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Magnetoterapia /Magnetoterapia en Edemas Óseos: Mejorando la Recuperación y Alivio del Dolor

Magnetoterapia en Edemas Óseos: Mejorando la Recuperación y Alivio del Dolor

Menos de 1 minuto Minutos
Magnetoterapia /Magnetoterapia en Edemas Óseos: Mejorando la Recuperación y Alivio del Dolor

Muchas lesiones deportivas y traumatológicas presentan edema óseo en la articulación o hueso dañados. Es fundamental reducir o eliminar dicho edema para lograr una recuperación completa más rápida. Uno de los tratamientos más efectivos y recomendados es la magnetoterapia. De hecho, la magnetoterapia es una de las terapias físicas más prescritas por los médicos para tratar el edema óseo, ya que reduce el dolor, disminuye la inflamación y estimula la regeneración del tejido óseo. A continuación, aclaramos todos los conceptos clave sobre el edema óseo y cómo la magnetoterapia en casa puede ayudarte a recuperarte de esta lesión.

Magnetoterapia para Edemas Óseos

¿Qué es un edema óseo y por qué tratarlo pronto?

Un edema óseo es una acumulación de líquido (sangre y componentes inflamatorios) dentro del hueso, generalmente en la médula ósea. Suele ocurrir tras un sobreesfuerzo, microfractura o lesión (como esguinces, fracturas o sobrecargas repetitivas) y provoca dolor localizado, hinchazón y dificultad de movimiento en la zona afectada. Al ser interno, no es visible externamente y solo puede confirmarse mediante pruebas de imagen (como la resonancia magnética) solicitadas por el médico. El dolor típicamente empeora con la actividad física (deporte o incluso al caminar) debido al aumento de presión dentro del hueso.

Tratar a tiempo un edema óseo es crítico. Si no se trata correctamente y persiste mucho tiempo, puede volverse crónico e incluso evolucionar a complicaciones graves: la falta de circulación adecuada en el hueso podría desencadenar una osteonecrosis (muerte del tejido óseo) y daño articular, derivando en artritis severa. Un edema óseo no tratado puede compromete la salud del hueso y su articulación, prolongando el dolor y el tiempo de recuperación. Abordarlo precozmente mejora el pronóstico y evita secuelas.

Tratamiento del edema óseo: reposo y magnetoterapia

El primer paso para reducir un edema óseo es disminuir la actividad física en la zona lesionada (reposo relativo), para no seguir sobrecargando el hueso. Adicionalmente, se recomiendan terapias físicas que actúen desde el interior del hueso. La magnetoterapia –junto con la radiofrecuencia (diatermia)– es el tratamiento de elección en la fase inicial, debido a su profunda acción antiinflamatoria. De poco sirve aplicar pomadas o geles antiinflamatorios de forma externa, ya que es imposible que estos penetren hasta el interior del hueso donde está el edemafisiosenior.es. Por el contrario, los campos electromagnéticos de la magnetoterapia alcanzan los tejidos óseos profundos, promoviendo su recuperación desde adentro.

En la práctica, se aconseja comenzar cuanto antes con sesiones diarias de rehabilitación con magnetoterapia. Esto ayudará a que el edema empiece a reabsorberse y el dolor disminuya. Una vez que el edema óseo haya empezado a resolverse y el dolor ceda, es ideal combinar el tratamiento de magnetoterapia con fisioterapia de rehabilitación activa (ejercicios terapéuticos de fortalecimiento y movilidad). De este modo, se recupera la fuerza y función de la zona lesionada para lograr una recuperación óptima y prevenir recaídas o nuevas lesiones por debilidad residual. La magnetoterapia acelera la mejora del edema, mientras que la fisioterapia posterior garantiza que el hueso y la articulación recuperen su estabilidad y capacidad de carga normales.

Aparatos de Magnetoterapia para Edemas Óseos Recomendados

¿Como actúa la magnetoterapia en el edema óseo?

