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Magnetoterapia /¿Puede ayudar la Magnetoterapia en la hernia discal? Beneficios y uso

¿Puede ayudar la Magnetoterapia en la hernia discal? Beneficios y uso

Menos de 1 minuto Minutos
Magnetoterapia /¿Puede ayudar la Magnetoterapia en la hernia discal? Beneficios y uso

La hernia discal es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y de dolor irradiado hacia brazos o piernas. Puede aparecer de forma repentina o desarrollarse de manera progresiva, y en muchos casos limita de forma importante la movilidad, el descanso y la vida diaria. Por eso, quienes la padecen suelen buscar opciones de tratamiento complementarias que ayuden a aliviar el dolor sin recurrir constantemente a medicación.

En este contexto, la magnetoterapia en la espalda se utiliza desde hace años como apoyo en el tratamiento de patologías de la columna vertebral, incluidas las hernias discales. Su aplicación mediante campos electromagnéticos pulsados de baja frecuencia tiene como objetivo reducir el dolor, modular la inflamación y mejorar el entorno biológico del tejido, sin generar impacto ni sobrecarga mecánica sobre la espalda.

Es importante aclarar desde el inicio que la magnetoterapia no elimina ni “recoloca” una hernia discal, pero sí puede ayudar a controlar los síntomas y a mejorar la calidad de vida cuando se utiliza de forma adecuada y constante, especialmente como parte de un abordaje global que incluya fisioterapia, ejercicio terapéutico y control médico.

Magnetoterapia y Hernias discales

¿Qué es una hernia discal?

Una hernia discal se produce cuando el disco intervertebral, que actúa como un amortiguador entre las vértebras de la columna, se desplaza o se rompe parcialmente, permitiendo que su contenido interno sobresalga y comprima estructuras nerviosas cercanas.

Para entenderlo mejor, los discos intervertebrales están formados por dos partes:

  • Un núcleo pulposo, más gelatinoso y flexible
  • Un anillo fibroso, más resistente, que lo mantiene en su sitio

Cuando el anillo fibroso se debilita o se fisura, el núcleo puede protruir o salir hacia el exterior. Dependiendo del grado de desplazamiento, se habla de:

  • Protusión discal
  • Prolapso
  • Hernia discal propiamente dicha

La hernia puede aparecer en cualquier zona de la columna, aunque es mucho más frecuente en:

  • Columna lumbar, provocando dolor lumbar y ciática
  • Columna cervical, causando dolor cervical irradiado hacia brazo y mano

El problema principal de la hernia discal no es solo el daño del disco, sino la irritación o compresión del nervio, que es lo que genera dolor, hormigueos, pérdida de fuerza o sensibilidad.

En muchos casos, la hernia discal no requiere cirugía y puede tratarse de forma conservadora. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, controlar la inflamación y favorecer un entorno que permita la recuperación funcional, donde terapias complementarias como la magnetoterapia pueden tener su papel.

¿Qué causa una hernia discal?

La hernia discal no suele aparecer por una única causa concreta, sino como resultado de un proceso progresivo de desgaste y sobrecarga del disco intervertebral. Con el tiempo, el disco pierde hidratación y elasticidad, lo que lo hace más vulnerable a lesiones.

Las causas más frecuentes son:

Degeneración del disco intervertebral

Con la edad, los discos se deshidratan y se vuelven menos flexibles. Este proceso degenerativo facilita que el anillo fibroso se debilite y permita la salida del núcleo pulposo, incluso con gestos cotidianos.

Sobrecargas y malos gestos repetidos

Movimientos repetidos de flexión, rotación o levantamiento de peso, especialmente realizados de forma incorrecta, aumentan la presión sobre los discos. Es común en trabajos físicos exigentes o en personas que cargan peso de manera habitual.

Falta de fuerza y estabilidad muscular

Una musculatura del core débil (abdominales, lumbares y glúteos) reduce la estabilidad de la columna y hace que los discos soporten más carga de la necesaria.

Sedentarismo

La falta de movimiento favorece la rigidez de la columna y el deterioro del disco intervertebral, aumentando el riesgo de hernia discal incluso con esfuerzos leves.

Traumatismos o esfuerzos puntuales

Un golpe fuerte, una caída o un esfuerzo brusco (por ejemplo, levantar un objeto pesado de forma repentina) pueden desencadenar una hernia discal, especialmente si el disco ya estaba debilitado.

Comprender estas causas es clave para entender por qué el tratamiento de la hernia discal no debe centrarse solo en aliviar el dolor, sino también en mejorar la estabilidad y el cuidado de la columna a largo plazo.

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¿Cuáles son los síntomas de una hernia discal?

Los síntomas de una hernia discal pueden variar mucho según la zona de la columna afectada, el tamaño de la hernia y el grado de compresión nerviosa. No todas las hernias producen dolor intenso, pero cuando el nervio se ve afectado, los síntomas pueden ser muy limitantes.

Dolor localizado en la espalda o el cuello

Es uno de los primeros síntomas. Puede manifestarse como:

  • Dolor lumbar (hernia lumbar)
  • Dolor cervical (hernia cervical)

Este dolor suele aumentar con determinados movimientos, al estar mucho tiempo sentado o al realizar esfuerzos.

Dolor irradiado

Cuando la hernia comprime una raíz nerviosa, el dolor no se queda solo en la espalda:

  • En hernias lumbares, puede irradiar hacia glúteo, muslo, pierna o pie (ciática)
  • En hernias cervicales, puede bajar por el hombro, brazo o mano

Este dolor irradiado suele ser punzante, eléctrico o quemante.

Hormigueo y alteraciones de la sensibilidad

Muchas personas describen:

  • Hormigueos
  • Sensación de adormecimiento
  • Pérdida parcial de sensibilidad

Estas sensaciones aparecen en el recorrido del nervio afectado.

