La magnetoterapia se ha posicionado como una terapia física aliada en la recuperación de lesiones musculoesqueléticas, incluyendo tendinitis y esguinces. Sus campos magnéticos de baja frecuencia penetran en los tejidos y estimulan procesos de curación naturales, mejorando la circulación sanguínea, reduciendo la inflamación, aliviando el dolor y acelerando la regeneración celular.
¿Qué es la tendinitis y por qué ocurre?
La tendinitis es la inflamación de un tendón, estructura fibrosa que conecta el músculo con el hueso. Cuando un tendón se irrita e inflama, suele manifestarse con dolor, sensibilidad e hinchazón en la zona afectada, dificultando el movimiento normal de la articulación implicado. Se estima que hasta un 60-70% de la población tendrá algún episodio de tendinitis a lo largo de su vida. Es una afección frecuente en muñecas, manos, codos, hombros o talones, dependiendo de cuál tendón esté involucrado.
¿Por qué se produce la tendinitis?
La causa más común es la sobrecarga o el uso repetitivo del tendón. Movimientos repetitivos, esfuerzos sostenidos o técnicas deportivas inadecuadas hacen que ciertos músculos trabajen más que otros, debilitando los tendones y provocando microlesiones en sus fibras. Con el tiempo, este estrés repetido termina desencadenando la inflamación tendinosa. También pueden contribuir factores como traumatismos agudos (golpes o tirones bruscos), la falta de flexibilidad, desequilibrios musculares e incluso la edad (degeneración de los tejidos). En muchos casos, la tendinitis se considera una lesión de sobreuso. Si no se trata adecuadamente y se siguen repitiendo las actividades causantes, puede volverse crónica o recurrente. Por ello, además del tratamiento, es fundamental identificar y corregir la causa mecánica (por ejemplo, mejorar la técnica deportiva o la ergonomía en el trabajo) para evitar recaídas.
Tipos comunes de tendinitis
Existen múltiples tendinitis, generalmente clasificadas según la localización o el tendón afectado. Algunas de las más frecuentes son:
- Tendinitis del manguito de los rotadores (hombro): Inflamación de los tendones que componen el manguito rotador en el hombro (como el supraespinoso), a menudo asociada a movimientos por encima de la cabeza o sobreuso en deportes de lanzamiento. Causa dolor en el hombro y limitación para elevar el brazo.
- Tendinitis aquílea (Aquiles): Afecta el tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón. Suele originarse por sobrecarga al correr, saltar o por falta de flexibilidad en la pantorrilla. Produce dolor en la parte posterior del tobillo, especialmente al caminar o ponerse de puntillas.
- Tendinitis rotuliana (rodilla de saltador): Inflamación del tendón rotuliano, ubicado debajo de la rótula en la rodilla. Común en deportistas que realizan saltos frecuentes (baloncesto, voleibol), provocando dolor justo debajo de la rótula y molestias al agacharse o subir escaleras.
- Tendinitis de los peroneos: Afecta los tendones peroneos, en la parte externa del tobillo. Suele aparecer en corredores (runners) por alteraciones en la pisada o como secuela tras un esguince mal rehabilitado.
- Epicondilitis lateral (codo de tenista): Inflamación de los tendones extensores del antebrazo en su inserción lateral del codo (epicóndilo). Relacionada con movimientos repetitivos de muñeca y codo (tenis, uso de herramientas), causa dolor en la cara externa del codo.
- Epicondilitis medial (codo de golfista): Afecta los tendones flexores en la cara interna del codo (epitróclea). Provocada por gestos como el swing de golf o ciertos lanzamientos, con dolor en la parte interna del codo.
- Tenosinovitis de De Quervain: Inflamación de los tendones de la base del pulgar y su vaina, genera dolor en muñeca y dificultad para mover el pulgar. Común en movimientos repetitivos de la mano y muñeca (por ejemplo, uso intenso del móvil o teclado).

¿Cómo ayuda a curar un esguince la magnetoterapia?
Un esguince es una lesión de los ligamentos (distinta a la tendinitis), típica tras una torcedura o impacto que excede la capacidad elástica del ligamento. Aunque es otra estructura (ligamento vs tendón), muchas de las propiedades de la magnetoterapia también benefician a los esguinces. Veamos por qué es efectiva:
Cuando sufrimos un esguince (por ejemplo, un esguince de tobillo), se produce daño y estiramiento en las fibras ligamentarias, con hemorragia e inflamación local. Aplicar magnetoterapia en fases tempranas ayuda a reducir la hinchazón y el dolor: los campos magnéticos estimulan el flujo sanguíneo en la zona lesionada, aumentando la oxigenación y facilitando la llegada de nutrientes esenciales para la reparación. Esta mejor circulación también acelera la eliminación de las sustancias inflamatorias y toxinas acumuladas tras la lesión, lo que disminuye el edema y la sensación de hinchazón.