La magnetoterapia es una modalidad terapéutica que utiliza campos electromagnéticos pulsátiles de baja frecuencia aplicados sobre el cuerpo. Estos campos magnéticos penetran en los tejidos y generan varios efectos biofísicos beneficiosos que explican su eficacia en el edema óseo. A continuación, resumimos los principales efectos y beneficios de la magnetoterapia relevantes para esta lesión:

  • Efecto antiinflamatorio y drenante: La magnetoterapia reduce la inflamación dentro del hueso lesionado. Disminuye la liberación de sustancias proinflamatorias (citocinas) y ayuda a detener el proceso inflamatorio excesivo. Al mismo tiempo, favorece el drenaje del líquido acumulado: produce una vasodilatación de los vasos sanguíneos locales y activa la circulación de retorno (linfática), facilitando la evacuación del edema más rápidamente. 
  • Aumento de la oxigenación y nutrición del hueso: Los pulsos magnéticos incrementan la microcirculación sanguínea en la zona afectada. Esto conlleva un mayor aporte de oxígeno y nutrientes hacia el tejido óseo dañado. Se ha observado que la magnetoterapia puede elevar la presión de oxígeno en los tejidos tratados, mejorando su capacidad regenerativa. Gracias a esta mejor irrigación y oxigenación, el hueso lesionado puede reparar más rápido el daño, ya que las células reciben más recursos para su recuperación.
  • Estimulación de la regeneración ósea (colágeno y células óseas): La magnetoterapia estimula la actividad celular osteogénica. Promueve la formación de colágeno y la depositación de calcio, componentes esenciales para la reparación ósea. Diversos estudios han mostrado que la exposición a campos electromagnéticos pulsados activa a los osteoblastos (células formadoras de hueso) y puede inducir la producción de factores reparadores como el óxido nítrico, que contribuyen a la formación de nuevo tejido óseo.
  • Alivio del dolor (efecto analgésico): Un beneficio importante es la reducción del dolor asociado al edema óseo. Los campos magnéticos parecen modular la transmisión nerviosa del dolor, elevando el umbral de sensibilidad dolorosa. Esto proporciona un alivio natural y no invasivo: muchos pacientes sienten menos dolor al cabo de varias sesiones sin necesidad de tantos analgésicos farmacológicos. La magnetoterapia también ayuda a relajar la musculatura circundante a la lesión, disminuyendo los espasmos o tensiones reflejas. Esta relajación muscular reduce la presión sobre el hueso afectado y contribuye adicionalmente a aliviar el dolor y mejorar la movilidad de la articulación

¿Cuántas sesiones de magnetoterapia necesito y cuanto dura el tratamiento?

El edema óseo es una lesión de recuperación lenta, por lo que la magnetoterapia debe aplicarse con constancia durante un periodo prolongado. No existe un número exacto de sesiones válido para todos, ya que dependerá de la gravedad y extensión del edema, del hueso afectado e incluso de factores individuales (edad, salud general, hábitos, etc.). Sin embargo, en la práctica clínica se recomienda realizar al menos entre 20 y 30 sesiones de magnetoterapia para obtener resultados satisfactorios. Esto suele equivaler a unos 2–3 meses de tratamiento diario para lograr la completa reabsorción del edema óseo.

Lo habitual, especialmente con equipos portátiles en casa, es realizar sesiones de magnetoterapia a diario o casi a diario. Cada sesión dura aproximadamente 2 horas de aplicación de campo magnético sobre la zona afectada. Se coloca uno o varios solenoides (imanes) rodeando la zona del hueso con edema, configurando en el dispositivo un programa específico para edema óseo (frecuencias bajas, como 50–80 Hz, generalmente). Es importante dejar pasar unas 20–24 horas entre sesiones antes de iniciar la siguiente. Esto significa que, en un tratamiento domiciliario típico, se hace una sesión de ~2 horas al día y se descansa hasta el día siguiente para volver a aplicar. Este ciclo diario se repite de forma ininterrumpida (todos los días de la semana) durante el periodo indicado por el terapeuta para maximizar los efectos.

¿Cuándo empezaré a notar mejoría?

