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Magnetoterapia /¿Cómo funciona y para qué sirve la Magnetoterapia en la Rodilla?

¿Cómo funciona y para qué sirve la Magnetoterapia en la Rodilla?

Menos de 1 minuto Minutos
Magnetoterapia /¿Cómo funciona y para qué sirve la Magnetoterapia en la Rodilla?

La magnetoterapia es una terapia física que utiliza campos electromagnéticos de baja frecuencia para favorecer la recuperación de lesiones musculoesqueléticas. Estos campos, generados por un dispositivo con solenoides (aplicadores magnéticos), penetran en los tejidos y producen efectos terapéuticos: ayudan a reducir la inflamación, alivian el dolor y estimulan la regeneración ósea y de tejidos blandos. En el caso de la rodilla, la magnetoterapia se aplica comúnmente para tratar afecciones como la artrosis (degeneración del cartílago), lesiones de menisco, tendinitis, esguinces y para acelerar la recuperación postquirúrgica. Por ejemplo, tras una operación de rodilla (como la reparación de un menisco) se suele utilizar magnetoterapia para facilitar la curación de la articulación y los tejidos involucrados. Se trata de un método no invasivo e indoloro, bien tolerado por la mayoría de pacientes, y que se puede emplear tanto en clínicas de fisioterapia como en el hogar con equipos portátiles.

Magnetoterapia en Rodilla

Beneficios de la magnetoterapia en rodilla

Los efectos beneficiosos de la magnetoterapia sobre la rodilla se deben a varios mecanismos fisiológicos del campo magnético:

Efecto analgésico y antiinflamatorio

Los campos magnéticos pulsátiles estimulan la microcirculación y modulan la actividad de las terminaciones nerviosas, logrando disminuir la inflamación y el dolor en la zona tratada. Muchos pacientes notan alivio del dolor en rodilla desde las primeras sesiones de tratamiento, ya que la magnetoterapia promueve la liberación de neurotransmisores de bienestar y reduce la presión en los receptores del dolor locales. Este efecto calmante la hace útil en dolores articulares crónicos (como los de artrosis de rodilla) y en lesiones agudas.

Estimulación de la regeneración ósea y de tejidos

La magnetoterapia favorece la formación de tejido óseo nuevo al estimular la fijación de calcio y la producción de la matriz ósea, lo cual acelera la consolidación de fracturas. En lesiones de rodilla que involucran hueso (por ejemplo, fractura de platillo tibial) o tras cirugías óseas, su uso puede reducir el tiempo de recuperación. Igualmente, en lesiones de partes blandas (ligamentos, tendones, cartílago) el campo electromagnético mejora el aporte de oxígeno y nutrientes por aumento del flujo sanguíneo, ayudando a la regeneración celular de estos tejidos.

Mejora de la circulación y reducción de edemas

Al incrementar la vasodilatación capilar, la terapia magnética contribuye a reabsorber líquidos inflamatorios. Esto es beneficioso en casos de edema articular de rodilla (inflamación e hinchazón tras un trauma o cirugía). Estudios clínicos han observado que la magnetoterapia puede reducir el edema óseo y articular más rápidamente, lo que alivia la rigidez y permite una mejor movilidad.


Gracias a estas acciones, la magnetoterapia en rodilla se indica en una variedad de patologías de la articulación. Por ejemplo, en la gonartrosis (artrosis de rodilla) no va a revertir el desgaste de cartílago, pero sí puede ralentizar la degeneración y aliviar los síntomas, manteniendo la articulación funcional por más tiempo. En lesiones ligamentarias (como rotura de cruzados o distensión de ligamentos colaterales) y en lesiones de menisco, la magnetoterapia aporta energía a las células favoreciendo su reparación y acelera la cicatrización interna de la rodilla. También es útil tras esguinces de rodilla leves, ayudando a resolver más rápido las micro lesiones internas y el dolor asociado. Incluso en inflamaciones periarticulares como la bursitis de rodilla (inflamación de las bursas sinoviales), esta terapia es eficaz para reducir la respuesta inflamatoria local.