Además, la magnetoterapia tiene un efecto modulador sobre el sistema nervioso periférico que puede bloquear parcialmente las señales de dolor que viajan desde el área dañada. Esto significa que el paciente experimenta menos dolor durante su recuperación, mejorando su comodidad y permitiendo avanzar antes con ejercicios de rehabilitación. A diferencia de medicamentos, este alivio es local y sin efectos sistémicos.
Otra ventaja es que es un tratamiento no invasivo y de aplicación diaria: en esguinces leves a moderados, se puede usar magnetoterapia diariamente o varias veces por semana sin riesgo, acelerando los tiempos de curación. Por ejemplo, se ha documentado que en esguinces leves de tobillo, tras 5 a 10 sesiones de magnetoterapia ya se observa una notable reducción de la inflamación y mejoría del rango de movimiento, mientras que esguinces más severos pueden requerir 15-20 sesiones para lograr la recuperación completa. Todo esto sin dejar de lado el resto de la rehabilitación (ejercicios de propiocepción, fortalecimiento, etc.), sino como un complemento que potencia los resultados.
¿Qué beneficios tiene la magnetoterapia en tendinopatías?
En las tendinopatías (término que abarca tendinitis agudas y tendinosis crónicas), la magnetoterapia también demuestra ser de gran ayuda. Cuando un tendón está inflamado y dolorido, nuestro objetivo terapéutico es doble: disminuir la inflamación y el dolor, y promover la regeneración del tejido tendinoso. La magnetoterapia contribuye eficazmente en ambas metas.
Los campos magnéticos pulsátiles aplicados sobre el tendón lesionado reducen la inflamación local al mejorar la circulación y el drenaje de edemas. Con menos edema alrededor, hay menos presión sobre las terminaciones nerviosas adyacentes, lo cual alivia el dolor. De hecho, la magnetoterapia tiene un conocido efecto analgésico en tendinopatías, actuando sobre el proceso inflamatorio y modulando los estímulos nerviosos de dolor Esto proporciona alivio al paciente sin necesidad de tantos fármacos analgésicos.
Por otro lado, a nivel celular, la magnetoterapia estimula la reparación del tendón. Estudios científicos mencionados por especialistas indican que las ondas electromagnéticas de baja frecuencia pueden favorecer la proliferación de fibroblastos y tenocitos (células del tendón), aumentando la síntesis de colágeno y mejorando la organización de las fibras tendinosas en curación. En términos simples, ayuda a que el tendón “recupere su estructura” más rápidamente. En lesiones por sobreuso, donde puede haber degeneración tendinosa, este efecto regenerativo es especialmente valioso.
Un beneficio práctico es que la magnetoterapia puede aplicarse a diario sin riesgo de irritar más el tendón –algo que no ocurre con algunas técnicas más agresivas–, facilitando una recuperación continua. Además, se puede combinar sin problema con ejercicios terapéuticos y estiramientos, que son la base de la curación tendinosa. De hecho, en rehabilitación moderna la magnetoterapia se considera un coadyuvante: mientras el paciente realiza sus ejercicios de fortalecimiento y corrección biomecánica, las sesiones de magnetoterapia paralelamente reducen su dolor e inflamación, haciendo el proceso más llevadero y rápido.
En personas con tendinitis crónicas (por ejemplo una epicondilitis lateral que lleva meses), añadir magnetoterapia puede ser el empujón que faltaba para resolver la lesión, al mejorar la calidad del tejido que está intentando sanar. Y en tendinitis agudas, puede acortar la fase inflamatoria dolorosa inicial.

¿Cómo se aplica la magnetoterapia en el tratamiento de la tendinitis?
La aplicación práctica de la magnetoterapia es relativamente sencilla, pero conviene seguir ciertas pautas para obtener el máximo beneficio. Por lo general, se utilizan dispositivos portátiles de magnetoterapia con uno o dos solenoides (imanes aplicadores) que generan el campo magnético terapéutico. Estos solenoides pueden ser rígidos o flexibles, y vienen acompañados de cintas o fajas elásticas para sujetarlos alrededor de la zona lesionada.