La magnetoterapia no produce un alivio instantáneo, sino acumulativo a lo largo de las sesiones. Por lo general, los pacientes comienzan a notar una disminución del dolor y la inflamación tras las primeras 1–2 semanas de tratamiento diario (aproximadamente después de 10–15 sesiones). Cada caso es diferente: en edemas menos severos puede haber alivio más precoz, mientras que edemas muy grandes o de larga evolución pueden requerir varias semanas para percibir cambios significativos. Lo importante es mantener la constancia; aunque las primeras mejoras suelen sentirse alrededor de la segunda semana, el tratamiento debe continuarse todo el tiempo indicado para lograr la completa resolución del edema.

Diversas evidencias clínicas respaldan esta pauta de tratamiento prolongado. En un estudio realizado en pacientes con edema óseo en el astrágalo (talus), un mes de magnetoterapia diaria (usando campos pulsados 8 horas al día a 75 Hz) ya mostró reducción del edema en la resonancia magnética, y tras 3 meses de tratamiento el edema había desaparecido completamente en la mayoría de pacientes, con una marcada disminución del dolor . Estos resultados ilustran que, siguiendo un plan adecuado (varias semanas de terapia), la magnetoterapia puede eliminar el edema óseo y el dolor asociado en un periodo de 2 a 3 meses en muchos casos. Por supuesto, la evolución individual variará; algunos edemas óseos leves podrían resolverse en menos tiempo, mientras que otros más complejos podrían requerir prolongar el tratamiento. En cualquier caso, la magnetoterapia acorta significativamente los tiempos de recuperación respecto a la evolución natural de un edema óseo (que suele prolongarse 3–6 meses por sí solo)

Consejos de aplicación en casa y parámetros a tener en cuenta

Una ventaja importante es que la magnetoterapia puede realizarse cómodamente en casa con equipos portátiles, lo que evita desplazamientos diarios a una clínica. Existen en el mercado dispositivos de magnetoterapia de uso doméstico (por ejemplo, de la marca Globus, entre otras) que permiten al paciente aplicarse el tratamiento él mismo, siguiendo las pautas recomendadas por un profesional. Es fundamental colocar correctamente los solenoides (imanes) envolviendo la zona del edema para abarcar todo el área lesionada Por ello, cuando se alquila o compra un aparato de magnetoterapia, suele indicarse al fisioterapeuta o técnico que explique la colocación adecuada de los aplicadores y programe el dispositivo con los parámetros correctos para edema óseo.

En cuanto a los parámetros de tratamiento, la mayoría de aparatos disponen de programas predeterminados para edema óseo. Por lo general emplean campos magnéticos de baja frecuencia (entre ~50 y 100 Hz) y baja a media intensidad (medida en Gauss) adecuados para inducir efectos antiinflamatorios. Algunos expertos señalan que, para maximizar el efecto drenante sobre el edema, es beneficioso que el equipo pueda trabajar también con frecuencias algo más altas (>100 Hz), ya que estas estimulan más el movimiento de la linfa y la eliminación de líquidos retenidos. En cualquier caso, un equipo portátil moderno de magnetoterapia de calidad suele contar con programas específicos para edema óseo –así sea a 50–75 Hz o con modulación de frecuencia– por lo que el usuario no necesita conocimientos técnicos profundos para usarlo correctamente. Lo esencial es seguir las indicaciones profesionales, en cuanto a tiempo diario de uso y número de semanas, para recibir la dosis total de energía electromagnética necesaria que produzca la regeneración ósea deseada.

Seguridad de la magnetoterapia: contraindicaciones y efectos secundarios

La magnetoterapia es una terapia no invasiva, indolora y, en general, muy segura. No se conoce ningún efecto secundario significativo derivado de su uso a corto o largo plazo; las personas toleran bien la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia. Esto la hace muy atractiva frente a otras opciones, ya que no genera las molestias ni riesgos de una intervención quirúrgica ni los efectos adversos de algunos medicamentos (por ejemplo, no causa daños gástricos como podrían hacerlo los antiinflamatorios orales).