Aparatos de Magnetoterapia para la Rodilla Recomendados

¿Cómo realizar el tratamiento de magnetoterapia en la rodilla?

Una de las grandes ventajas de la magnetoterapia es que permite su aplicación tanto en entornos clínicos como en el propio domicilio del paciente. 

Dispositivo y preparativos

Se necesita un aparato de magnetoterapia (generador de campo magnético) que viene provisto de uno o varios solenoides o aplicadores. Antes de empezar, se conecta el equipo a la corriente (o se asegura su carga, si es portátil) y se conectan los solenoides al aparato. Muchos equipos traen solenoides en forma de banda flexible que se coloca alrededor de la rodilla, o bien colchonetas para campos magnéticos en áreas más amplias. Es fundamental leer las instrucciones del fabricante para familiarizarse con el manejo del dispositivo.

Selección del programa adecuado

Los aparatos modernos suelen incluir programas preestablecidos según la patología o el objetivo (por ejemplo, programa “artrosis de rodilla”, “fractura”, “dolor agudo”, etc.). Estos programas ajustan automáticamente parámetros como la frecuencia de pulsos (medida en Hz) y la intensidad del campo (medida en Gauss). Por ejemplo, se usan frecuencias bajas (~5-50 Hz) y campos de alta intensidad para problemas óseos, y frecuencias algo mayores para tejidos blandos, pero en general el dispositivo ya viene configurado para cada uso típico. El usuario solo debe elegir el programa apropiado en el menú de la máquina. Si el equipo no tiene programa específico, se puede configurar manualmente siguiendo indicaciones de un fisioterapeuta (p. ej., intensidad de ~50-100 Gauss y frecuencia ~50 Hz para artrosis, etc., según el caso).

Colocación de los solenoides

Se ubican los solenoides correctamente alrededor de la rodilla (en la siguiente sección detallamos las posiciones recomendadas). Es importante que el campo magnético abarque la zona lesionada. Los solenoides deben estar en contacto directo con la piel o a través de una tela delgada, y se fijan con velcros o correas para que permanezcan en la posición durante la sesión.

Tiempo de aplicación

Una sesión de magnetoterapia suele durar del orden de 1 a 2 horas (a veces hasta 2 horas o más, dependiendo de la intensidad y de la indicación terapéutica). En tratamientos domiciliarios para condiciones crónicas se suelen recomendar aplicaciones largas, incluso de 2 a 8 horas diarias. Por ejemplo, es común realizar sesiones de ~2 horas cada día en ciclos de varias semanas para artrosis u osteoporósis. En cambio, en lesiones agudas recientes, pueden pautarse sesiones algo más cortas pero igualmente diarias. En centros de fisioterapia, la duración típica ronda 20-40 minutos por sesión, ya que combinan la magnetoterapia con otros tratamientos.

Frecuencia y duración del tratamiento

La magnetoterapia requiere constancia. Por lo general, se recomienda aplicarla a diario o un mínimo de 5 veces por semana para obtener resultados óptimos. Los tratamientos suelen planificarse en ciclos de mediano a largo plazo, por ejemplo ciclos de 45 a 90 días consecutivos. Muchos especialistas sugieren al menos 6-8 semanas de terapia continua, y en caso necesario repetir otro ciclo después de un descanso. Los efectos no son inmediatos en patologías crónicas, sino que se van notando progresivamente: aunque puede haber cierto alivio inicial, los beneficios importantes (como consolidación ósea) pueden requerir varias semanas de tratamiento constante.

Durante la sesión

El paciente debe permanecer en reposo, con la rodilla cómodamente posicionada y los solenoides bien colocados. ¿Qué se siente durante la magnetoterapia? Normalmente, nada notable. Esta terapia es silenciosa y no invasiva; no genera calor significativo ni estimulación eléctrica en la piel, por lo que la persona no suele percibir más que el leve zumbido del equipo. Algunos dispositivos pueden producir un ligero calor en la zona después de mucho tiempo, pero en general es un tratamiento muy confortable: uno puede leer o ver televisión mientras tanto.