Para tratar una tendinitis con magnetoterapia, se procede así: primero, se coloca el aplicador (solenoide) alrededor de la zona afectada, fijándolo con la banda elástica o accesorio provisto, de forma que el tendón lesionado quede dentro del campo magnético. Por ejemplo, en una tendinitis de hombro se puede usar una banda que rodee todo el hombro, o colocar un solenoide por delante y otro por detrás del hombro a modo de “sándwich” para abarcar la articulación. En una tendinitis de muñeca, bastará con envolver la muñeca con la faja circular correspondiente. Es importante que el solenoide quede lo más cerca posible de la piel (puede ser sobre una prenda ligera) y centrado en la zona de dolor, para maximizar la penetración del campo magnético.
Luego, se selecciona en el equipo el programa adecuado. Los aparatos de magnetoterapia suelen incluir programas predefinidos para distintas patologías: en muchos equipos encontraremos programas específicos llamados “Tendinitis”, “Tendinitis de hombro”, “Epicondilitis”, etc., con parámetros de frecuencia e intensidad ya optimizados. Si el dispositivo no tiene un programa específico, podemos usar un programa genérico antiinflamatorio o ajustar manualmente la frecuencia y el tiempo según recomendación médica. Por lo general, las tendinitis responden bien a frecuencias bajas-medias (entre 20 y 50 Hz) aplicadas durante 20 a 30 minutos por sesión. Un fisioterapeuta o el manual del equipo puede orientar sobre el protocolo exacto.
Una vez colocado el solenoide y elegido el programa, simplemente se enciende el dispositivo y se deja actuar el tiempo indicado (la mayoría de equipos manejan tiempos de 20-30 min por sesión). La persona no suele sentir nada especial durante la sesión –quizá un ligero calor local o un leve cosquilleo en algunos casos, pero por lo general es imperceptible–. Esto permite que la terapia sea muy cómoda; el paciente puede estar sentado o recostado relajado mientras el equipo funciona. Tras varias sesiones consecutivas (diarias o cada 2 días), empezará a notar los beneficios: reducción del dolor, mayor movilidad y una sensación de recuperación progresiva.
La duración total del tratamiento dependerá de la gravedad de la tendinopatía. Como mencionamos, muchas personas notan mejoría significativa tras 1-2 semanas de uso constante. En tendinitis leves, a veces una semana de magnetoterapia diaria es suficiente para resolver la inflamación junto con ejercicio terapéutico. En tendinopatías crónicas puede prolongarse por 3-4 semanas. Siempre es aconsejable seguir las indicaciones de su fisioterapeuta en cuanto a número de sesiones y combinar con las terapias convencionales.
Magnetoterapia en tendinitis de hombro: ¿realmente funciona?
Una de las consultas frecuentes de los pacientes es si la magnetoterapia sirve para casos concretos, por ejemplo la tendinitis en el hombro (muy común en el manguito rotador). La respuesta corta de acuerdo a muchos especialistas es sí, puede ser beneficiosa, aunque siempre como parte de un abordaje integral.
Los fisioterapeutas coinciden en que la magnetoterapia en fisioterapia está indicada en el tratamiento de la tendinitis porque aporta efecto analgésico, antiinflamatorio y estimula la regeneración del tejido tendinoso. En el hombro, una tendinitis implica inflamación de los tendones y dolor con el movimiento del brazo. Aplicar magnetoterapia en esta área ayuda a disminuir esa inflamación y dolor, facilitando la curación de la lesión. Muchos profesionales la utilizan, por ejemplo, en casos de tendinitis del supraespinoso o tendinopatías del manguito rotador, como complemento a ejercicios pendulares, fortalecimiento rotador y estiramientos.
Ahora bien, ¿qué dice la evidencia científica? Algunos estudios clínicos han investigado la eficacia de la magnetoterapia en tendinopatías de hombro. Los resultados, si bien todavía limitados, son prometedores: se ha observado reducción del dolor y mejora de la función del hombro en pacientes con tendinitis rotadora crónica tras aplicar magnetoterapia regularmente, en combinación con fisioterapia activa. En otras palabras, pacientes con hombros dolorosos pudieron moverlos mejor y con menos molestia cuando añadieron magnetoterapia a su rutina de rehabilitación. Esto sugiere que la magnetoterapia sí puede ser útil para acelerar la recuperación de estas lesiones rebeldes.
