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Radiofrecuencia /¿Qué es y para qué sirve la radiofrecuencia?

¿Qué es y para qué sirve la radiofrecuencia?

Menos de 1 minuto Minutos
Radiofrecuencia /¿Qué es y para qué sirve la radiofrecuencia?

La radiofrecuencia estética se ha posicionado como uno de los tratamientos más populares para rejuvenecimiento de la piel sin cirugía. Con el paso del tiempo, nuestra piel pierde firmeza y elasticidad debido a la disminución natural de colágeno y elastina, lo que resulta en flacidez, arrugas y otros signos de envejecimiento. La radiofrecuencia ofrece una alternativa no invasiva y efectiva para combatir estos efectos, siendo un procedimiento seguro e indoloro con gran aceptación a nivel mundial.

¿Qué es la radiofrecuencia estética?

La radiofrecuencia estética es un tratamiento que emplea ondas electromagnéticas de alta frecuencia para generar calor controlado en las capas profundas de la piel. Dicho calor estimula la producción de colágeno y elastina, dos proteínas fundamentales que mantienen la piel firme y elástica. Al aumentar la temperatura en la dermis de forma segura, la radiofrecuencia desencadena un proceso de regeneración en los tejidos cutáneos, logrando un efecto de reafirmación y rejuvenecimiento. Es importante destacar que se trata de un procedimiento no quirúrgico, aplicado externamente con un dispositivo especial, por lo que no produce dolor ni requiere anestesia (el paciente solo siente un calor moderado y confortable durante el tratamiento).

¿Cómo funciona esta tecnología sobre la piel y los tejidos?

El mecanismo de la radiofrecuencia se basa en la elevación controlada de la temperatura del tejido subdérmico (debajo de la superficie de la piel) mediante ondas electromagnéticas. Cuando el dispositivo de radiofrecuencia emite estas ondas sobre la piel, las moléculas de agua en los tejidos comienzan a vibrar, generando calor desde el interior. ¿Qué ocurre con este aumento de temperatura? Principalmente dos cosas: por un lado, las fibras de colágeno existentes se contraen ligeramente, produciendo un efecto tensor inmediato; y por otro, se activa una respuesta biológica de reparación. El cuerpo “interpreta” el calentamiento como una señal de alerta o microlesión controlada, de modo que envía fibroblastos (células regenerativas) a la zona para sintetizar nuevo colágeno y elastina. Como resultado, a lo largo de las semanas posteriores el tejido se regenera y refuerza de manera natural. Además, el calor de la radiofrecuencia mejora la circulación sanguínea local, oxigenando la piel y favoreciendo la eliminación de toxinas.

¿Qué beneficios ofrece en tratamientos faciales y corporales?

La radiofrecuencia ofrece múltiples beneficios estéticos, tanto en el rostro como en distintas zonas del cuerpo, gracias a su capacidad para tensar la piel y mejorar su textura de forma no invasiva. A continuación, enumeramos sus principales ventajas:

  • Beneficios de la radiofrecuencia corporal: Proporciona un efecto reafirmante en áreas con tendencia a la flacidez como el abdomen, los brazos (tríceps), los glúteos y los muslos. Es eficaz para mejorar la flacidez postparto (por ejemplo, en la zona abdominal) o la flacidez tras una pérdida importante de peso. Ayuda a disminuir la apariencia de la celulitis, al alisar la piel y favorecer el drenaje linfático de la zona (lo que reduce la retención de líquidos). Asimismo, contribuye a redefinir los contornos corporales, dando un aspecto más firme en zonas como la cintura o los muslos, e incluso puede coadyuvar a la reducción de pequeñas adiposidades localizadas al acelerar el metabolismo local de las células grasas
  • Beneficios de la radiofrecuencia facial: Ayuda a reducir las arrugas finas y líneas de expresión, incluso alrededor de ojos y labios. Mejora la flacidez en mejillas, cuello y papada, redefiniendo el óvalo facial. Tras el tratamiento, la piel del rostro luce más tersa, luminosa y uniforme, con poros menos visibles. También estimula la circulación sanguínea facial, aumentando el aporte de oxígeno y nutrientes a la piel, lo que se traduce en un cutis más radiante y rejuvenecido.
radiofrecuencia globus

¿Para qué casos está indicada?