Pérdida de fuerza

En casos más avanzados, la compresión nerviosa puede provocar:

  • Debilidad muscular
  • Dificultad para realizar ciertos movimientos
  • Sensación de falta de control o estabilidad

Este síntoma siempre debe valorarse por un profesional sanitario.

Empeoramiento con ciertas posturas

El dolor suele intensificarse:

  • Al estar sentado mucho tiempo
  • Al inclinarse hacia delante
  • Al cargar peso
  • Al toser o estornudar (por aumento de presión)

La combinación de estos síntomas es la que suele llevar al diagnóstico de hernia discal y explica por qué muchos pacientes buscan tratamientos que ayuden a aliviar el dolor sin aumentar la irritación del nervio.

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¿Cómo actúa la magnetoterapia en las hernias discales?

La magnetoterapia actúa en las hernias discales mediante la aplicación de campos electromagnéticos pulsados de baja frecuencia, que penetran en los tejidos de la columna sin generar presión ni impacto mecánico. Su función principal no es eliminar la hernia, sino ayudar a controlar los síntomas asociados y mejorar el entorno biológico de la zona afectada.

En una hernia discal confluyen varios factores: inflamación local, irritación del nervio, contractura muscular defensiva y, en muchos casos, dolor persistente. La magnetoterapia puede actuar de forma complementaria sobre estos mecanismos.

Efecto analgésico progresivo

La magnetoterapia tiene un efecto analgésico gradual, ayudando a reducir la percepción del dolor con el uso continuado. No es un calmante inmediato, pero sí puede contribuir a que el dolor sea menos intenso y más llevadero en el día a día.

Acción antiinflamatoria

Los campos electromagnéticos ayudan a modular la inflamación de los tejidos que rodean el disco y la raíz nerviosa, lo que puede disminuir la irritación nerviosa responsable del dolor irradiado.

Relajación de la musculatura

En muchas hernias discales aparece una contractura muscular refleja como mecanismo de protección. La magnetoterapia contribuye a relajar esta musculatura, reduciendo la tensión en la zona lumbar o cervical y mejorando la sensación de rigidez.

Mejora del entorno tisular

A nivel celular, la magnetoterapia favorece:

  • La oxigenación de los tejidos
  • El intercambio metabólico celular
  • Un entorno más favorable para la recuperación funcional

Esto no “repara” el disco, pero sí ayuda a que los tejidos que rodean la hernia trabajen en mejores condiciones.

Tratamiento indoloro y no invasivo

Una de sus principales ventajas es que no genera dolor ni sobrecarga sobre la columna, lo que la hace especialmente interesante en fases agudas o en personas que no toleran bien otros tratamientos más intensos.

Por todo ello, la magnetoterapia se utiliza como tratamiento complementario en el hogar en hernias discales, tanto cervicales como lumbares, especialmente cuando el objetivo es aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida sin recurrir continuamente a medicación.

Preguntas frecuentes sobre la magnetoterapia en hernias discales

¿La magnetoterapia cura una hernia discal?

No. La magnetoterapia no elimina ni recoloca una hernia discal. Es un tratamiento complementario que puede ayudar a reducir el dolor, la inflamación y la tensión muscular, pero no sustituye a la valoración médica ni a otros tratamientos necesarios.

¿Puede la magnetoterapia reducir el dolor de una hernia discal?

Sí, en muchos casos puede ayudar a aliviar el dolor de forma progresiva, especialmente cuando el dolor está relacionado con inflamación e irritación nerviosa. Los efectos no son inmediatos, pero suelen notarse con el uso continuado.

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto la magnetoterapia en una hernia discal?

Depende de cada persona y de la fase de la lesión. De forma orientativa:

  • Algunas personas notan alivio tras 2–3 semanas
  • Los efectos más estables suelen aparecer tras 4–6 semanas de uso constante

La clave es la regularidad del tratamiento.

¿Cuántas sesiones de magnetoterapia se recomiendan?

En tratamientos domiciliarios lo habitual es realizar:

  • Sesiones diarias
  • De 30 a 60 minutos por sesión, según el protocolo y la zona tratada

La magnetoterapia permite un uso frecuente sin riesgo de sobrecarga.

¿Se puede usar magnetoterapia todos los días si tengo una hernia discal?

Sí. En personas sin contraindicaciones, la magnetoterapia puede utilizarse a diario, incluso durante periodos prolongados, siempre que se sigan las recomendaciones del fabricante o del profesional sanitario.

¿La magnetoterapia es segura para la columna vertebral?

Sí. Es un tratamiento indoloro, no invasivo y seguro para la columna. No genera presión ni movimientos sobre la espalda, lo que la hace adecuada incluso en fases sensibles.

¿Tiene contraindicaciones la magnetoterapia?

Sí, aunque son pocas. No está indicada en:

  • Personas con marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados
  • Embarazo
  • Procesos oncológicos activos

Ante cualquier duda, es recomendable consultar previamente con un profesional sanitario.

¿La magnetoterapia puede sustituir la fisioterapia o la cirugía?

No. La magnetoterapia debe entenderse como un tratamiento complementario, no sustitutivo. Funciona mejor cuando se combina con:

  • Fisioterapia
  • Ejercicio terapéutico controlado
  • Control médico

La cirugía solo se valora en casos concretos y siempre tras una evaluación especializada.

¿Es mejor hacer magnetoterapia en clínica o en casa?

Ambas opciones son válidas. El uso en casa tiene la ventaja de:

  • Mayor constancia
  • Tratamientos más prolongados
  • Mejor mantenimiento de los resultados

Por eso es una opción muy utilizada en hernias discales de evolución larga.