Skip to content
Menu
0
[fibosearch]
[fibosearch]
0
Electroestimulacion /¿Funciona o no la electroestimulación deportiva?

¿Funciona o no la electroestimulación deportiva?

Menos de 1 minuto Minutos
Electroestimulacion /¿Funciona o no la electroestimulación deportiva?

La electroestimulación deportiva – también conocida como electroestimulación muscular o EMS (por sus siglas en inglés) – se ha popularizado en gimnasios y centros de fisioterapia por sus promesas de resultados rápidos. ¿Realmente es posible ponerse en forma en poco tiempo con poco esfuerzo gracias a unos electrodos? Esta técnica consiste en aplicar estímulos eléctricos controlados sobre músculos específicos para provocar contracciones, simulando el trabajo que se lograría con ejercicio físico tradicional. En teoría, un dispositivo electroestimulador puede hacer que hasta 400 músculos trabajen simultáneamente durante una sesión, maximizando el entrenamiento en menos tiempo. No es de extrañar que deportistas con poco tiempo para el gimnasio o en rehabilitación se interesen por esta tecnología.

¿Qué es la electroestimulación muscular y cómo funciona?

La electroestimulación muscular consiste en utilizar impulsos eléctricos de baja frecuencia, aplicados mediante electrodos en la piel, para provocar la contracción de las fibras musculares. En condiciones normales, estas contracciones son generadas por impulsos nerviosos desde el sistema nervioso central. La electroestimulación reemplaza o complementa esa señal natural con una eléctrica externa, logrando una contracción muscular casi idéntica a la voluntaria. En esencia, el músculo “no distingue” si la orden de contraerse viene del cerebro o de un aparato: responderá contrayéndose si el estímulo tiene la intensidad y frecuencia adecuadas.

Un aparato electroestimulador muscular consta típicamente de una unidad de control (generador de impulsos) y uno o varios pares de electrodos que se colocan sobre la piel en el músculo a estimular.

¿Cómo se produce la contracción?

El electroestimulador envía corrientes eléctricas de forma controlada (normalmente en rangos de frecuencia media, entre 1 y 120 Hz, dependiendo del objetivo). Estas corrientes viajan desde los electrodos a través de la piel hasta las fibras musculares, causando su contracción. Los programas de entrenamiento del dispositivo modulan parámetros como la frecuencia de los impulsos, la duración (anchura de pulso) y la intensidad (miliamperios) para lograr distintos efectos fisiológicos: desde fortalecer músculo (frecuencias más bajas y contracciones potentes) hasta relajar o aliviar dolor (frecuencias más altas tipo TENS para estimular nervios sensoriales).

Un aspecto destacado es que la electroestimulación puede activar las fibras musculares más profundas y difíciles de reclutar con ejercicios convencionales. Por ejemplo, en una sentadilla puede costar involucrar ciertas fibras estabilizadoras, mientras que con EMS esas fibras profundas también reciben estímulo eléctrico directo. Esta capacidad de alcanzar más fibras musculares es uno de los motivos por los que se emplea en entrenamiento de élite y rehabilitación: ayuda a trabajar músculos debilitados o inaccesibles por métodos voluntarios, complementando así el ejercicio tradicional.

Beneficios de la electroestimulación deportiva

La electroestimulación bien aplicada aporta varios beneficios contrastados para la musculatura y el rendimiento deportivo. A continuación, resumimos las ventajas principales respaldadas por la evidencia científica y la experiencia clínica:

  • Mejora de la fuerza y potencia muscular: Diversos estudios muestran incrementos significativos de fuerza al complementar el entrenamiento con un electroestimulador deportivo. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Borgoña (Francia) encontró un aumento del 27% en la fuerza máxima de los músculos cuádriceps tras 8 semanas de entrenamiento con EMS. También se reportaron mejoras en la explosividad (+15%) y en la capacidad de salto vertical (+14%) gracias a la electroestimulación, indicando que ayuda a desarrollar fibras rápidas y potencia muscular. Estos efectos se atribuyen a una adaptación neuromuscular: la EMS recluta unidades motoras adicionales y acostumbra al músculo a contraerse más fuertemente, produciendo hipertrofia (se observó un 5–10% de aumento de masa muscular en el estudio citado).
  • Mayor activación muscular en menos tiempo: Un punto atractivo de la electroestimulación es la posibilidad de entrenar eficientemente en sesiones cortas. Al activar muchos grupos musculares a la vez, un entrenamiento de 15-20 minutos con EMS podría equivaler en estímulo a más de 1 hora de trabajo tradicional enfocado por grupos musculares. Esto ha popularizado el formato “20 minutos, 2 veces por semana” en estudios de electrofitness, pensado para personas con poco tiempo. Los usuarios destacan que con los trajes de EMS trabajan músculos que suelen descuidar (por ejemplo, lumbares o piernas) y que salen de la sesión con una sensación de haber ejercitado el cuerpo completo. La capacidad de concentrar más trabajo muscular en menos tiempo es una ventaja clave, siempre y cuando se respeten los tiempos de recuperación (no por ser corto se debe hacer a diario; lo recomendado suelen ser 2–3 sesiones/semana como máximo).
  • Mejora de la resistencia y condición cardiovascular: Aunque la electroestimulación actúa principalmente sobre músculos, algunos estudios indican beneficios indirectos en la resistencia. Al combinar EMS con ejercicio aeróbico ligero, se ha observado un aumento del VO2max (capacidad aeróbica) de alrededor del 7%, posiblemente debido a una mejor eficiencia neuromuscular y reclutamiento de fibras. Además, el trabajo simultáneo de grupos musculares grandes puede elevar la frecuencia cardiaca de forma similar a un entrenamiento de circuito, ofreciendo cierto estímulo cardiovascular. No sustituye al cardio tradicional, pero puede complementar la preparación física global del deportista.
  • Recuperación muscular acelerada: La electroestimulación no solo sirve para entrenar, sino también para recuperar los músculos tras el esfuerzo. Programas de baja frecuencia (tipo masaje, drenaje o “activo recuperativo”) ayudan a eliminar subproductos metabólicos y reducir la fatiga. Un estudio citado en el Journal of Strength and Conditioning Research (2009) encontró que tras un esfuerzo intenso, los atletas que utilizaron EMS en recuperación lograron eliminar el lactato muscular significativamente más rápido que los que hicieron reposo pasivo. Con EMS, la concentración de lactato en sangre se redujo hasta un 40% más en 20 minutos de post-ejercicio respecto a descansar sentado. Esto se traduce en menor sensación de fatiga y músculos listos para otra sesión en menos tiempo. También se han documentado niveles más bajos de creatina quinasa (marcador de daño muscular) y mejor percepción de recuperación al día siguiente en deportistas que usan electroestimulación post-entreno.
  • Prevención de atrofia y rehabilitación: En el campo clínico, la electroestimulación muscular se emplea desde hace décadas para mantener el músculo en pacientes lesionados o tras cirugías. Previene la atrofia muscular cuando una extremidad está inmovilizada (por ejemplo, tras rotura de ligamento o yeso), ya que contrae el músculo incluso sin movimiento articular. También ayuda a reeducar la conexión neuromuscular en la rehabilitación, despertando músculos inhibidos. Un caso típico es la recuperación del cuádriceps después de una cirugía de rodilla: aplicar EMS en el muslo facilita recuperar la fuerza más rápido que con ejercicios voluntarios solos. Asimismo, se utiliza para tratamientos del dolor muscular (programas TENS o interferenciales) y problemas circulatorios como prevención de trombosis venosa profunda, gracias a que la contracción pasiva actúa como una bomba muscular que mejora el retorno venoso. En resumen, la electroestimulación aporta beneficios terapéuticos: acelera la rehabilitación, previene la pérdida de masa muscular por inactividad y puede aliviar dolores musculares o contracturas.
  • Entrenamiento focalizado y corregir desequilibrios: Otra ventaja es la posibilidad de dirigir los esfuerzos a zonas específicas según la necesidad. Por ejemplo, si un atleta tiene un punto débil en ciertos músculos (digamos los abdominales oblicuos o el vasto interno del cuádriceps), con EMS se puede incidir directamente en esa zona problemática para fortalecerla. En personas con lesiones, se puede trabajar alrededor de la zona lesionada o en el músculo afectado (bajo supervisión médica) para acelerar su recuperación. Esta focalización es difícil de lograr con ejercicios tradicionales sin implicar músculos adyacentes; la electroestimulación deportiva lo facilita.
  • Comodidad y menos desgaste articular: Entrenar con electroestimulación se considera por muchos cómodo, ya que no requiere levantar pesos pesados ni ejecutar movimientos complejos mientras se estimula el músculo. Para poblaciones específicas, esto supone menos estrés en las articulaciones. Por ejemplo, alguien con problemas de rodilla puede fortalecer el cuádriceps con EMS sin someter la articulación a la carga de una sentadilla. Del mismo modo, fortalecer la zona lumbar con EMS evita la compresión vertebral que generan ejercicios como el peso muerto. Esto no quiere decir que reemplaze por completo al ejercicio funcional (que también es necesario), pero sí que reduce el riesgo de lesiones para quienes no pueden hacer ciertos ejercicios tradicionales. Además, los dispositivos permiten ajustar la intensidad de forma muy precisa según tolerancia, algo difícil de lograr con pesas sin riesgo.
electroestimulador en la practica deportiva