Ahora bien, aunque es segura para la gran mayoría de pacientes, existen ciertas contraindicaciones donde no debe usarse magnetoterapia o se requiere una valoración médica previa:

  • Embarazo: Por precaución, no se recomienda aplicar magnetoterapia en mujeres embarazadas, especialmente sobre la zona abdominal o lumbar, ya que los efectos sobre el feto no están suficientemente estudiados.
  • Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados: Las personas portadoras de marcapasos cardíacos, desfibriladores u otro implante electrónico NO deben utilizar magnetoterapia. Los campos electromagnéticos podrían interferir con el funcionamiento de estos dispositivos vitales. Igualmente, se contraindica en pacientes con ciertos tipos de arritmias cardíacas graves, dado que el campo podría teóricamente alterar el ritmo.
  • Infecciones activas o procesos tumorales en la zona: No se debe aplicar el campo magnético directamente sobre una infección activa (ej: un absceso) ni sobre una lesión tumoral maligna, porque podría favorecer la circulación en esa zona cuando no es deseable. En caso de infecciones sistémicas graves, también se pospone la magnetoterapia hasta controlarlas.

Fuera de estos casos, prácticamente cualquier persona con un edema óseo puede beneficiarse de la magnetoterapia. Siempre se aconseja, no obstante, consultar con un fisioterapeuta o médico antes de iniciar el tratamiento, para confirmar la indicación y ajustar parámetros según la situación individual

Preguntas frecuentes sobre la magnetoterapia para edema óseo

¿Qué es la magnetoterapia y cómo funciona?

La magnetoterapia es una técnica no invasiva que utiliza campos electromagnéticos pulsados de baja frecuencia para tratar lesiones. Estos campos penetran en los tejidos profundos, reducen la inflamación, alivian el dolor y estimulan la regeneración ósea, siendo especialmente útil en casos de edema óseo.

¿Cuánto tarda en curarse un edema óseo con magnetoterapia?

La curación de un edema óseo sin tratamiento puede tardar entre 3 y 6 meses. Con magnetoterapia diaria, el tiempo de recuperación suele reducirse a 2–3 meses. Muchos pacientes notan mejoría en pocas semanas, pero se recomienda mantener el tratamiento durante 8–12 semanas para una recuperación completa.

¿Cuántas sesiones y de qué duración se recomiendan?

Se recomienda aplicar magnetoterapia diariamente o al menos 5–6 veces por semana, con sesiones de 1,5 a 2 horas. El tratamiento debe mantenerse durante al menos 4 a 6 semanas (20–30 sesiones) para obtener resultados óptimos. Si el edema persiste, puede extenderse el tratamiento bajo indicación médica. La constancia diaria es fundamental para su eficacia.

¿Cuándo se empiezan a notar los efectos de la magnetoterapia?

Los efectos de la magnetoterapia suelen notarse tras 10–15 sesiones diarias (aproximadamente dos semanas), con una reducción del dolor y la inflamación. En edemas leves, algunos pacientes perciben alivio incluso antes. Sin embargo, para una mejoría duradera y la resolución completa del edema, es necesario mantener el tratamiento durante 2 a 3 meses. La constancia es clave para evitar recaídas o una curación incompleta.

¿Tiene contraindicaciones o efectos secundarios?

La magnetoterapia es un tratamiento seguro, sin efectos secundarios relevantes. No causa dolor ni molestias durante su aplicación, salvo ocasionalmente un leve calor local. Está contraindicada en personas con marcapasos, embarazadas, con arritmias graves, infecciones o tumores activos en la zona tratada. Fuera de estos casos, puede aplicarse con normalidad, aunque siempre es recomendable consultar con un profesional de salud antes de comenzar.

¿Puede hacer la magnetoterapia en casa y es igual de eficaz?

Sí, la magnetoterapia puede realizarse en casa con dispositivos portátiles como los de Globus. Ofrece ventajas como comodidad, flexibilidad horaria y posibilidad de tratamiento diario sin interrupciones. Aunque los equipos clínicos son más potentes, en casa se compensa con sesiones más largas (2 h en lugar de 30 min). Si se siguen correctamente las pautas de uso, la eficacia es comparable a la de un tratamiento en clínica. Además, muchos fisioterapeutas alquilan equipos programados para uso domiciliario, facilitando una recuperación completa desde casa.