Después de la sesión

Al finalizar, se retiran los solenoides y se apaga el equipo. No hay ningún efecto residual inmediato (no deja la zona ni adormecida ni dolorida). Se aconseja hidratarse bien y, si el médico o fisio lo indica, realizar ejercicios suaves de movilidad tras cada sesión para potenciar la recuperación funcional de la rodilla. La magnetoterapia, al mejorar la circulación, puede dejar la zona algo más relajada, facilitando la realización de movimientos de rehabilitación si corresponden.

¿Cómo colocar el solenoide correctamente en la rodilla?

Colocar bien los solenoides es fundamental para que el campo electromagnético cubra la lesión en la rodilla de manera eficaz. En una máquina de magnetoterapia para la rodilla típica hay 2 solenoides (bobinas magnéticas) que pueden usarse de distintas formas según la zona a tratar:

Posicionamiento contrapuesto (enfrentados)

Es el método ideal para la rodilla. Consiste en colocar un solenoide en la parte anterior de la rodilla y el otro en la parte posterior, justo detrás de la articulación, de manera que la rodilla quede “entre medio” de ambos. Normalmente, los solenoides se insertan en una banda elástica envolviendo la rodilla, quedando así uno frente al otro (como un sándwich). Es importante orientar correctamente los polos: generalmente un solenoide mostrará el polo Norte (N) hacia la piel y el otro el Sur (S), para crear un campo magnético que atraviesa toda la articulación. Este arreglo genera un campo profundo y uniforme atravesando la rodilla de lado a lado, maximizando la penetración en todos los tejidos.

Se recomienda esta colocación en patologías articulares de rodilla, lesiones meniscales, ligamentarias o incluso fracturas intraarticulares, ya que proporciona el mayor efecto terapéutico.

posicionamiento solenoide pocket pro de magnetoterapia globus contrapuesto rodilla
posicionamiento solenoide flexible de magnetoterapia globus contrapuesto rodilla

Posicionamiento paralelo (coplanar)

Si por alguna razón no es posible colocar los solenoides enfrentados (por ejemplo, por la forma de la pierna o porque causa dolor postural), se puede optar por poner ambos solenoides en el mismo lado de la rodilla, uno al lado del otro en posición lateral. En este caso, los dos solenoides estarían en el mismo plano, sobre la superficie frontal de la rodilla por ejemplo, sin importar la polaridad (ambos con el mismo polo hacia la piel). Este método cubre una zona más amplia de forma homogénea aunque con menor profundidad de penetración. Puede ser útil si la lesión es más superficial o extendida, o cuando el paciente no tolera los solenoides detrás de la rodilla. Siempre que se usen en paralelo, conviene incidir en la zona de mayor dolor colocando ahí el centro del campo magnético.


En la práctica, muchos equipos de magnetoterapia para uso doméstico incluyen un solenoide flexible de dos bobinas integrado en una misma banda (como describe el “solenoide flexible” alquilado en fisioterapia): este accesorio tiene dos bobinas dentro de la banda elástica, de modo que automáticamente al abrocharlo alrededor de la rodilla queda una bobina delante y otra detrás. La parte interna coloreada del solenoide suele indicar el lado que debe contactar con la piel (por ejemplo, algunos tienen un lado verde que va hacia la lesión). Siempre fíjalo con la correa de velcro lo suficientemente firme para que no se desplace, pero sin apretar tanto que corte la circulación. Si la posición resulta incómoda o duele (por ejemplo, en postoperatorios recientes puede molestar la presión), se aconseja poner una almohada o toalla enrollada bajo la rodilla para un apoyo suave y mantener la articulación semiflexionada de forma cómoda.