Electroestimulación en el gimnasio: cómo se aplica y para qué sirve

La presencia de la electroestimulación en el gimnasio ha dado lugar a una tendencia conocida como electrofitness o entrenamiento EMS. En muchos centros de entrenamiento personal y estudios especializados, se ofrece la “experiencia” de ejercitarse con un traje de electroestimulación conectado a una consola. ¿En qué consiste una sesión típica? Por lo general, el usuario se colocan electrodos distribuidos en grupos musculares clave (pectoral, espalda, brazos, abdomen, glúteos, cuádriceps, isquiotibiales). Un entrenador regula desde la consola la intensidad de la corriente en cada grupo muscular y guía al usuario para realizar ciertos ejercicios o posturas durante los impulsos.

En el gimnasio, la electroestimulación se utiliza principalmente como complemento al entrenamiento físico tradicional, no como un sustituto total. Durante las sesiones de electrofitness se suelen combinar ejercicios simples o movimientos isométricos con la activación simultánea EMS. Por ejemplo, se puede hacer una sentadilla mientras el dispositivo contrae los cuádriceps y glúteos, o mantener una plancha abdominal mientras la estimulación activa aún más las fibras del core. Esto logra un doble estímulo: el ejercicio voluntario más la contracción inducida, dando como resultado un trabajo muscular muy intenso.

Un punto importante es que no basta con “conectarse y quedarse quieto”. El mito de que uno “se pone en forma viendo TV” solo con el aparato es eso: un mito. De hecho, los centros serios de entrenamiento EMS siempre combinan la electroestimulación con una rutina de movimientos. Mantener posturas activas durante la sesión ayuda a coordinar la contracción artificial con la función real del músculo y mejora los resultados. Si alguien simplemente se sienta sin hacer nada, ciertamente sentirá las contracciones y puede haber algún beneficio mínimo (p.ej., masaje muscular), pero no obtendrá un entrenamiento completo ni mejoras funcionales significativas. Por lo tanto, la recomendación general es participar activamente en la sesión de electroestimulación realizando los ejercicios indicados.

