterapia es segura, existen situaciones en que no se recomienda su uso. Entre las contraindicaciones absolutas figuran:
- Marcapasos o implantes electrónicos: los campos magnéticos pueden interferir con dispositivos como marcapasos cardíacos u otros implantes activos.
- Mujeres embarazadas: en general no se aplica sobre el abdomen de embarazadas (especialmente en el primer trimestre) por precaución, ya que no se han estudiado sus efectos en el feto.
- Cáncer activo: no debe usarse en áreas con tumores malignos, ya que la estimulación de la circulación podría favorecer el crecimiento celular no deseado.
- Epilepsia no controlada y sangrado agudo: conviene evitarla si hay crisis epilépticas frecuentes sin control, hemorragias activas o infecciones agudas graves.
En casos de problemas cardiovasculares o condiciones complejas, es recomendable evaluar cada caso con el médico o fisioterapeuta. En general, bastantes pacientes pueden recibir magnetoterapia sin contraindicaciones, pero siempre se debe consultar al profesional sanitario antes de iniciar el tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre la magnetoterapia para rehabilitación
¿Para qué sirve la magnetoterapia?
Sirve principalmente para aliviar el dolor y reducir la inflamación en músculos, articulaciones y huesos. Mejora la circulación en la zona tratada y acelera la reparación celular. Se usa en lesiones deportivas, artrosis, tendinitis, fracturas y otras condiciones musculoesqueléticas.
¿Cuánto dura una sesión de magnetoterapia?
Cada sesión suele durar entre 20 y 45 minutos. A veces se emplean sesiones de 30 minutos y en otros protocolos hasta 45 minutos, según el equipo y la intensidad prescrita.
¿Cuántas sesiones son necesarias?
Depende de la patología y la evolución de cada paciente. Generalmente se recomiendan de 10 a 20 sesiones continuas, distribuidas en varias semanas. Por ejemplo, 4 semanas diarias es un ciclo común. El médico o fisioterapeuta ajustará el número de sesiones según los resultados obtenidos.
¿Se pueden combinar con otras terapias?
Sí. La magnetoterapia es complementaria y suele combinarse con fisioterapia convencional (ejercicio, masajes, ultrasonidos, etc.) para potenciar la recuperación. También se puede utilizar junto con tratamientos farmacológicos para el dolor o rehabilitación física.
¿Se puede usar en casa?
Sí. Existen aparatos portátiles de magnetoterapia para uso domiciliario con programas predefinidos. Con ellos el paciente puede aplicar el tratamiento en casa fácilmente, especialmente útil en patologías crónicas. No obstante, siempre se recomienda que un profesional oriente el plan de tratamiento.
¿Tiene contraindicaciones?
En general la magnetoterapia es segura, pero no debe usarse en personas con marcapasos, implantes electrónicos (por interferencia) ni en mujeres embarazadas. Tampoco se aconseja en presencia de cáncer activo. Ante dudas, es importante consultar al médico antes de iniciar el tratamiento.
¿Cuándo se notan los resultados?
Los efectos suelen ser graduales. Algunos pacientes experimentan mejoría en el dolor e inflamación después de varias sesiones (1–2 semanas), pero en muchos casos los beneficios más evidentes aparecen tras completar el ciclo de tratamiento (varias semanas). Lo importante es la constancia en el tratamiento diario o casi diario para conseguir una recuperación óptima.