Posicionamiento solenoide de magnetoterapia pocket pro globus en la rodilla coplanar

Magnetoterapia en el tobillo: aplicaciones y colocación

La magnetoterapia también es muy útil para lesiones y dolencias en el tobillo. Las patologías frecuentes donde se aplica incluyen esguinces de tobillo (esguince de ligamentos laterales), fracturas de tobillo o de los huesos de la pierna (tibia y peroné) cerca del tobillo, tendinitis como la tendinitis aquílea (del tendón de Aquiles) y artrosis de la articulación tibiotarsiana. Gracias a sus efectos antiinflamatorios y pro-regenerativos, el campo magnético ayuda a reducir la hinchazón tras un esguince y a acelerar la reparación de fibras ligamentarias dañadas. En casos de fractura de maléolos (los huesos del tobillo), tras la inmovilización inicial se usa magnetoterapia para estimular el callo óseo y disminuir el edema, potenciando una recuperación más rápida.

Para aplicar la magnetoterapia en el tobillo, se recomienda un posicionamiento de solenoides contrapuestos al igual que en la rodilla. Es decir, colocar una bobina en el lado interno del tobillo (zona del maléolo interno) y la otra bobina en el lado externo (maléolo externo), de forma que el campo magnético abarque toda la articulación.

En la práctica, se envuelve el tobillo con la banda de solenoide flexible: una bobina quedará sobre la cara interna y la otra sobre la externa, y se fija con el velcro alrededor. De este modo se consigue la máxima penetración, beneficiando tanto a huesos como ligamentos de la zona. Si la lesión involucra también la tibia o el peroné (por ejemplo, fisuras en la tibia distal), igualmente es preferible colocar las bobinas enfrentadas a través de la pierna para cubrir el hueso por ambos lados. Solo en caso de que la anatomía o la escayola/férula impida poner las bobinas opuestas, se podrían poner juntas en paralelo sobre el área frontal del tobillo, aunque esto es menos frecuente.

El tiempo de tratamiento en tobillo suele ser similar: sesiones largas diarias. En lesiones agudas (un esguince reciente), muchos pacientes realizan magnetoterapia de 1-2 horas al día para reducir rápido la inflamación. En fracturas, se continúa a diario durante varias semanas para favorecer la consolidación ósea. La mejoría del dolor en tobillo suele notarse tras unos días de uso constante, y la reducción del edema permite retomar antes la movilidad normal del pie

Magnetoterapia en el pie: usos más comunes y técnica de aplicación

La magnetoterapia en el pie se está volviendo cada vez más frecuente en fisioterapia podológica, debido a que muchas patologías de pie se benefician de sus efectos. Algunas indicaciones típicas en el pie son: el espolón calcáneo (formación ósea en el talón), la fascitis plantar (inflamación de la fascia de la planta del pie), el pie diabético (para mejorar la cicatrización de úlceras y la circulación), la tendinitis del tendón de Aquiles (en la zona del talón), la artrosis en las articulaciones del pie o dedos (como en juanetes dolorosos, conocido como hallux valgus sintomático), el síndrome del túnel tarsiano (compresión nerviosa en el tobillo) y los neuromas de Morton en la planta del pie.

En todos estos casos, la magnetoterapia aporta un efecto analgésico y desinflamatorio que reduce el dolor y acelera la recuperación de los tejidos afectados. Por ejemplo, en la fascitis plantar y el espolón del calcáneo se observa disminución de la inflamación de los tejidos plantares, con lo cual cede el dolor más rápidamente que con reposo solo. Asimismo, en lesiones óseas del pie (fracturas de metatarsianos, retrasos de consolidación) la terapia magnética mejora la formación del callo óseo de reparación.

La forma correcta de colocar los solenoides en el pie varía según la zona específica, pero un método eficaz para patologías en la parte posterior del pie (talón) o en todo el pie es el siguiente: colocar un solenoide en el dorso del pie (empeine) y otro en la planta del pie. De este modo, se forma un sandwich en el pie entre las dos bobinas, similar al método contrapuesto. O con bandas flexibles, se pone una bobina arriba y otra abajo del pie, asegurándolas con una venda o la correa elástica por los ojales. Esto es útil, por ejemplo, para fascitis plantar (bobina inferior en la planta enfocando el fascia, bobina superior en el empeine) o para un post-operatorio de juanete donde se quiere abarcar todo el antepié.