Aplicaciones en el gimnasio:

  • Entrenamiento de fuerza y tono muscular: Quizás la aplicación más común. La electroestimulación en gimnasio se dirige a quienes buscan ganar fuerza, hipertrofia o tonificar músculos de forma eficiente. En 20 minutos de circuito EMS se trabaja todo el cuerpo a alta intensidad, ideal para complementar un plan de acondicionamiento físico o para quienes buscan mantener masa muscular con poco tiempo disponible.
  • Mejora postural y core: Los trajes de electroestimulación suelen activar constantemente la zona abdominal y lumbar durante la sesión, incluso mientras uno se concentra en ejercicios de piernas o brazos. Esto implica que los músculos estabilizadores del tronco están recibiendo trabajo extra. Como resultado, mejora la postura y la estabilidad central.
  • Electrofitness grupal o personalizado: Algunos gimnasios ofrecen clases grupales de electroestimulación al ritmo de la música, mientras que otros lo manejan en formato de entrenamiento personal. En cualquier caso, siempre debe haber supervisión profesional. El entrenador ajusta la intensidad según cada usuario (por ejemplo, si alguien siente muy fuerte la corriente en brazos pero tolera más en piernas, se regula individualmente).
  • Quema de calorías y apoyo a pérdida de grasa: Aquí hay matices. Es cierto que una sesión EMS intensa puede quemar un número importante de calorías (por el trabajo simultáneo de muchos músculos). Además, al aumentar o mantener la masa muscular, indirectamente se acelera el metabolismo basal favoreciendo la quema de grasa en reposo. Pero la electroestimulación por sí sola no es una herramienta milagrosa para adelgazar.
  • Variedad y motivación: Para algunos usuarios, incorporar la electroestimulación añade variedad al entrenamiento y resulta motivador al sentir “algo diferente”. La sensación de las contracciones eléctricas es curiosa (una mezcla de cosquilleo intenso y presión muscular) y muchas personas encuentran retador aguantarla, casi como un juego.

¿Quién se beneficia de usar un electroestimulador en el gym?

  • Personas con agenda apretada que buscan maximizar resultados en poco tiempo.
  • Deportistas que necesitan un estímulo adicional para mejorar su rendimiento (por ejemplo, triatletas usando EMS para reforzar músculos específicos sin fatigar el sistema nervioso central).
  • Individuos en rehabilitación funcional que ya pueden hacer algo de ejercicio, pero con limitaciones (la EMS les permite entrenar sin sobrecargar articulaciones).
  • Usuarios que desean mejorar zonas rezagadas muscularmente hablando, o superar mesetas de fuerza.

Electroestimulación en cuádriceps: fortalecimiento de piernas y rehabilitación

El músculo cuádriceps (situado en la parte frontal del muslo) es uno de los grupos musculares donde más se emplea la electroestimulación, tanto en entrenamiento deportivo como en fisioterapia. La razón es sencilla: los cuádriceps son fundamentales para la fuerza de piernas (carrera, saltos, sentadillas) pero también son propensos a debilitarse tras lesiones de rodilla o periodos de inactividad. La electroestimulación en cuádriceps ofrece una manera eficaz de activar y fortalecer estos músculos de forma intensiva.

Uso deportivo (fuerza y rendimiento): Muchos atletas y preparadores físicos utilizan EMS para potenciar el trabajo de cuádriceps más allá de lo que logran con ejercicios voluntarios. Por ejemplo, integran sesiones de electroestimulación focalizada en muslos dentro de sus rutinas semanales de tren inferior. Estudios han mostrado mejoras significativas al aplicar EMS en cuádriceps:

  • En deportistas entrenados, añadir electroestimulación al entrenamiento de piernas puede incrementar la fuerza de extensión de rodilla notablemente (como el mencionado +27% tras 8 semanas). Esto se traduce en mejoras en velocidad de sprint, salto vertical y potencia en gestos deportivos.
  • Incluso en personas activas, la electroestimulación ayuda a reclutar fibras musculares que usualmente no se activan al 100% en un ejercicio voluntario. Dentro del cuádriceps hay porciones (vasto interno, por ejemplo) que a veces quedan infratrabajadas; con electrodos bien colocados se puede enfatizar su contracción para compensar desequilibrios.
  • Algunos gimnasios aplican EMS en cuádriceps durante ejercicios específicos: por ejemplo, realizar zancadas o extensiones de rodilla con el dispositivo activando el músculo en el pico de esfuerzo, logrando un estímulo extra. También existen programas de resistencia muscular mediante EMS, donde se busca que el cuádriceps aguante contracciones mantenidas que mejoran su resistencia a la fatiga (útil para deportes de fondo o ciclismo).