La radiofrecuencia estética está indicada para hombres y mujeres que deseen mejorar la calidad de su piel y corregir signos leves o moderados de flacidez y envejecimiento cutáneo, ya sea en el rostro o en el cuerpo. Es una opción ideal para quienes buscan resultados naturales y progresivos sin pasar por el quirófano. En particular, se recomienda en casos como:

  • Personas que empiezan a notar pérdida de firmeza en la piel del rostro (párpados ligeramente caídos, mejillas menos tersas) o del cuerpo (por ejemplo, leve flacidez abdominal o en brazos) a causa del envejecimiento natural.
  • Flacidez post parto: mujeres que tras el embarazo presentan piel distendida en el abdomen u otras áreas y desean recuperar la tonicidad cutánea.
  • Individuos que han bajado de peso rápidamente y quieren mejorar la flacidez residual en zonas como abdomen, muslos o brazos.
  • Tratamiento de arrugas finas y líneas de expresión en cara y cuello, para quienes buscan prevenir o suavizar los primeros signos de edad.
aplicar radiofrecuencia globus

¿Cuáles son sus contraindicaciones?

Si bien la radiofrecuencia estética es un procedimiento muy seguro para la mayoría de las personas, existen ciertas situaciones y condiciones médicas en las que no se recomienda realizarlo. Las principales contraindicaciones son:

  • Embarazo y lactancia: Por precaución, no se aplica radiofrecuencia en mujeres embarazadas. Durante la lactancia también suele evitarse, salvo indicación contraria del médico.
  • Marcapasos u otros implantes electrónicos (ej. neuroestimuladores): La radiofrecuencia podría interferir con dispositivos electrónicos implantados, por lo que está contraindicada en estos casos. Tampoco se debe colocar sobre prótesis metálicas (por ejemplo, placas, tornillos) en la zona a tratar, ya que el metal conduce el calor y podría causar daños o reducir la efectividad.
  • Enfermedades cardiovasculares graves: Personas con afecciones cardíacas serias o alteraciones importantes de la circulación deben evitar este tratamiento, dado que el calentamiento podría suponer un riesgo.
  • Trastornos de coagulación sanguínea o uso de anticoagulantes: Por seguridad, se desaconseja en pacientes con problemas de coagulación o que tomen medicación anticoagulante, para prevenir hematomas o complicaciones.
  • Cáncer activo o historial reciente de cáncer: Especialmente cáncer de piel en la zona a tratar, ya que el calor podría estimular células no deseadas. Siempre se debe consultar con el oncólogo en estos casos.
  • Enfermedades cutáneas activas: Si la zona presenta dermatitis, infecciones, eccemas, heridas abiertas o algún proceso inflamatorio activo en la piel, hay que posponer la radiofrecuencia hasta su resolución. Aplicarla sobre piel en mal estado podría agravar el problema.
  • Alteraciones neuromusculares o del tejido conectivo graves: Algunas enfermedades como la esclerodermia, lupus, miastenia gravis u otras condiciones que afecten al tejido conectivo/músculos pueden contraindicar la radiofrecuencia, ya que la respuesta del tejido puede ser impredecible.
  • Obesidad mórbida: En pacientes con exceso de tejido graso muy pronunciado, la radiofrecuencia no será efectiva en lograr penetrar hasta capas profundas, y además puede haber mayor riesgo de sobrecalentamiento desigual. En estos casos se suele optar por otros abordajes primero.

Aparatos de Radiofrecuencia Facial y Corporal

¿Cómo se aplica una sesión típica?