posicionamiento solenoide flexible de magnetoterapia globus en el pie

En casos focalizados como un dedo fracturado o un neuroma interdigital, si no se cuenta con solenoides pequeños, se puede optar por envolver la zona con un solo solenoide potente cubriendo esa parte del pie. Aunque lo más habitual es tratar el pie completo o la sección entera con las dos bobinas enfrentadas para lograr un efecto homogéneo. Como el pie suele ser una región fácil de apoyar, el paciente puede realizar el tratamiento sentado, apoyando suavemente el pie con los solenoides colocados (por ejemplo, apoyar la planta sobre un solenoide plano y el otro encima).

Los tiempos y frecuencia en magnetoterapia de pie son equivalentes a otras zonas: sesiones diarias de larga duración (1-2 horas) en ciclos de varias semanas. Dado que muchas patologías del pie, como la fascitis, pueden ser crónicas y de lenta recuperación, se insiste en la constancia del tratamiento para ver resultados significativos. Aun así, algunos pacientes reportan mejoría del dolor después de las primeras 2 semanas de magnetoterapia diaria, por ejemplo en reducción del dolor matutino de la fascitis plantar. En heridas de pie diabético, la magnetoterapia se emplea junto con curas locales para acelerar la cicatrización, dado que mejora la oxigenación de los tejidos y la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Opiniones médicas y evidencias sobre la magnetoterapia

La magnetoterapia ha generado interés en el campo médico, pero también cierto escepticismo, por lo que es natural preguntarse.

¿Qué opinan los profesionales de salud y qué dice la evidencia científica?

En general, fisioterapeutas y rehabilitadores coinciden en que la magnetoterapia es una herramienta útil como coadyuvante en determinadas condiciones. Existe respaldo en la literatura científica, por ejemplo, para su efectividad en acelerar la curación de fracturas y lesiones óseas. Estudios han demostrado que los campos magnéticos pulsados pueden acelerar la consolidación ósea y reducir el edema asociado a fracturas, con mejor alivio del dolor y funcionalidad más pronta en comparación con no usarla. No es casualidad que unidades de fisioterapia y traumatología la incluyan tras cirugías ortopédicas o en pacientes con osteoporosis y fracturas de lenta cicatrización.

Sin embargo, las opiniones médicas varían dependiendo de la patología. Para algunos problemas musculoesqueléticos crónicos, la evidencia es menos concluyente. Por ejemplo, en dolor lumbar crónico, revisiones sistemáticas han encontrado que la magnetoterapia no ofrece mejoras significativas frente a placebo. Esto indica que no todas las condiciones responden igual de bien. En enfermedades como la fibromialgia, artritis reumatoide o migrañas, los estudios disponibles han sido insuficientes o contradictorios, y muchos médicos son cautos y no la consideran un tratamiento principal.

La comunidad médica en general ve la magnetoterapia como una terapia complementaria. Organismos oficiales han señalado que la evidencia robusta falta en ciertos usos, especialmente en magnetoterapia estática (imanes fijos). No obstante, la magnetoterapia pulsátil de baja frecuencia –que es la de estos aparatos– sí cuenta con investigaciones que apoyan su eficacia en acelerar la recuperación tisular. Por ejemplo, la Agencia de Salud de Galicia concluyó en un informe que la magnetoterapia estática no tenía eficacia demostrada en dolor, pero esto no se aplica a la magnetoterapia pulsátil usada en fisioterapia (que es la que sí ha mostrado beneficios en consolidación ósea, etc.).

Muchos traumatólogos y fisioterapeutas la recomiendan especialmente para: consolidar fracturas complicadas, tratar edema óseo (lesión de bone bruise), artrosis de rodilla u otras articulaciones degenerativas (para aliviar síntomas), y para aliviar dolores tras cirugías ortopédicas. Por otro lado, médicos deportivos la emplean para acelerar la recuperación de lesiones en atletas, combinada con ejercicios. Siempre enfatizan que no sustituye la rehabilitación activa, pero que puede acortar tiempos de baja.