Rehabilitación de rodilla y lesiones de muslo: En fisioterapia, la electroestimulación del cuádriceps es una herramienta clásica, especialmente tras cirugías o lesiones que afecten la rodilla:

  • Post-cirugía (por ejemplo, ligamento cruzado anterior o prótesis de rodilla): Después de estos procedimientos, es común que el cuádriceps se “inhiba” y pierda masa muscular rápidamente (atrofia). La EMS se utiliza desde fases tempranas para mantener la masa muscular incluso cuando el paciente no puede hacer fuerza voluntaria por dolor o inmovilización. Sesiones diarias de pocos minutos ayudan a conservar la conexión neuromuscular y facilitan la posterior recuperación activa.
  • Lesiones musculares en el muslo: Tras un desgarro muscular en el cuádriceps, una vez pasada la fase aguda, se puede emplear electroestimulación en programas suaves para acelerar la regeneración y luego programas de fortalecimiento para recuperar la fuerza sin riesgo de re-lesión. Siempre se realiza con indicación médica y cuidando la intensidad para no estimular un músculo no cicatrizado totalmente.
  • Artrosis de rodilla o debilidad por edad: En poblaciones mayores con artrosis, la debilidad del cuádriceps agrava el problema articular. La electroestimulación puede ser muy útil para fortalecer el cuádriceps sin carga articular, mejorando la estabilidad de la rodilla y reduciendo el dolor. De hecho, tratamientos de rehabilitación de rodilla recomiendan integrar EMS para potenciar el músculo cuando el paciente no tolera ejercicios con peso debido al dolor articular.

Electroestimulación lumbar: aplicaciones en la zona lumbar y espalda baja

La zona lumbar (parte baja de la espalda) es otra área donde la electroestimulación encuentra aplicaciones importantes. Muchas personas sufren de debilidad en la musculatura lumbar, bien sea por pasar mucho tiempo sentadas, malas posturas, o por evitar ejercicios de espalda baja por miedo a lesiones. Además, dolores lumbares crónicos o patologías de columna pueden limitar la capacidad de hacer ejercicios tradicionales (como el peso muerto o la hiperextensión lumbar). En este contexto, la electroestimulación lumbar se presenta como una alternativa efectiva y segura para fortalecer la zona baja de la espalda sin riesgo, e incluso para aliviar dolores musculares en esa región.

Fortalecimiento sin carga axial: Uno de los mayores beneficios de usar EMS en lumbares es que no implica carga sobre la columna. Ejercicios clásicos para fortalecer la espalda, como levantar peso muerto con barra, pueden ser muy efectivos pero también conllevan compresión en los discos intervertebrales y riesgo si la técnica no es perfecta. De hecho, está documentado que cargas pesadas repetidas pueden contribuir al desgaste de los discos lumbares con el tiempo. Por eso, para personas con antecedentes de lesiones de columna o simplemente para quien no puede/quiera realizar peso muerto, la electroestimulación ofrece un camino alternativo: activar los músculos extensores lumbares de forma intensa sin ejercer fuerza de gravedad sobre la columna. Al pasar corriente por la zona lumbar (generalmente colocando electrodos paravertebrales a cada lado de la columna baja, o usando cinturones de electroestimulación diseñados para espalda), logramos contracciones isométricas en esos músculos profundos (multífidos, erectores espinales) que les ayudan a ganar fuerza y resistencia. Todo esto mientras la persona está acostada o de pie sin cargar peso, reduciendo prácticamente a cero el estrés articular en la columna.