Durante una sesión típica de radiofrecuencia, el procedimiento se desarrolla de la siguiente manera:

  1. Preparación de la piel: El especialista limpia a fondo la zona a tratar para eliminar restos de maquillaje, cremas o suciedad. En muchos casos, se aplica un gel conductor transparente sobre la piel limpia; este gel facilita la transmisión de las ondas de radiofrecuencia y permite que el cabezal se deslice suavemente sin irritar la piel.
  2. Ajuste del equipo y aplicación: Se selecciona el aplicador o cabezal adecuado según la zona (los equipos profesionales suelen traer cabezales más pequeños para el rostro y más grandes para el cuerpo). El dispositivo se programa con los parámetros apropiados (nivel de energía, tiempo, tipo de onda, etc.) según el plan de tratamiento personalizado. A continuación, el terapeuta desliza el cabezal sobre la piel con movimientos lentos y uniformes, cubriendo toda el área a tratar. Es fundamental mantener el aplicador en movimiento constante y evitar dejarlo quieto en un punto para prevenir sobrecalentamientos locales. El paciente siente cómo la zona va adquiriendo un calor gradual y agradable. La temperatura alcanzada en la dermis suele rondar los 40°C, suficiente para estimular los tejidos sin causar dolor.
  3. Duración de la sesión: El tiempo de tratamiento puede variar según el área y el equipo empleado. En tratamientos faciales pequeños (ej. contorno de ojos) puede durar solo 10-15 minutos, mientras que en zonas corporales amplias (como abdomen o muslos) la sesión puede extenderse a 30-45 minutos. Por ejemplo, una sesión de radiofrecuencia facial completa suele rondar la media hora, y una corporal alrededor de 45 minutos, incluyendo preparación. Durante todo este tiempo, el profesional verifica que la piel alcance la temperatura terapéutica adecuada y pregunta al paciente por su comodidad.
  4. Finalización y cuidados tras la sesión: Al concluir, se retira el gel conductor restante y se puede aplicar una crema hidratante o calmante en la piel tratada. La piel suele presentar un leve enrojecimiento temporal debido al aumento de la circulación, pero esto es normal y desaparece en pocas horas. No se requieren cuidados especiales posteriores más allá de mantener la piel hidratada y protegida del sol. De hecho, el paciente puede reanudar sus actividades cotidianas de inmediato, ya que no hay tiempo de recuperación ni molestias significativas después. Como precaución, algunos profesionales recomiendan evitar calor adicional (saunas, ejercicio intenso, sol directo) el mismo día del tratamiento, para no sobrecargar la piel que ya fue calentada.

¿Cuántas sesiones se necesitan para ver resultados visibles?

Los resultados de la radiofrecuencia son progresivos, por lo que generalmente se requieren varias sesiones para apreciar cambios notables, aunque desde la primera aplicación puede haber mejoras sutiles. El número exacto de sesiones dependerá de factores como la condición inicial de la piel, la zona tratada, la edad del paciente y el tipo de equipo utilizado. En promedio, se suelen recomendar entre 4 y 10 sesiones por tratamiento, espaciadas regularmente (habitualmente una por semana o cada 15 días). Por ejemplo, un protocolo típico podría ser 6-8 sesiones semanales en el rostro, o 8-10 sesiones quincenales en un área corporal con celulitis moderada.

En cuanto a la visibilidad de los resultados, muchos pacientes comienzan a notar mejoras visibles tras las primeras 3 o 4 sesiones. Al mirarse al espejo, la piel luce algo más firme y lisa, con menos flacidez que al inicio del tratamiento. Sin embargo, el efecto óptimo se alcanza al completar el ciclo completo de sesiones recomendado: cada sesión aporta un efecto acumulativo que potencia las anteriores. Tras finalizar el tratamiento, los cambios conseguidos (piel más tensa, contorno mejor definido, arrugas suavizadas) suelen alcanzar su punto máximo al cabo de algunas semanas adicionales, una vez que el nuevo colágeno generado madura.

Cabe mencionar que, una vez logrados los resultados deseados, se pueden realizar sesiones de mantenimiento para prolongar los beneficios en el tiempo. Por lo general, se aconseja 1 sesión de refuerzo cada 1 a 3 meses (dependiendo de la evolución de cada persona) para mantener la estimulación de colágeno y que la piel conserve la firmeza lograda.