¿Qué dispositivo puedo utilizar para el tratamiento de mi rodilla?

Para tratar una lesión o patología en la rodilla mediante magnetoterapia, recomendamos los siguientes modelos:

  1. Magnum 2500: Es ideal si buscas una opción eficaz, sencilla y económica para uso doméstico, con buenos resultados en artrosis, menisco, inflamaciones o postoperatorios. Permite tratar 2 articulaciones diferentes simultáneamente con programas diferentes.
  2. Magnum XL Pro: Recomendado si necesitas más potencia . También es ideal si deseas programas personalizables, tratar más de una articulación (con un mismo programa) o incluso compartirlo en casa. Muy útil para patologías más resistentes o crónicas o recuperación tras cirugía.
CaracterísticaMagnum XL ProMagnum 2500
ModeloMagnum XL ProMagnum 2500
Canales22
Intensidad por canalHasta 200 GaussHasta 160 Gauss
Frecuencia5–200 Hz5–200 Hz
Programas6152
PortabilidadRed + batería recargable (opcional)Red + batería recargable
Uso recomendadoUso doméstico avanzado y profesionalUso doméstico habitual
Precio (aprox.)559€469€
EnlaceVer productoVer producto

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto la magnetoterapia en la rodilla?

Depende de la lesión. En casos como edema óseo, el alivio puede notarse tras las primeras semanas. Para patologías como lesiones de menisco o fracturas, se requieren de 3 a 6 semanas de tratamiento diario para observar mejoras significativas. Aunque el dolor desaparezca antes, es clave completar el ciclo recomendado (por ejemplo, 8 semanas) para una recuperación completa.

¿Cómo coloco el solenoide si tengo férula o yeso en la rodilla?

La magnetoterapia puede aplicarse sobre yesos o férulas sin problema. Lo ideal es colocar un solenoide delante y otro detrás de la rodilla, aunque si la férula o yeso lo impide, pueden ir ambos en paralelo sobre el frente. Aunque la colocación enfrentada es más eficaz, incluso sobre el yeso los campos magnéticos siguen actuando en profundidad.

¿La magnetoterapia tiene efectos secundarios o molestias?

No. Es una terapia segura, sin sensaciones dolorosas ni efectos adversos. A veces puede notarse un leve calor local o relajación. Está contraindicada en personas con marcapasos y en embarazadas, pero fuera de eso, no presenta riesgos.

¿Puedo combinar la magnetoterapia con otras terapias físicas?

Sí, sin problema. La magnetoterapia complementa bien otras terapias como ejercicio terapéuticomasajesestiramientos o electroterapia. Solo evita aplicar dos dispositivos electrónicos a la vez sobre la misma zona. Es ideal para reducir dolor e inflamación, facilitando así la rehabilitación.

¿Necesito receta o supervisión médica para usar magnetoterapia en casa?

No es obligatoria una receta en España, pero sí se recomienda asesoramiento profesional. Un fisioterapeuta o médico puede indicarte si la magnetoterapia es adecuada, y cómo aplicarla correctamente. Esto mejora la eficacia y garantiza un uso seguro en casa.

¿La magnetoterapia realmente funciona o es un efecto placebo?

Sí funciona, especialmente en casos de fracturas, edemas óseos y dolor articular. Sus efectos están respaldados por estudios clínicos. Sin embargo, no es una cura milagrosa: su eficacia depende del caso y de la constanciaComplementa otros tratamientos, pero no los reemplaza.

¿Qué modelo de magnetoterapia me conviene para tratar mi rodilla en casa?

Depende de tu caso y presupuesto. Para un uso particular, un aparato de magnetoterapia como el Globus Magnum 2500 es suficiente: tiene buena potencia y programas útiles. Si buscas más profesionalidad, un modelo con 200 gauss de media por canal como el Globus Magnum XL Pro permite realizar una amplia gama de tratamientos. Para artrosis o tratamientos prolongados, la compra puede ser rentable; si es algo puntual, el alquiler es una buena opción. Asegúrate de que incluya solenoides flexibles tipo banda, ideales para la rodilla.