Alivio del dolor lumbar y relajación muscular: Además del fortalecimiento, la electroestimulación lumbar se emplea con frecuencia en modo analgésico o descontracturante. Muchos electroestimuladores tienen programas específicos de masaje, endorfínicos o TENS para la zona de la espalda. Iniciar el tratamiento lumbo con estos programas de baja frecuencia puede reducir la tensión muscular y la inflamación en caso de dolor agudo o sobrecarga. De hecho, los expertos aconsejan que si existe dolor lumbar, primero se utilicen programas de alivio (por ejemplo, programa Endorfínico, Capilarización o Descontracturante) para mejorar la circulación sanguínea local y disminuir la rigidez. Esto incrementa el flujo de oxígeno y nutrientes en los tejidos lumbares, ayudando a relajar la musculatura contracturada y reducir el dolor. Solo después de aliviar las molestias iniciales se debe pasar a programas de fortalecimiento más intensos.

Programas de fortalecimiento progresivo: Una vez que el dolor está controlado (o si no lo había y el objetivo principal es fortalecer), se pueden utilizar programas de EMS orientados a resistencia y fuerza lumbar. Por ejemplo, programas denominados “Resistencia”, “Tonificación” o incluso “Hipertrofia/Atrofia (evitar atrofia)” en ciertos dispositivos, que emitirán impulsos de media frecuencia para contraer repetidamente los erectores espinales. La recomendación es entrenar los lumbares con EMS unas 2 veces por semana, en sesiones cortas (~15 minutos), combinando distintos programas:

  • Resistencia lumbar: impulsa contracciones de baja a media intensidad, más prolongadas, para que los músculos aguanten esfuerzos mantenidos (útil para mejorar la postura en quienes están mucho tiempo sentados).
  • Fuerza/tonificación lumbar: contracciones más potentes y breves, para aumentar la fuerza máxima de la zona (beneficia a deportistas o personas que quieren prevenir lesiones al levantar objetos, por ejemplo).
  • Core integral: muchos equipos activan lumbares y abdominales simultáneamente, lo que entrena el core de manera equilibrada. Un core fuerte descarga la tensión de la zona lumbar en actividades diarias.

¿Quién debería usar electroestimulación lumbar?

  • Personas con molestias de espalda baja que necesitan fortalecer sin riesgo (siempre que el origen del dolor sea muscular o mecánico y no haya contraindicación médica).
  • Individuos con trabajos sedentarios que sufren de debilidad lumbar y quieren prevenir lesiones o mejorar su higiene postural.
  • Deportistas con patologías de columna (hernia discal, espondilolistesis leve, etc.) que no pueden hacer ciertos ejercicios, pero sí pueden mantener la musculatura activa con EMS.
  • Cualquiera que quiera complementar su rutina de core: la EMS lumbar llega a músculos profundos que en los típicos ejercicios abdominales/lumbares a veces no se trabajan completamente.
gimnasio y electroestimulacion

Diferencias entre los electroestimuladores Globus: tipos y características

Dentro de Globus, las diferencias entre aparatos de electroestimulación van por uso previsto, número de canales, potencia real, tipo de programas y ecosistema de accesorios compatibles. Si entiendes esas 5 palancas, eliges bien sin liarte.

Electroestimuladores musculares deportivos

Dentro de la gama de electroestimuladores Globus, las principales diferencias entre modelos se basan en el número de canales, los programas deportivos incluidos y el grado de personalización que permiten.

Los canales determinan cuántos músculos pueden trabajarse al mismo tiempo. Los modelos de 2 canales están pensados para un uso más localizado, mientras que los de 4 canales o superiores son más adecuados para gimnasio y fisioterapia deportiva, ya que permiten trabajar varios grupos musculares de forma simultánea o bilateral, como ambos cuádriceps o cuádriceps y zona lumbar en una misma sesión.

Otro aspecto clave es la variedad de programas. Los electroestimuladores Globus orientados al deporte incorporan programas de fuerza, resistencia, hipertrofia, potencia y recuperación, facilitando adaptar la estimulación a cada fase del entrenamiento o del proceso de recuperación.