¿Qué efectos inmediatos y progresivos tiene sobre la piel?

Una de las ventajas de la radiofrecuencia es que proporciona mejoras tanto inmediatas como a largo plazo en la piel, gracias a su doble acción (contracción de fibras + generación de colágeno nuevo). Los efectos pueden describirse en dos fases:

  • Efectos inmediatos: Al terminar cada sesión, es habitual observar una mejora sutil pero apreciable en la piel. Inmediatamente después del tratamiento, la zona puede verse más tersa y ligeramente más firme, debido a la contracción inicial de las fibras de colágeno existentes. También se nota la piel más luminosa y con mejor tono gracias al aumento de la circulación sanguínea que aporta oxígeno (muchos pacientes refieren un “efecto buena cara” al salir de la sesión). Este efecto inmediato, sin embargo, es moderado: no esperaremos un lifting total en una sola sesión, pero sí un aspecto de piel más saludable y descansada desde el primer día.
  • Efectos progresivos: En las semanas y meses posteriores, se desarrollan los cambios profundos y duraderos. La estimulación de los fibroblastos inducida por la radiofrecuencia hace que el organismo produzca nuevas fibras de colágeno y elastina de forma gradual. Aproximadamente a partir de las 4 a 6 semanas de iniciado el tratamiento, la piel comienza a reafirmarse más notablemente y la mejoría continúa incrementándose durante los siguientes 2 a 3 meses. Es en ese período cuando se alcanzan los resultados máximos: las arrugas se reducen visiblemente, la flacidez se atenúa con un efecto lifting natural y la textura cutánea mejora (poros más cerrados, tono unificado). Todo esto ocurre de manera progresiva, por lo que el rejuvenecimiento luce muy natural –sin cambios drásticos de un día para otro–, evitando ese aspecto artificial que a veces producen otros procedimientos más invasivos. En resumen, tras un plan completo de radiofrecuencia, la piel experimenta un rejuvenecimiento integral que combina un ligero efecto flash inmediato con una gran mejoría estructural a medio plazo.

Preguntas frecuentes sobre la radiofrecuencia estética

¿Qué es la radiofrecuencia estética?

Es un tratamiento no invasivo que utiliza ondas electromagnéticas para generar calor en la dermis y estimular la producción de colágeno y elastina, mejorando la firmeza de la piel.

¿Para qué sirve la radiofrecuencia?

Sirve para reafirmar la piel, reducir flacidez, suavizar arrugas y mejorar la textura cutánea tanto en rostro como en cuerpo.

¿La radiofrecuencia duele?

No. El tratamiento es indoloro y solo produce una sensación de calor agradable y controlado durante la sesión.

¿Cuántas sesiones de radiofrecuencia se necesitan para ver resultados?

Por lo general se recomiendan entre 4 y 10 sesiones, notándose mejoras visibles a partir de la tercera o cuarta.

¿Cuándo se notan los resultados?

Se aprecia un efecto tensor inmediato leve tras la primera sesión, pero los resultados más evidentes aparecen de forma progresiva en las semanas siguientes.

¿Cuánto duran los efectos de la radiofrecuencia?

Los resultados pueden mantenerse entre 6 y 12 meses, especialmente si se realizan sesiones de mantenimiento periódicas.

¿Tiene contraindicaciones la radiofrecuencia?

Sí. Está contraindicada en embarazo, personas con marcapasos o implantes electrónicos, cáncer activo y enfermedades cutáneas en la zona a tratar.

¿Se puede hacer radiofrecuencia en verano?

Sí. No es fotosensibilizante, por lo que puede realizarse durante todo el año, aunque siempre se recomienda usar protector solar.

¿Es segura la radiofrecuencia estética?

Sí, es un tratamiento seguro cuando se utiliza con equipos certificados y por profesionales cualificados. Los efectos secundarios suelen ser mínimos y temporales.

¿Se puede usar un aparato de radiofrecuencia en casa?

Sí, existen dispositivos domésticos, aunque ofrecen resultados más suaves. Los equipos profesionales logran efectos más visibles y duraderos.