No obstante, es importante tener expectativas realistas. La evidencia aún es considerada limitada y los resultados pueden variar según la persona. Hay también opiniones de expertos que señalan que la magnetoterapia por sí sola no es ni milagrosa ni perjudicial, sino un complemento: lo más efectivo en tendinitis de hombro sigue siendo realizar los ejercicios específicos de fortalecimiento y mejorar la mecánica escapular. La magnetoterapia se suma a ese programa para potenciar la reducción del dolor y la inflamación, pero no debe usarse como único tratamiento si queremos resultados óptimos.
Aparatos de Magnetoterapia para la Tendinitis Recomendados
¿Qué aparatos recomendamos de magnetoterapia para tendinitis?
Si te interesa aplicar magnetoterapia en casa o en tu clínica, es fundamental contar con un equipo de calidad que ofrezca los programas y potencias adecuadas para tratar tendinitis, esguinces y otras patologías. A continuación describimos tres dispositivos destacados de la gama Magnum de Globus, reconocidos por su efectividad y facilidad de uso.
- Globus Magnum 2500: Equipo de magnetoterapia versátil, portátil y fácil de usar, ideal para tratamientos domiciliarios.
- Globus Magnum 2 Pro Drive: Dispositivo de magnetoterapia muy versátil y dinámico, diseñado pensando en personas activas que quieren tratar sus dolencias incluso fuera de casa. Este modelo incorpora una batería recargable integrada, lo que brinda una portabilidad óptima.
- Globus Magnum 3000 Pro: Orientado a un uso profesional o intensivo, el Magnum 3000 Pro es una magnetoterapia de alta gama con mayores prestaciones.
Preguntas frecuentes sobre magnetoterapia y tendinitis
¿Cuántas sesiones de magnetoterapia se necesitan para mejorar una tendinitis?
No hay un número fijo: depende de si es aguda o crónica y del nivel de dolor/inflamación. Como referencia, muchas tendinitis mejoran con 5–10 sesiones y los casos más persistentes pueden requerir 15–20. La constancia suele ser más importante que “hacer muchas” en pocos días.
¿La magnetoterapia realmente quita el dolor de la tendinitis?
Puede ayudar a reducir dolor e inflamación al mejorar el entorno de recuperación del tendón. Lo habitual es notar cambios tras varias sesiones y una mejora más clara en 1–2 semanas si se usa con regularidad. Para un resultado estable, conviene combinarla con rehabilitación activa.
¿Se puede hacer magnetoterapia en casa sin supervisión médica?
Sí, los equipos domésticos están pensados para uso en casa y suelen incluir programas preconfigurados. Aun así, es recomendable una orientación inicial (programa, colocación y tiempos), sobre todo si hay dolor intenso o lesión crónica. Si aparece cualquier molestia rara o empeoras, hay que parar y consultar.
¿Qué se siente durante una sesión de magnetoterapia? ¿Molesta?
Normalmente no se nota nada; en algunos casos, un leve calor o cosquilleo muy suave. La magnetoterapia no debería ser dolorosa ni invasiva. Si hay molestias claras, suele ser por colocación incorrecta o por usar un protocolo inadecuado.
¿La magnetoterapia sirve para cualquier tipo de tendinitis (hombro, codo, rodilla, etc.)?
Sí, se utiliza en muchas tendinitis (hombro, codo, rotuliana, Aquiles…), ajustando la aplicación a la zona. El objetivo es el mismo: bajar inflamación, aliviar dolor y favorecer recuperación. En lesiones complejas, funciona mejor como complemento de un plan de fisioterapia.
¿Existen contraindicaciones o riesgos al usar magnetoterapia?
Sí: se evita en personas con marcapasos o implantes electrónicos y, por precaución, en embarazo según la zona a tratar. En la mayoría de lesiones deportivas, usada correctamente, es una terapia muy segura y bien tolerada. Ante enfermedades relevantes o dudas, lo adecuado es consultar antes.
¿Qué diferencias hay entre magnetoterapia, ultrasonido y láser para tendinitis?
Son terapias distintas y a menudo complementarias. La magnetoterapia usa campos magnéticos; el ultrasonido emplea ondas mecánicas y el láser luz terapéutica, con objetivos similares (dolor/inflamación/recuperación) pero mecanismos diferentes. El fisioterapeuta suele elegir según fase de la lesión y tolerancia del paciente.
¿Necesito receta médica para comprar o usar un aparato de magnetoterapia?
Normalmente no, pero sí es recomendable tener un diagnóstico claro y una pauta de uso (zona, tiempos y frecuencia). Eso evita tratar “lo que no es” y mejora resultados. Si la lesión se mantiene o empeora, conviene revisión profesional.