Por último, algunos modelos están diseñados para un uso más intuitivo, con programas preconfigurados, mientras que otros permiten un mayor control de los parámetros, algo especialmente valorado por fisioterapeutas y entrenadores.

Modelos Globus más utilizados en gimnasio

Globus Premium 400 y The Champion: gamas superiores, con más programas y opciones de personalización, orientadas a un uso más profesional.

Globus Elite 150: electroestimulador de 4 canales, versátil y equilibrado para entrenamiento y recuperación muscular.

2) Globus con programas de dolor (TENS) integrados

Muchos electroestimuladores Globus incorporan en el mismo equipo programas de electroestimulación muscular (EMS) y TENS para analgesia, lo que los convierte en una herramienta especialmente útil en casos de electroestimulación lumbar. No siempre el objetivo es fortalecer: en fases iniciales suele ser prioritario aliviar el dolor y reducir la sobrecarga muscular, para después pasar a programas de activación y fortalecimiento.

Este tipo de equipos, como el Elite S2 resulta especialmente interesante cuando, además del entrenamiento, se busca tratar lumbalgias musculares, sobrecargas, contracturas o molestias post-entreno, o cuando se trabaja con distintos perfiles de usuarios y se necesita un dispositivo más polivalente, válido tanto para deporte como para fisioterapia.

Accesorios Globus para mejorar la aplicación

En los electroestimuladores Globus, los accesorios juegan un papel clave en la eficacia del tratamiento. Una correcta colocación de los electrodos mejora la calidad de la contracción, facilita repetir siempre la misma posición y aumenta notablemente la comodidad, especialmente en zonas como lumbar, abdomen y cuádriceps.

Entre los accesorios más utilizados destacan las fajas lumbares/abdominales, muy prácticas para trabajar core y zona lumbar sin necesidad de colocar parches uno a uno, así como las bandas específicas para muslo o cuádriceps, que aseguran un buen contacto y una estimulación homogénea. El uso de electrodos de distintos tamaños también es importante: los electrodos grandes funcionan mejor en músculos amplios como el cuádriceps, mientras que los más pequeños permiten una aplicación más precisa en zonas reducidas.

Un ejemplo de este tipo de accesorios es la Globus Fast Band, una faja diseñada para la electroestimulación lumbar y abdominal, compatible con distintos modelos Globus y pensada para un uso frecuente y cómodo.

Aparatos de Electroestimulación Deportiva Recomendados

Riesgos y contraindicaciones de la electroestimulación

Si bien la electroestimulación es en general segura cuando se usa correctamente, es fundamental conocer sus riesgos potenciales y contraindicaciones para evitar problemas de salud. A continuación, revisamos las principales precauciones:

Contraindicaciones médicas absolutas: Hay ciertas personas que NO deben usar electroestimulación muscular, salvo indicación médica expresa, porque podría ser peligroso. Entre ellas se incluyen:

  • Portadores de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados. La corriente del EMS podría interferir con su funcionamiento.
  • Personas con problemas cardiacos graves o arritmias no controladas. No se debe aplicar corriente a nivel torácico en estos casos.
  • Epilepsia: La estimulación eléctrica podría, teóricamente, desencadenar una crisis en personas epilépticas, especialmente si se aplica cerca de la cabeza o cuello.
  • Trombosis venosa profunda reciente: La contracción muscular podría movilizar un coágulo, con riesgo de embolia.
  • Varices graves en la zona a tratar: Podría agravar la condición vascular.
  • Cáncer activo: Especialmente evitar la electroestimulación sobre tumores o zonas cercanas, por precaución (no hay evidencia concluyente de daño, pero es regla evitarlo).
  • Embarazo: No se recomienda utilizar EMS en abdomen o zona lumbar de una mujer embarazada. Algunos profesionales la usan en piernas o brazos con mucha cautela para alivio circulatorio, pero siempre bajo criterio médico.
  • Lesiones cutáneas o heridas abiertas en la zona de electrodos: La corriente podría ingresar de forma irregular y causar dolor o infecciones.

¿Realmente funciona la electroestimulación deportiva?

Volviendo a la pregunta inicial: ¿funciona o no funciona la electroestimulación deportiva? La respuesta, basada en todo lo expuesto, es que SÍ funciona, pero no es un atajo milagroso que elimine la necesidad de esfuerzo ni un reemplazo completo del entrenamiento convencional. Funciona en el sentido de que:

  • Produce contracciones musculares reales y medibles, capaces de aumentar la fuerza, la resistencia y el tono muscular. Esto está respaldado por investigaciones y por la experiencia práctica de deportistas y fisioterapeutas.
  • Acelera la recuperación muscular tras el ejercicio intenso, ayudando a eliminar fatiga y permitiendo entrenar con más frecuencia o volver antes tras una lesión.
  • Cumple un papel valioso en rehabilitación y prevención de la atrofia, manteniendo activos los músculos cuando el ejercicio voluntario no es viable.
  • Permite focalizar el trabajo muscular en zonas específicas y profundas, complementando al entrenamiento físico tradicional de manera inteligente.
  • Ahorra tiempo al activar muchos músculos a la vez, lo que es beneficioso para personas ocupadas o que buscan optimizar su rutina.

Ahora bien, no funciona si alguien espera:

  • Adelgazar sin moverse ni cuidar la dieta (eso no lo hace ningún aparato por sí solo).
  • Ponerse musculoso sin levantar ni un dedo (la EMS mejora resultados, pero suele ir acompañada de ejercicio activo; además, sin un superávit calórico y entrenamiento con cargas no habrá gran hipertrofia).
  • Solucionar problemas complejos de postura o lesiones sin la guía adecuada (no es cuestión de ponerse electrodos aleatoriamente y sanar mágicamente; requiere diagnóstico y protocolo).
  • Usarla indiscriminadamente todos los días buscando acelerar resultados (como vimos, el exceso puede ser contraproducente).

Preguntas frecuentes sobre la electroestimulación

¿La electroestimulación reemplaza el ejercicio tradicional en el gimnasio?

No. La electroestimulación es un complemento. Mejora la activación muscular, pero no sustituye al ejercicio, la técnica ni el trabajo cardiovascular.

¿Cuántas veces a la semana se puede usar la electroestimulación muscular?

Lo habitual es 2–3 veces por semana por grupo muscular, dejando descanso entre sesiones para evitar fatiga.

¿Se puede adelgazar con electroestimulación?

No por sí sola. La electroestimulación ayuda a mantener o aumentar masa muscular, pero la pérdida de grasa depende de dieta y ejercicio.

¿Es dolorosa la electroestimulación?

No debería doler. La sensación es intensa, como un cosquilleo profundo con contracción muscular, y la intensidad se puede regular.

¿Puedo usar electroestimulación si tengo dolor de espalda o una lesión?

Depende del caso. Puede ayudar en lumbalgia muscular o sobrecargas, pero no debe usarse sin valoración profesional en lesiones graves.

¿Qué diferencia hay entre TENS y electroestimulación muscular (EMS)?

El TENS se usa para aliviar dolor y no contrae el músculo. La EMS provoca contracción muscular con fines de entrenamiento o fortalecimiento.

¿Necesito un profesional para usar electroestimulación o puedo hacerlo en casa?

Es recomendable una orientación inicial. Después, puede usarse en casa de forma segura siguiendo las indicaciones del fabricante.

¿Hay diferencia entre usar un traje EMS en un centro y un electroestimulador portátil en casa?

El traje EMS trabaja todo el cuerpo a la vez. El electroestimulador portátil es más flexible y permite resultados similares organizando bien las sesiones.

¿Cuánto tiempo tarda en notarse resultados con electroestimulación?

Normalmente entre 4 y 6 semanas con uso regular. El alivio del dolor con TENS puede ser inmediato.

¿Es distinta la electroestimulación deportiva de la estética o la de fisioterapia?

El principio es el mismo; cambian los programas, intensidades y objetivos según si se busca rendimiento, rehabilitación o efecto estético.